"Quiero dedicarle el primer podio de mi carrera a Frida". ¿Quién es Frida? ¿La novia de Checo? -."mi perrita que murió hace poco", añadió el bueno de Sergio Pérez. Toma ya, lo primero la perrita. Después su familia y más adelante el agradecimiento a Carlos Slim, la mayor fortuna del mundo, patrocinador de la carrera del mexicano. Así es Checo Pérez, con 22 años cumplidos en enero, el chico de Jalisco que ayer no se conformaba con el primer podio. "Tuve la victoria en mis manos". Y eso fue lo primero que le dijo a Alonso, al felicitarse chocando sus cascos: "Te hubiera adelantado", le dijo el azteca. "Ya, ya, sí, sí", le contestó el español.

"Bueno, una cosa es que llegara a mí, y otra adelantarme", apuntó Alonso para explicar su tranquilidad. Este es su 11º año en F-1, su victoria nº 28. Y este es uno de sus circuitos fetiche, donde, en el 2003, logró su primera pole y su primer podio. No, ayer no era el momento de Checo. "Es un gran piloto y no tardará en conseguir su primer triunfo en F-1", dijo Alonso.

Rumores en Ferrari

Puede que llegue en Sauber o en Ferrari. Los rumores son constantes y apuntan a que el mexicano reemplazará a Felipe Massa, que ayer volvió a hacer el ridículo con el mismo coche que el Nano. "Checo es un gran piloto, forma parte de nuestra academia, lo que nos congratula", apuntó Stefano Domenicali, jefe de Ferrari, que aún confía en el brasileño.

Aunque el padre de Checo ha desvelado en una radio mexicana que ha habido ya contactos entre Ferrari y Sauber, todo parece indicar que seguirá en Sauber. "Hubiera sido un sueño ganar a Fernando, aunque sé que algún día podré vencerle", insiste el mexicano, sabedor de que en Malasia dio un golpe de efecto. Una cosa es ser el rookie del 2011 y otra ganar un GP bajo la lluvia. Algo así dispara las expectativas de un piloto que el año pasado se dio un susto en Mónaco que le llevó al hospital. Pérez es en este momento el piloto-chollo: rápido, joven y con uno de los hombres más ricos del mundo de padrino.

"¡Estamos orgullosos de tí, bravo, grande!", repetía una y otra vez por radio Domenicali a Alonso. Y tanto. Venían a Malasia a no salir muy perjudicados mientras llegan tiempos mejores, y se van como líderes del mundial. "La victoria ha sido una gran sorpresa. Nuestro objetivo era, simplemente, minimizar daños. Ha sido increíble", confesó eufórico Alonso, antes de posar con el trofeo, la bandera española y la asturiana, en su habitación del circuito.

"Aparcando el coche tras cruzar la meta no sabía en qué número hacerlo porque no me creía que había ganado. Fue una carrera caótica, con tres condiciones distintas, intermedios, extremos y lisos, y entre medias una bandera roja, pero tomamos las decisiones correctas en las paradas. El equipo estuvo fantástico y no ha cometido un error en las dos carreras que hemos disputados", dijo Alonso.

Talento de pilotaje, buen trabajo en la estrategia y los boxes, pero la realidad es cruda. "El equipo --añadió Alonso-- se merece la victoria en este tiempo difícil que nos ha tocado vivir. Es un domingo que recordaremos, pero esto no cambia nada. Para ser honestos, estamos en una posición que no queremos, peleando para intentar entrar en la Q3, luchando por sumar puntos y lo que queremos es luchar por poles y por victorias, y espero que con todo lo que llega nuevo para China, Bahrain y Barcelona, con el esfuerzo que estamos haciendo, llegue esta gran mejora".