El Peñarroya se llevó ayer en la tanda de penaltis el primer partido, eso sí amistoso, ante el Pozoblanco, en el año del reencuentro de ambas escuadras en la Tercera División, cincuenta años después.

El encuentro, no ostante, no cumplió con lo que se esperaba. Fue un verdadero tostón. Ni ritmo, ni juego. Una parte para cada equipo y la posibilidad de ver los nuevos fichajes de estos dos conjuntos, el último realizado por el Peñarroya, que oficializó la contratación del cordobés David Carmona, al que le dio incluso tiempo de jugar en la segunda mitad de la contienda.

En la primera parte, el Pozoblanco pudo adelantarse en el marcador en varias ocasiones. En el minuto 6, Alfonso Gutiérrez, el mejor de su equipo en el partido, a puerta vacía, echó el balón arriba. Diez minutos después, Quero tuvo la ocasión de abrir el marcador, pero no tuvo acierto. En el Peñarroya solo podemos hablar de una llegada de Gari y una falta de Neftalí. Rozando la media hora de juego, Hugo Díaz y Alfonso Gutiérrez también pudieron batir al meta Andrés.

CAMBIA EL DECORADO Tras el descanso, el decorado cambió, ya que el Peñarroya se vino arriba y a los cinco minutos ya avisó por medio del debutante David Carmona. Seis más tarde, Enma tendría la ocasión más clara del equipo visitante en un disparo que se fue cerca del palo. El Pozoblanco llegó en jugadas aisladas que arrancaban en los extremos de Isidro y Alfonso Gutiérrez, que fue el mejor del Pozoblanco. El partido estuvo muy aburrido, ya que ninguno está al cien por cien, y con mucha falta de rodaje por parte de ambas escuadras.