Era de esperar. En este Córdoba de los cielos y los infiernos separados por un intervalo de una semana (qué digo semana, ¡horas!), en este Córdoba en el que incluso los más fieles no se ponen de acuerdo en lo que es lo bueno o lo malo para él, en este Córdoba que parece llevar esta temporada la máxima aquella de "tieso, pero con categoría", tenía que llegar el momento en el que supiera a poco obtener un punto en el campo de uno de los candidatos a estar en la parte alta de la tabla (que no ascenso, no hay que confundirse). Pero es que a esos fieles. acostumbrados durante tanto tiempo a un insípido potaje con acelgas, si se les hace disfrutar en alguna ocasión de unas gambitas, posiblemente un salmorejo (bien hecho, eso sí) les parezca poco a alguno de ellos. Es lo que tiene saborear, que la memoria retiene el gusto. Más de uno podía imaginarse que, tras el marisco solo queda el fin de fiesta. Y esta es una fiesta que dura meses. Hasta junio, nada menos. Y lo que es mejor, que por ahora se puede hablar de "fiesta". Porque el Córdoba de esta temporada está para lo que está. Por ejemplo, para mirar el descenso con casi tres partidos de diferencia u ocho puntos, que es lo mismo. Para verse en la mitad fetén de la tabla clasificatoria. Para estar tranquilos, vaya.

También está, y no es menos importante, para fijarse en que lleva cuatro encuentros consecutivos puntuando y en el horizonte más cercano se atisban dos duelos en El Arcángel, su fortín. Por cierto, que lo de los cuatro partidos seguidos sin perder es la primera vez que lo hace en esta campaña y lo ha hecho ante Huesca, Numancia, Salamanca y Levante. Rivales que no deben estar, precisamente, luchando por el descenso a final de temporada.

Todo ello viene a colación porque el punto obtenido anoche en el Ciudad de Levante debería valorarse con perspectiva. Y esa mirada no solo hay que echarla hacia adelante. Hace menos de un año, un Córdoba muy diferente ante un Levante muy parecido caía lastimosamente por tres a cero. Si algo bueno se puede decir del conjunto blanquiverde, simplemente, es que es competitivo. Y la competición, además de virtudes, también te muestra tus carencias y limitaciones. Y estas no llevan a la sorpresa, son más que conocidas, tanto por presupuesto como por otras cuestiones, mucho más profundas. Para ver en qué falló el Córdoba, simplemente, habría que remontarse a dos semanas atrás. Básicamente, en los metros finales, así como en meterse en la segunda parte en el partido que le interesaba al rival. Quien busque un grupo que se imponga con suficiencia, al que le sobren la mitad de los partidos, que se pasee allá por donde va y ante cualquier rival que le visite, habrá que aconsejarle que se mire la clasificación de la liga de hockey patines. Allá tendrá al equipo de sus amores. Y, para los restos, felicidad completa.

Pero lo que es el Córdoba, ayer, se mostró como un equipo competitivo en esta igualadísima Segunda División. Tanto, que a los dos minutos de comenzar el duelo ya pudo decantar el marcador a su favor a través de un disparo de Arteaga con paradón de Manu. Apenas tres minutos después, Cendrós cometía un claro penalti sobre Juanjo que Pepe Díaz mandó fuera. El fallo no enfrió, como podía pensar Lucas Alcaraz, al Córdoba. Pepe Díaz lo volvió a intentar en el minuto 17 con un disparo desde lejos. El primer cuarto de partido fue del Córdoba, que solo pudo recular cuando el Levante tiró de Rubén Suárez. El delantero lo intentó en el minuto 19 y en el 24, pero ahí estaba Alberto. Tras un disparo de Jorge Luque era Serra quien se borraba del duelo tras dar un manotazo a Arteaga (min. 33).

En esa primera media hora, el partido era más del Córdoba que del rival, pero la expulsión cambió las tornas, curiosamente. Porque de ahí hasta el final, los blanquiverdes cayeron en el partido que le interesaba al Levante. Apenas cinco minutos después de irse Serra, Arteaga veía la amarilla por un pique con Cendrós. Hasta el descanso solo hubo tiempo para una cosa: Del Cerro Grande anuló un gol a Pepe Díaz por un fuera de juego que solo vieron él y su asistente. Daba la sensación de que el conjunto blanquiverde se había contagiado, de que había caído en el partido espeso propuesto por el Levante, que él tanto había planteado a lo largo de la competición, pero que ayer, precisamente, no le interesaba.

Y tras la reanudación la sensación se confirmó. Aun así, los de Lucas Alcaraz pudieron (y debieron) llevarse el partido. En el 52, Arteaga se adelantaba a Cendrós tras un centro de Gerardo y, solo, enviaba el balón a la luna de Valencia. Un minuto después volvía a intentarlo el sevillano y en el 54 era Juanjo, pero Manu detuvo sin problemas. El Levante esperaba su oportunidad y solo apareció en el 62 y a balón parado. Rubén sacaba una falta, tocaba de cabeza la barrera y Alberto tuvo que emplearse a fondo.

Lucas Alcaraz lo probó con Jorge Luque y Javi Flores en el mediocentro y de este último salió un pase frontal a Asen que, solo ante Manu, tocó con la puntita para que el balón se fuese fuera por poco (min. 79). Poco después, el de Fátima era sustituido por Carpintero, señal inequívoca de que el entrenador blanquiverde daba por bueno el punto, aunque sin renunciar a las armas que distinguen a su equipo y al rival de ayer: las jugadas a balón parado.

De ahí vinieron dos de los tres últimos acercamientos cordobesistas, junto con un centro chut de Dañobeitia (min. 93) que Manu envió a córner con muchos problemas.

Al final, un empate al que unos querrán sacarle un sabor y otros adivinarle otro. Lo que dice la tabla es que el Córdoba empató a cero sin renunciar a su juego, manteniendo su evolución y progresando en su conjunción como equipo. Para los que gustan de sacar hasta el último detalle (aunque no lo haya), para los que busquen lo inexplicable porque no aceptan la realidad que se les planta delante pueden valorar ese punto como ambivalente. O recurrir a la astrología, al zodíaco. El Córdoba logró ayer un punto geminiano.

Ficha técnica:

0 - Levante: Manu, Pau Cendrós, Serra, Ballesteros, Dani Carril, Xisco Nadal (Miguel Pérez, m.74), Pallardó, Iborra, Juanlu (Jorge Pina, m.87), Rubén e Igor (Héctor Rodas, m.39).

0 - Córdoba: Alberto García, Gerardo, David Lopes, Gaspar, Agus, Javi Flores (Carpintero, m.82), Jesús Rueda (Dañobeitia, m.72), Jorge Luque, Arteaga, Pepe Díaz (Asen, m.72) y Juanjo.

Árbitro: Carlos Del Cerro Grande (Colegio madrileño). Amonestó por parte del Levante a Pau Cendrós, Juanlu y Dani Carril y por parte del Córdoba a Arteaga, Jesús Rueda y Gaspar. Expulsó a Serra (m.34) con tarjeta roja directa.

Incidencias: partido disputado en el estadio Ciudad de Valencia ante 6.208 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.