No había un solo seguidor desplazado a Huelva que no tuviera la fotografía en su móvil. La imagen estaba cargada de simbolismo porque eran algo más que tres puntos. Por eso los jugadores blanquiverdes se quedaron tras el choque de El Colombino celebrándolo con su hinchada, incluido el presidente, que se unió a la fiesta. No es para menos. El Córdoba está a un par de pasos de hacer historia. Tiene las eliminatorias de ascenso a tiro de piedra. Ya no es que dependa de sí mismo, es que hasta se puede permitir el lujo de pinchar en dos partidos. Quedan doce puntos en juego y tiene seis de ventaja respecto al Almería, séptimo clasificado.

Por eso, le bastaría con ganar sus dos partidos de casa (ante el Cartagena, martes a las 21.00; y ante el Murcia, domingo a las 20.00) y obtener un punto a domicilio (visita Girona y Vigo) para clasificarse matemáticamente. Todo esto suponiendo que el Almería haga pleno, algo poco probable a tenor de su rendimiento en las últimas cinco jornadas, en las que tan solo ha logrado cinco puntos.

En el lado opuesto está el equipo de Jémez, que llega al tramo final crecido, enrachado. Ha conseguido diez puntos de los últimos doce, algo que solo el Celta es capaz de mejorar (los de Herrera han hecho pleno). Ni siquiera el Deportivo supera a los blanquiverdes en este tramo.

No luce tanto el juego de los cordobesistas, pero se han vuelto mucho más eficaces. Y todo ello sin Caballero y Hervás. Más meritorio aún.

Pese a la renta, la más amplia de la que ha gozado el Córdoba durante toda la temporada, la plantilla no se relaja. "Vernos más tranquilos es un error, hay que gestionar bien todos los esfuerzos", reconocía Taira. "Tenemos que darlo todo ya porque tenemos que resolverlo cuanto antes", continuó.

La siguiente oportunidad, mañana en Girona (18.00 horas). Segundo partido seguido lejos de El Arcángel. "Pese al murmullo que hay, el equipo ha demostrado que también puede hacerlo bien fuera, con tranquilidad y sin perder la cabeza".