SEGUNDA DIVISIÓN
Soberana lección de plata (2-0)
El Córdoba cumple a rajatabla el guión de Alcaraz para superar al Barça B

Soberana lección de plata (2-0)
Más de una vez me he quejado en tono jocoso del daño que hace al fútbol el Barça de Guardiola. Evidentemente, todos nos quedamos con la bella perfección adornada de cierto romanticismo del que está imbuido el concepto futbolístico del ya legendario técnico catalán, aunque también sepamos, interiormente, que no todos los equipos están capacitados para ejecutar esa suerte ni tampoco esta se puede llevar a cabo en todos los campos. Hacen falta jugadores como Fontás, sin ir más lejos. El mediocentro azulgrana, durante media hora, se convirtió en la fuente de la que bebían sus compañeros, por más que Miño se empeñara más bien en ser el arroyo Bejarano. El portero, muy nervioso, envió tres balones directamente fuera en la primera media hora, contagiado probablemente por la tensión que vivía su defensa, muy presionada, tanto por la primera como por la segunda línea blanquiverdes. Porque así es como se le puede ganar a este proyecto de gran juego que es el Barcelona B.
Lucas Alcaraz se distingue por no dejar a la suerte ningún aspecto que pueda afectar en un partido. Y el duelo de ayer comenzó el lunes pasado. No solo el Córdoba le dio la posesión del balón al rival. Lo han hecho y lo harán con el equipo de Luis Enrique Martínez la inmensa mayoría de los equipos de Segunda División. Pero el técnico blanquiverde lo hizo con la idea de recuperar el balón para, en muy pocos toques, plantarse en la portería de Miño. Ya en el minuto 9, por medio de una recuperación de De Coz, demostró que el plan empezaba a salirle. El portero azulgrana envió a córner con dificultad. Cinco minutos después, de nuevo una recuperación de un aplicadísimo Javi Flores terminaba con un disparo de Charles que volvía a terminar en saque de esquina. El filial azulgrana, salvo la clase de Fontás, no destacaba en nada. Dos Santos, desaparecido, finalizó siendo sustituido. La tripleta atacante, salvo Saúl y Carmona en una fase de la segunda parte, brilló por su ausencia. El Córdoba, en esa primera media hora, tenía controlado el encuentro y lo plasmó en el marcador como se hace en esta categoría. Una falta en la posición de Javi Flores era botada por el de Fátima (min. 35) y el balón lo cabeceaba magistralmente Tena. Miño, con manos de Pocoyo, hizo el resto.
El equipo de Luis Enrique acusó el golpe. El Córdoba se venía arriba y los problemas de la zaga catalana aumentaban exponencialmente a cada minuto que pasaba, buscando el descanso como el toque de campana un boxeador grogui. En una oleada blanquiverde Muniesa volvía a hacer una fea entrada a Pepe Díaz y Bernabé García le mandaba a la ducha antes de tiempo (min.43). La falta correspondiente a punto estuvo Usero de convertirla en gol, igual que Javi Flores, segundos después, al culminar una contra y quedarse solo ante el portero azulgrana.
El Córdoba quería más y un minuto más tarde, de nuevo a balón parado, volvía a llamar a la puerta de un nervioso Miño. El córner botado por Arteaga era rematado por un sobrio Agus. El balón botó a centímetros de la línea de gol y Pepe Díaz, impedido por un defensor, no pudo empujarla a la red.
Durante toda la semana, Alcaraz había preparado el choque con todos los elementos de los que dispuso. Los aprovechó, su equipo le entendió y lo plasmó perfectamente sobre el césped.
La presión asfixiante y la mirada rápida a la portería rival dieron sus frutos, pocos para los merecimientos blanquiverdes, pero suficientes al fin y al cabo. El Córdoba había superado ampliamente al filial azulgrana en 45 minutos. La presión sobre la defensa rival de la delantera y los pivotes fue asfixiante. La circulación de balón, inexistente. Y el conjunto de Alcaraz lleva ya mucho tiempo acostumbrado a plantarse en área rival sin necesidad de sobar el balón en exceso. Fue el guión impuesto por Lucas Alcaraz durante la semana a los suyos. Y salió casi a la perfección. Solo quedaba rematar.
A pesar de contar con un futbolista menos, el Barça B siguió a lo suyo en la segunda mitad. Luis Enrique retrasó ligeramente a Fontás y sacó a un invisible Dos Santos. La entrada de Oriol Romeu, Tello y Rochina dieron otro aire a los catalanes. Pero en ese cuarto de hora inicial de la segunda parte, mientras los visitantes intentaban recomponerse, encajaron el segundo y definitivo golpe. Un desconocido Fuentes subía la banda con criterio, se apoyaba en Arteaga y mandaba un centro raso y preciso para que Charles solo tuviera que empujar el esférico.
A pesar del 2-0, el Córdoba intentaba que el conjunto azulgrana no se levantase y dos minutos después Pepe Díaz se plantaba solo ante Miño, pero era incapaz de engatillar. El primer disparo entre los tres palos lo realizó el Barça B en el minuto 56. Pero con un marcador tan adverso y estando en inferioridad, el filial demostró el potencial que tiene.
La emergencia de los de Luis Enrique era inversamente proporcional a la pérdida de fuelle blanquiverde. Saúl fue el primero en probar a Navas (min. 67) y dos minutos después lo hizo Rochina. El portero atajó en dos tiempos. Si en una hora de juego el Barça B ni apareció por el área local, en 15 minutos lo hizo más, casi, que el Córdoba por la de Miño en todo el encuentro. Carmona lanzaba una falta en el minuto 71 que obligaba a Navas a emplearse a fondo, pero un minuto después, en otra falta de Carmona, en esta ocasión al borde del área, la intervención del gaditano fue prodigiosa.
Tras otro disparo de Carmona, Bernabé García anulaba un tanto a los de Luis Enrique por supuesto fuera de juego. En esa decisión del colegiado murciano pareció apagarse el ánimo azulgrana, que estando en inferioridad, al menos se justificó en la segunda parte peleándose contra los elementos y un Córdoba que le maniató desde el primer minuto, provocando casi el histerismo en su zaga durante los primeros 45 minutos.
No fue fruto de la casualidad. Algunos, apelando al romanticismo, solicitan un tipo de juego que solo unos pocos elegidos son capaces de practicarlo constantemente. Otros se deben conformar con ver algo parecido en determinados momentos de señalados partidos (léase, primera parte del Córdoba ante el Rayo o encuentro en Balaídos, por ejemplo). Mientras, habrá que recordar lo que mostró Lucas Alcaraz a su parroquia. Así es la categoría de plata, solo vale sumar. O, apelando a esos románticos, lo válido es el "ganar, ganar y ganar" de Luis Arasgonés. Y en eso se aplicó el técnico blanquiverde. De paso, le dio una explicación somera al rival de lo que es la Segunda. Adelantarte a balón parado, no dejar jugar al rival (para ello vale cualquier medio) y detener el partido con el marcador a favor. Hay más, pero como primera lección es suficiente. Una lección de plata.
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