L primera final de la temporada. No hacía falta, tal vez, que lo dijese una de las vacas sagradas del vestuario azulgrana, aunque no ha ido nada mal que Cesc Fábregas lo confirmase ayer mismo y que hoy, seguro, vuelva a repetirlo Jordi Roura, el técnico que ejercerá de Tito Vilanova, ausente en el partido de ida de Málaga donde el Barça no tiene más remedio que remontar el peligroso 2-2 del Camp Nou.

El Barça llega a la cita de mañana en Málaga arrastrando un resultado peligroso, con la incertidumbre de si Roura volverá a confiar en sus jugadores coperos (parece evidente que la alineación será Pinto y diez más) o afrontará el choque con el equipo de gala. Claro que la misma tésis podría plantearse en el caso de Manuel Pellegrini, que también suele hacer rotaciones en los partidos de Copa.

MOMENTO DELICADO // La visita a Málaga, además, llega en un momento que podría suponerse delicado. Aunque la tensión, la presión, la decepción sufrida en Donostia podría interpretarse, simplemente, como un tropiezo, lo cierto es que se produjo días después de que se anunciase que Pep Guardiola había fichado por el Bayern de Munich; tras saberse que Vilanova había decidido tratarse de su recaída en Nueva York durante varias semanas; después de que Victor Valdés comunicase su decisión "irrevocable" de que no seguirá en el Barça más allá de junio del 2014; y tras una sonada y espectacular goleada liguera del Real Madrid en Mestalla (0-5).

TRUEQUE VALDES-DE GEA // Es evidente que el Barça se juega en La Rosaleda algo más que el pase a las semifinales coperas. Si cae eliminado, debería vivir dos semanas sin fútbol (las que ocupan las semifinales de Copa, 30 de enero; y la del partido de Catar de la selección, 6 de febrero), lo que podría generar cierta inestabilidad especialmente aquella que afecta a la porteria culé tras el anuncio de Valdés. Ayer, por ejemplo, el diario inglés The Times anunció que el Mancheste United querría intercambiar a De Gea por Valdés. La ausencia de fútbol podría convertir en noticia los progresos médicos de Tito Vilanova en Estados Unidos, tema que el técnico considera, con razón, "de ambito privado", pero que es noticia de primera página en algunos medios. Ganar esta primera gran final daría al Barça la posibilidad de acceder a la final de la Copa del Rey tras un espectacular pulso con el Madrid o Valencia.

"Tenemos que mantener nuestra identidad", reconoció ayer Cesc, convencido de que "vamos a sacar adelante esta eliminatoria". El centrocampista dijo más: "Todos firmaríamos perder un partido cada 20 encuentros". Como diría Johan Cruyff, el gran impulsor del vistoso juego y apuesta azulgrana, la ventaja que tiene el 2-2 de la ida "es que ya sabes lo que tienes que hacer para pasar la eliminatoria: salir a ganar desde el primer minuto de juego". Argumento que ya expuso el propio Vilanova la misma noche del 2-2. "Este empate no cambiará nuestros planes. El Barça sale al campo a ganar todos los partidos". Especialmente, si se trata de la primera final de la temporada.