Cuando un equipo juega con la intensidad e ilusión que lo está haciendo el Lucena de la era Antonio Gutiérrez en la Ciudad Deportiva, difícilmente se pueden escapar los tres puntos en juego. Hasta el momento, con el entrenador sevillano, los dos encuentros disputados en el coqueto feudo lucentino se han saldado con victoria. Y eso imprime esperanza y fe a la afición local, que ya ha olvidado los tediosos encuentros de la era Antonio Montero y vibra ante el juego vistoso de ahora.

A decir verdad, el cuadro celeste debió ganar con mayor contundencia en el marcador. Pero en cambio, con el 2-1 que anotó Sestelo en el tiempo de descuento, volvieron a surgir las dudas y a punto estuvo el Linares de llevarse un empate, que a todas luces hubiera resultado injusto.

Ya en el primer tiempo, el Lucena salió muy enchufado y debió adelantarse en el electrónico a los diez minutos por medio de su mejor hombre en estos momentos, Fernando Velasco. El buen juego de los locales no cejó en ningún momento en el primer tiempo y fruto de ello los aficionados presenciaron a una jugada preciosa de Cabello, que asistió a Quique, quien al borde del área, lanzó a puerta con su pierna izquierda, que no es la buena, y la pelota salió fuera rozando el poste. Después, a los 38 minutos, Sergio Ortiz probó fortuna con un chut fortísimo, que despejó el cancerbero linarense.

A pesar del empate a cero, con el que se llegó al descanso, la afición disfrutó con el juego de los suyos, quienes en la segunda mitad pusieron la directa para amarrar los tres puntos. En el 47, Jesús Lanza inició un contragolpe que casi acaba en gol y cinco minutos más tarde, el Linares llegó por primera vez a las inmediaciones de Revuelta. De nuevo, el meta actuó con diligencia en una falta sacada por Dani Bouzas, que cabeceó el capitán linarense Chico en el minuto 57.

Pero, dos minutos más tarde se abriría por fin la lata para los intereses del Lucena, merced a un gran pase de Sergio Ortiz, que vio desmarcado al pichichi Cabello, quien batió en la media salida a Moso. Por cierto, en esa jugada el portero visitante tuvo que ser retirado por un fuerte golpe en la cara, motivo por el que le reemplazó el suplente Diego Arroyo.

Ocho minutos después del 1-0, pudo llegar el segundo tanto para los lucentinos, además con los mismos protagonistas, puesto que Sergio Ortiz volvió a inyectar un balón de gol cerca del punto de penalti, pero en esta ocasión Arroyo despejó a córner de forma providencial.

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