El nadador cordobés Rafa Muñoz ya ha conseguido situarse de nuevo como el claro líder de la natación española actual, tal y como hizo hace un año en el Mundial de Roma. La medalla de oro que ha conquistado en la final de los 50 mariposa de Budapest ha reafirmado su condición de líder de un equipo que pide referentes. La natación nacional está necesitada de ídolos deportivos que logren que este deporte sea noticia por sí mismo y no por cuestiones extradeportivas y éxitos como éste vienen bien.

El propio Muñoz ha sido capaz de que pasen, por el momento, casi al olvido todos los problemas personales y profesionales que ha ido teniendo en los últimos quince meses de su vida.

El bajo momento de forma del espaldista Aschwin Wildeboer y las dudas que hay sobre las opciones de medallas de Mireia Belmonte y Erika Villaécija han dejado a Rafa Muñoz casi solo en lo más alto de la natación española. De su ausencia en el Europeo de piscina corta de diciembre, ya no se acuerda nadie. Tampoco de que hasta Budapest solo había dado la talla este año en una ocasión, en la final de los 50 mariposa del Campeonato de España open (25 de abril).

La realidad de hoy es que Rafa Muñoz es la figura número uno de la natación española y que la Federación ya lleva de hecho tratándolo desde hace un año como tal. Basta con analizar el despliegue de medios que la entidad que preside Fernando Carpena puso al servicio del cordobés para conseguir que fuera exculpado por el expediente que tenía abierto ante el Panel Antidopaje de la FINA. El objetivo de Carpena era que pudiera ganar el primer gran título internacional de su carrera y así ha sido.

Ahora solo falta que el mejor nadador nacido en España de la historia rinda como su entorno espera en los 100 mariposa que nadará mañana y el sábado.