Pastor Maldonado aún estaba envuelto en la bandera de Venezuela, dedicando el triunfo a su país, a su numerosa familia que le arropaba... cuando Frank Williams reunía con su voz marchita a sus mecánicos dentro del box, agrupados en una especie de media luna en torno a su silla de ruedas, para darles la enhorabuena. Cuando afinaban el oído para escuchar al patrón, una explosión sorda dio lugar a una enorme llamarada.

"¡Fuego, fuego!". Un enorme desastre estaba a punto de desencadenarse. El fuego se propagó a una extrema velocidad y un denso y voluminoso humo negro sumió en la oscuridad el taller de los ganadores. Cuatro mecánicos tomaron la silla de ruedas en volandas y sacaron a sir Frank Williams del infierno, mientras mecánicos y periodistas corrían fuera raudos en un momento de pánico. En el resto del paddock, en el motorhome de Ferrari, por ejemplo, "nos dieron la orden de evacuación", explicó Luis García Abad, mánager de Fernando Alonso, que se llevó al piloto lejos del incendio de sopetón.

Siete hospitalizados

Puestos a salvo Williams y el resto, algunos mecánicos del equipo intentaron sofocar el fuego con extintores mientras otros se apresuraban a sacar los bidones de gasolina, ayudados por otros de diferentes equipos que cruzaron la zona de denso y asfixiante humo para auxiliarles. De hecho, dos de los hospitalizados son miembros de Force India, y tres del team Williams. El herido más grave, de los 31, fue evacuado en helicóptero al Hospital Vall d´Hebrón, con "quemaduras de consideración", y otras seis personas fueron trasladadas. Otros 24 fueron atendidos en el paddock y dados de alta sin más consecuencias.

El tremendo incendio apagó la celebración en el equipo que disfrutaba de una victoria que se resistía desde el GP de Brasil 2004 en manos de Juan Pablo Montoya, de un país, Venezuela, que ha enloquecido, incluído su presidente, Hugo Chávez, con el primer venezolano en ganar un GP de F-1, el hijo de Pastor, propietario de varios concesionarios de coches. Los Maldonado son una familia unida, mientras el piloto atiende a los periodistas sin agenda, sin un horario estricto, sin los corsés que tanto marcan este deporte.

"Hemos hecho un gran trabajo y sorprendido a Ferrari y a mucha gente en el paddock", repetía orgulloso Maldonado, especialista en circuitos urbanos que ha ganado en Mónaco en F-3, World Series y dos veces en GP2. Y ya desde entonces recibía el apoyo institucional y económico de Venezuela. Maldonado, como Pérez, llegaron el año pasado a la F-1 con el cartel de pilotos de pago. "Decían que si la F-1 había cambiado, que si era solo cuestión de dinero, y ya ves, han demostrado que son tan rápidos como el que más", sentenció Rosberg.