El Liverpool dio ayer un paso de gigante para avanzar a los cuartos de final de la Champions. En la recta final y con mucho sufrimiento, pero al final los ´reds´ volvieron a triunfar en el mágico estadio de Anfield, que una vez más despidió a su equipo con una gran ovación (2-0). La expulsión de Materazzi en el minuto 30 resultó clave en el desenlace del partido. El Inter se limitó a defender, pero sucumbió en la recta final gracias a los goles de Kuyt (m. 85) y Gerrard (m. 90). Rafa Benítez necesitaba un triunfo así para calmar los ánimos. Después de caer en la Copa ante un equipo de Segunda y de caminar en la ´Premier´ sin demasiada soltura, los ´reds´ no se podían permitir un tropiezo en su competición.