Siempre que se acerca un Barça-Madrid es inevitable recurrir a las comparaciones. En la portería, Valdés reduce cada vez más las distancias con Casillas, que sigue siendo decisivo. En la defensa, el equipo azulgrana es superior a su rival pero sabe que eso no es suficiente. En el ataque, las cosas se han igualado con la tremenda inversión blanca. Solo hay una parcela que no plantea la más mínima discusión: el centro del campo. Ahí es donde el campeón desata todo su poder. Ahí es donde el el Barça se convierte en un equipo temible y poderoso como nadie.

La batalla de la zona de creación marcará el clásico del Camp Nou. Si el Barça se adueña del balón y encuentra espacios, tendrá el duelo en sus manos. Esa es la obsesión de Manuel Pellegrini y de todo el madridismo: frenar a Xavi e Iniesta. "Son los verdaderos magos del balón, los mejores", asegura Casillas, que conoce muy bien a sus dos compañeros de selección. Nunca ha escondido su admiración por el centrocampista de Terrassa ni por su compinche de Fuentealbilla. "Tenemos los dos mejores centrocampistas del mundo. Xavi ya está consolidado y Andrés empieza a emerger entre los grandes", añadió ayer Txiki Begiristain.

No le falta razón al secretario técnico azulgrana. Mañana Pellegrini alineará a Lass, Xabi Alonso y Marcelo en la medular, un trío sin glamur pero que le está dando buenos resultados. Ante esta realidad, es evidente que la obsesión del Madrid es asfixiar a los magos. Que Iniesta y Xavi entren lo menos posible en juego. Solo así los blancos tendrán posibilidades de sorprender.