Triunfó primero en Portugal, en su país, con un Oporto sin grandes estrellas. Ganó luego en Inglaterra con el Chelsea del multimillonario Abramovich, a pesar de que se le resistió la Champions. Se marchó a Italia y también ganó con el Inter de Moratti. La Champions, incluída. Pero José Mourinho necesitaba otro desafío al que enfrentarse. Y el Barça de Guardiola ofrece al entrenador portugués el gran reto que necesitaba. No únicamente para aumentar su leyenda en el fútbol sino para acreditar su fiabilidad.