El Córdoba se resiste a bajar la guardia. Ayer, ante el Badajoz, era de esos partidos claves a lo largo de la temporada. En caso de conseguir los tres puntos, el conjunto cordobesista podía seguir soñando con alcanzar a los equipos de cabeza; en caso contrario, además de despedirse de esa esperanza, se complicaría las cosas porque de nuevo se acercaría a los puestos de descenso.

Por eso, la tensión estuvo presente en todo momento. Máxime cuando el conjunto visitante se adelantó en el marcador y llenó de incertidumbre El Arcángel cuando tan sólo se habían cumplido seis minutos de juego. Ocurrió, sencillamente, porque el Córdoba no entró muy convencido al terreno de juego y algunos jugadores no parecían tener muy claro la nueva disposición táctica puesta en escena por Escalante.

De eso se aprovecharon los pacenses para meterles el miedo en el cuerpo, pero con lo que no contaban éstos era que el Córdoba no se iba a dar por vencido y que iba a vender muy cara su derrota, como así ocurrió, porque los cordobesistas se repusieron perfectamente y fueron controlando al rival y el partido, consiguiendo tres puntos que les dan nuevos bríos para seguir aspirando a algo.

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