Después de meses de silencio oficial, de camaradería entre presidentes, el Barça ha emplazado al Madrid a salir a la arena pública. A buscarle las cosquillas, a pedirle explicaciones, a dejarle en evidencia. A retarle a que exprese oficialmente que no quiere albergar la final de la Copa del Rey entre el Barça y el Athletic de Bilbao. Una presión sutil a Florentino Pérez, refugiado por sus fieles para filtrar los impedimientos del Madrid para acoger el duelo.

No fue Sandro Rosell el que retó a su homólogo Florentino, como hizo Guardiola al desafiar a Mourinho en la víspera de la semifinal de la Champions del año pasado. Fue Toni Freixa, el portavoz de la directiva azulgrana, quien requirió una respuesta del Madrid tras insistir que el Barça y el Athletic de Bilbao han pedido el Bernabéu. Por varias razones. Eludió la del morbo, la de la posibilidad de alzarse con el título de Copa en la casa blanca, algo tan sugerente para los culés como para los rojiblancos. "Sería muy bonito ver en Madrid una final entre catalanes y vascos que fuera un ejemplo de civismo", dijo el portavoz, aludiendo a la final del 2009, jugada en Mestalla en medio de un ambiente festivo y fraternal. Recordada también por los pitos al himno español.

La motivación que mueve al Barça es que el Bernabéu es el recinto de mayor aforo (80.000 espectadores), excepto el Camp Nou (98.000), porque los dos finalistas han pactado enfrentarse en un campo neutral. Por detrás quedan Mestalla (52.000) y La Cartuja, de Sevilla (60.000).

El Barça pide el Bernabéu porque no le "consta oficialmente" que el Madrid vaya a hacer obras, uno de los impedimentos que aducen los medios madrileños en ausencia de un portavoz blanco. "Por el bien del fútbol español, la sede de la final tendría que ser el Bernabéu", insistió Freixa, antes de afear la postura de Florentino Pérez.