Realmente es muy difícil explicar lo que ocurrió ayer en El Arcángel. O al menos lo que hizo el Córdoba, si es que se puede decir que hiciera algo.

Mal, rematadamente mal, le salieron las cosas a los hombres de Miguel Angel Portugal. Pero en ello también tuvieron ellos mucha parte de culpa. Su actitud no fue la más idónea. En su haber está el hecho de que la tarde no era propicia porque los ánimos estaban bajos por los últimos acontecimientos. Aún así, la pasividad que mostraron es muy censurable.

Peor fútbol en casi imposible hacer. El Córdoba no se metió en el partido en ningún momento. Muchos de sus jugadores estuvieron ausentes y con pocas ganas de participar. Ello fue mucha ventaja para un Málaga B que, sin hacer grandes cosas pero con concentración, se llevó tres puntos que dan mucho oxígeno a los malaguistas y, al contrario, hace que los blanquiverdes vuelvan a la zona baja de la clasificación, dejando escapar una gran oportunidad para seguir escalando posiciones.

El Málaga B fue superior al Córdoba en todas las facetas. Estuvo más concentrado, mejor situado sobre el terreno de juego, presionó con más ahínco y todos sus hombres estuvieron convencidos en todo momento del trabajo que realizaban.

Pero aún hay más. Un equipo que quiere ganar un partido no puede ofrecer las estadísticas del Córdoba. Un error garrafal le costó el único gol del partido y en el aspecto ofensivo, sólo un disparo a puerta durante los noventa minutos. Un bagaje tan pobre que habla por sí sólo de la pobreza exhibida por los de Portugal.

El primer fallo de la zaga iba a marcar el desarrollo del encuentro. En la primera acción en ataque de los malaguistas, Nacho sacó un córner y entre Jáuregi, que dudó en la salida, y Juanmi, que perdió la vista en la marca a César Navas, permitieron al espigado central conectar un buen remate de cabeza que acabó en la red cordobesista.

TIMIDA REACCION

El Córdoba tuvo un intento de reacción y pudo empatar poco después. La buena jugada de Pablo Sierra la desperdició Fleurquin enviando el balón muy por encima del travesaño.

Hasta el final de la primera parte, nada de nada. El Málaga B siguió con su presión y su seguridad defensiva, y el Córdoba con sus errores y con su larga inactividad a la hora de entrar en juego.