El Real Madrid alargó a trece su racha de victorias a costa de su vecino, el Atlético Madrid, víctima de la expulsión prematura de su portero belga Thibaut Courtois cuando llevaba a favor el resultado, y que extendió el maleficio rojiblanco en el estadio Santiago Bernabéu, donde sigue sin ganar.

La roja al meta belga a los veinte minutos dejó en el aire el posible devenir del encuentro si hubiera habido igualdad numérica. Porque hasta ese momento el Atlético mantuvo el tipo con firmeza y su rival se encontró con las mayores dificultades que se ha encontrado en su estadio desde que comenzó el curso.

El partido acabó en goleada. Pero no de la forma que muchos habían previsto o por lo que databan los antecedentes.

El Real Madrid salió ansioso por prolongar la excelencia goleadora. Ha marcado pronto en los compromisos anteriores y no tuvo paciencia ante un rival ordenado de un choque cargado de extremos en su preámbulo: excesiva euforia en el ambiente madridista, alentada por las doce victorias seguidas y aparente resignación de su vecino, que lastra el cartel de peor visitante de Primera División hasta el momento.

Nada de eso tuvo que ver en el inicio del choque. El conjunto de Gregorio Manzano encontró una predisposición adecuada para esperar a su adversario. Cerrado y ordenado, taponó bien la salida del balón de su rival. No tuvo alternativas a la vigilancia a Xabi Alonso a la que le sometieron el brasileño Diego Ribas y Gabi.

El cuadro rojiblanco, con José Antonio Reyes en el banquillo por quinto partido seguido, salió airoso de los balones largos que empleó como respuesta el Real Madrid. El uruguayo Alvaro Godín y Domínguez se mostraron firmes, con el brasileño Assuncao por delante, opción de Manzano en lugar de Mario Suárez.

UNA PARED PERFECTA El bombazo llegó pasado el cuarto de hora. En una pared entre el brasileño Diego y Arián, que finalizó la acción a la perfección en la primera jugada de peligro del encuentro. El Atleti volvía a adelantarse en el Bernabeu después de unos minutos en los que fue mejor.

No encontraba soluciones el Real Madrid. Ni con Angel Di María, apuesta de Jose Mourinho a pesar de las tres semanas sin jugar del argentino por una lesión, ni con el alemán Mesut Ozil ni el portugués Cristiano Ronaldo, perdidos una y otra vez en la trampa rojiblanca.

No pasó apuros el equipo rojiblanco. El Madrid no encontró soluciones para deshacerse de la maraña táctica rojiblanca. Pero la primera ocasión que tuvo, más allá del minuto 20, resultó determinante. Cristiano Ronaldo puso a Karim Benzema, el elegido en ataque en lugar de Gonzalo Higuaín, de cara ante Courtois. El belga pecó de ingenuo. Sacó la mano para salvar el mano a mano y el francés se desplomó en el área. Penalti y expulsión.

La acción tuvo una consecuencia colateral para el equipo de Gregorio Manzano, que quitó del campo al brasileño Diego para poder dar entrada a al meta suplente, Asenjo, que se encontró bajo palos para afrontar su primer partido oficial desde que se lesionó, hace casi un año. Ronaldo marcó de penalti. Empató el encuentro y rompió su sequía con el Atlético de Madrid. El partido cambió desde ese momento. El enfrentamiento se agitó.

Xabi Alonso entró en escena. Encontró sobre todo a Marcelo, el más activo.

El viento cambió para el Madrid tras el descanso. Robó el balón en el centro del campo y Ronaldo superó a Godín. Dio un centro al azar, que recogió Di María, por el otro costado, para batir a Asenjo. El Real Madrid cogió el balón e inclinó definitivamente el juego hacia el área visitante. El dominio, no obstante, no generó ocasiones de gol. Una situación cómoda ara el equipo de Jose Mourinho, apenas amenazado por Adrián en el ataque adversario.