Muy cerca del puerto de Huelva, de donde antaño salieron tanta expediciones marítimas a la aventura, comienza el Córdoba la suya propia, la que le va a llevar a través de cinco encuentros que pueden marcar su futuro. En sus manos está seguir fabricando historias de sueños. En una ciudad hermana y ante un equipo, el Recreativo, que bien podría ser su convidado, pues nada se juega en el envite, ya con la salvación en la mano --tiene doce puntos de ventaja respecto al descenso cuando solo quedan quince en juego--.

Viaja el Córdoba a Huelva esta misma mañana con el pesar de que el encuentro se dispute un miércoles --el fin de semana a buen seguro que hubiera llevado a cientos de hinchas cordobesistas a El Colombino--, pero con la moral reforzada después de volver a entrar en las eliminatorias de ascenso.

"Nos hace sentir bien y a la afición también. Ahora son otros los que tienen la obligación de hacer lo que hicimos nosotros y eso nos hace sentirnos bien y seguros. Tenemos que forzar que el resto se equivoque", insistió Paco Jémez, que no se conforma solo con la victoria. "No me vale ganar jugando mal".

Para recuperar el nivel de excelencia que ha brindado durante gran parte de la temporada, deberá volver al juego combinativo, rápido y asfixiante al que sometía a sus rivales. Para ello, el técnico tiene a su disposición a López Silva y Alberto García, ausentes en el último choque. El guardameta, que estaba pendiente de su evolución, ha entrado en la convocatoria, por lo que todo hace indicar que ocupará la portería.

Para el resto del equipo es probable que empiece a primar el aspecto físico al técnico. Primero por la altura de la competición; segundo, porque se avecinan cuatro partidos en poco más de diez días. "Intentaremos repartir minutos y que participen casi todos", reconoció el entrenador. "Que haya gente en cada partido lo más fresca posible, ya que el equipo que pueda gestionar mejor los minutos tendrá mucho ganado porque los equipos llegan justitos al final".

El Córdoba ha llegado a este tramo decisivo en una posición privilegiada --pese a su flojo rendimiento fuera de casa, compensado por los brillantes números en El Arcángel--. Ahora se encuentran los cordobesistas con dos partidos seguidos a domicilio (Huelva y Girona), por lo que el reto es mayúsculo.

"No perder es lo que nos puede hacer aprovechar errores de otros rivales; la idea está en no fallar", dijo un concienciado Jémez. "Hay que ir a Huelva valiente y a ganar". Sabe el técnico que aún quedan enfrentamientos directos que le pueden venir de dulce.

Pero lo primero es mirarse a sí mismo y reconocerse, para de esta forma empezar a navegar con viento favorable hacia quién sabe qué meta. Lo único cierto es que Huelva es el puerto de partida del tramo final de este apasionante viaje.

El Córdoba quiere seguir haciendo camino en un feudo que, por mucho hermanamiento que haya entre aficiones, no se le ha dado bien. En lo que va de siglo se han enfrentando en siete ocasiones y la cosecha para los blanquiverdes ha sido de dos puntos.

Para asistir a un triunfo cordobesista en Huelva en la categoría de plata hay que remontarse a la 61/62. Pero este Córdoba no parece tener fin a la hora de plantearse y superar retos. Así pues, que pase el siguiente.