España está en cuartos de final, a tres partidos de levantar de nuevo el título de campeona de Europa, y Vicente del Bosque no se explica que la gente, dentro y fuera del entorno de la selección, no esté contenta. Es cierto que el equipo español pasó fases de verdadera angustia contra Croacia, que el fantasma de la eliminación sobrevoló el Arena Gandsk, que los jugadores se marcharon del campo sin celebrar el pase, que los aficionados salieron un tanto desencantados porque su equipo no había dado el nivel que siempre se espera de él. Pero la Roja está donde quería al término de la primera fase y todos los protagonistas, desde Vicente del Bosque hasta el último suplente, defienden que a partir de ahora solo se puede crecer.

El seleccionador, con todo, apareció ayer en rueda de prensa quejoso por lo que considera una reacción desfavorable desmedida por la actuación de España ante Croacia. Un triunfo que parece haber dejado más heridas que satisfacciones, y eso es algo que no puede aceptar. Traga con las críticas a su gestión de los partidos, a sus decisiones técnicas, pero no comulga con que se dude del valor de un equipo campeón al que hasta ahora le ha ido de maravilla siguiendo sus planteamientos.

"Parece que es un drama. Estamos en cuartos. Todas las selecciones que se clasificaron antes acabaron contentísimas, abrazándose, y nosotros nos fuimos al vestuario como si no tuviera la mayor importancia. No sé si es que las expectativas son tan grandes que todo nos sabe a poco. Hemos pasado de pobres a ricos tan rápido que no sabemos valorar lo que tenemos", dijo el técnico salmantino, que no acaba de entender que todo se cuestione.

"Nos ha ido bien con este estilo y no debemos de dudar de él. Sería lo peor tener esas dudas, que los que estamos dentro levantáramos sospechas sobre lo que nos ha llevado a estar donde estamos". Así empezó el seleccionador una defensa razonada de su posición, sin descalificar a nadie: "Esto es fútbol, un permanente debate. Tenemos 23 jugadores y cualquiera de ellos puede jugar perfectamente y, cómo no, eso genera debate. Lo importante es que tenemos un equipo estable, una alineación estable y un patrón de juego estable que no nos hace dudar. En muchos de esos puntos coinciden la gente y el seleccionador".

Su explicación pasó después por el análisis del último partido. "Tras verlo otra vez por la tele tampoco hicimos algunas cosas tan mal. Es cierto que tuvimos una amenaza que estaba ahí al no tener profundidad y no hacer gol. Fue un partido muy difícil, un partido puñetero. Entre los amaños, los pactos y que nos valía el empate, era un partido complicado", admitió Del Bosque, quien, pese a haber acertado de nuevo con los cambios, dijo comprender a los más críticos: "Acepto que no estén conformes con lo que hago... A mí también me gusta jugar con más gente arriba, pero estos son torneos cortos y hay que tener un poco de tiento. Esto no es el Madrid y el Barça contra el Mallorca o el Zaragoza, que pueden permitirse ciertos lujos. Aquí no puedes permitirte ninguno. Hasta ahora no nos ha ido mal. Puede que nos fuera mejor de otro modo, pero eso hay que comprobarlo". Y sobre la mesa la realidad de que España volverá a perder algún día: "No hay nadie imbatible. Claro que podemos perder y no hacía falta una confirmación de ello como la que supuso el partido contra Croacia para que lo tengamos presente. Estamos en una época de extremismos, de lo muy malo o lo muy bueno. Y creo que fue un término medio".