Negredo le ganó la carrera a Alves, con los centrales culés fuera de foco, y Navas, el más pequeño de la clase, apareció desde atrás para cabecear el empate aprovechándose de que el equipo de Manzano había cambiado su perfil con la entrada de Kanouté por Zokora. Dio un pase al frente y le salió de maravilla. Un remate, un gol. Demasiado castigo para el Barça que no rentabilizó su exhibición inicial y el Sevilla, con más agresividad en la segunda parte, llevó el duelo a un territorio físico. Eso era lo que más le convenía porque con el balón los azulgrana eran claramente superiores.

OTRO PANORAMA Entonces, el encuentro se hizo todavía más grande porque proponía un hermoso diálogo entre la intensidad del Sevilla y el toque del Barça, donde hubo lugar también para la polémica por un penalti --horrible ayer el vasco Pérez Lasa-- no pitado sobre Bojan. Manzano puso a Navas en la derecha, colocó a Perotti en la izquierda y el Barça resistió por el providencial pie derecho de Valdés en un partido enloquecido porque los azulgranas perdieron el control. Aunque el larguero y Medel en la línea de gol impidieron que Iniesta se convirtiera en el héroe del partido, como realmente merecía. Al final, un empate que reduce la diferencia con el Real Madrid a cinco puntos pero que el Barça no los dejará escapar. A buen seguro.