Lo que más le impresiona es el rugido de los campos. Acostumbrado a la Tercera División madrileña, con estadios prácticamente vacíos, este año está alucinando en Córdoba. "Ver toda esa masa blanquiverde te pone los pelos de gallina".

Por eso, el miércoles Patiño tenía claro hacia donde se dirigiría en caso de marcar. Tuvo la fortuna de que la hinchada blanquiverde estaba en el rincón de la portería sobre la que atacaba. Y hacia allí se fue gritando sin parar. No es para menos. El gol le daba tres puntos vitales a los cordobesistas, que tienen una renta de seis puntos respecto al séptimo, el Almería.

No es la primera vez que Patiño anota un tanto crucial para su equipo. Su anterior gol, ante Las Palmas, también sirvió para desatascar el partido y lograr la victoria. Al igual que en Huelva, fue en las postrimerías del encuentro y tras empezar el choque en el banquillo. Un calco de su debut goleador, en la jornada 7 en El Alcoraz. 0--1 y otros tres puntos. También hizo el empate ante el Villarreal B y abrió la lata ante Sabadell y Valladolid.

Su año está siendo, sencillamente, sensacional. El doble salto de categoría apenas le ha afectado. Con siete goles, está a la altura de José Mari (Xerez), Bueno (Valladolid), Deulofeu (Barcelona B) o Collantes (Cartagena) y está por encima de nombres como Rafinha (Barcelona B), Goitom (Almería) o Charles.

Un sueño

Patiño paladea cada segundo de esta experiencia. "Todo el mundo que es futbolista tiene el sueño de jugar en Primera y si estás a un pasito, aunque sea muy grande, lo vamos a intentar, que nadie lo dude que vamos a ir a por ello", reconoce, a veces incrédulo. "Dios se está portando muy bien con todos nosotros, y cada vez que sale uno la enchufa, pero todo es fruto del trabajo", advierte.

Pese a todo no es titular indiscutible, aunque es consciente de su papel. "Esto es una carrera de fondo y todo el mundo está para aportar; unos aportan más, otros menos, pero gracias a todos estamos aquí. Once futbolistas solos es imposible que puedan llegar a algo".

Todo lo que rodea a Patiño se viste de magia. "Estoy viviendo un sueño y espero que nunca me despierte".