David Ferrer no pudo impedir que los cuatro mejores jugadores del mundo vuelvan a copar las semifinales de un Grand Slam y se disputen entre ellos la victoria en el Abierto de Australia del 2012. El tenista alicantino, número 5 del mundo, intentó evitar que Novak Djokovic acompañara a Rafael Nadal, Roger Federer y Andy Murray en la penúltima ronda del primer Grand Slam de la temporada pero, a pesar de sus esfuerzos, solo pudo asustarle en los dos primeros sets antes de caer con el número 1 y actual campeón por 6-4, 7-6 (7-4) y 6-1.

Por cuarta vez los cuatro tenores se jugarán el título como sucedió en el año 2011 en Roland Garros (Nadal) y el Abierto de EEUU (Djokovic) o en el Abierto de Australia del 2010 (Federer). Nadal y Federer (09.30 horas, Eurosport) abrirán hoy la penúltima gran batalla en Melbourne.

"Para ganar a jugadores como ellos hay que hacerlo todo muy bien", admitió Ferrer tras forzar hasta el límite a Djokovic. El alicantino saltó a la Rod Laver Arena dispuesto a darlo todo, a imponer una intensidad máxima para incomodar a Djokovic y obligarle a cometer errores. "¿Que está pasando? No me lo creo. Esto será durísimo", explicó Djokovic que pensó cuando pudo sentarse en la silla para descansar por primera vez tras 21 minutos de juego y con 2-1 a su favor después de dejar escapar seis break points.

SEGUNDO SET DECISIVO La batalla solo había empezado. Ferrer le obligó al máximo. Djokovic necesitó 58 minutos antes de apuntarse el primer set pero resoplaba como no la había hecho en ningún partido anterior. Su gesto era de preocupación cuando miraba a su entrenador Marian Vajda. Y el segundo set aún fue más duro. Ferrer le martirizó durante 1 hora y 16 minutos y le forzó a jugárselo en un tie break, en el que el alicantino dispuso de una ventaja de 4-2, pero dos errores no forzados y dos golpes ganadores del serbio (logró 35 en el partido) arruinaron todo su esfuerzo. "He tenido suerte en el segundo set, lo he pasado muy mal. Ganarlo ha sido decisivo para no sufrir más", admitía Djokovic, que se quejó en la pista de molestias en la pierna izquierda, aunque tras el partido aseguró que no tenía ningún problema físico. Con dos sets en contra Ferrer ya bajó su intensidad y dejó de creer en sus opciones. La consecuencia fue que solo pudo ganar un juego más antes de felicitar a Djokovic por su victoria y la clasificación para las semifinales de un Grand Slam por séptima vez consecutiva. Ahora le espera a Djokovic un Murray fresco que se deshizo del japonés Keil Nishikori con gran facilidad (6-3, 6-3, 6-1). Ferrer, semifinalista el año pasado, se marcha de Melbourne con buenas sensaciones y dispuesto a seguir mejorando su tenis. "Debo mejorar cosas en los momentos importantes, tener más regularidad con el saque y que no se me vea tanto el golpe ganador".