Nada falló en una tarde perfecta para poner fin a diez jornadas de malentendidos y distanciamientos. El Córdoba fue recibido ayer como un líder --banderas, serpentinas, papelillos de colores y olas por los fondos--, a pesar de ostentar la última posición en la tabla, en otra demostración de entrega por parte del cordobesismo. Pero esta vez sí fue correspondido. El equipo estuvo a su altura siempre y como dijo el propio técnico, Fernando Zambrano, sorprendió verlo correr y presionar con tres a cero a su favor en los últimos instantes del partido. Por eso, el público despidió a lo grande a cada jugador que se retiró con los cambios y a todo el grupo con el pitido final del colegiado Valle Gil.

El árbitro extremeño parece que está destinado a vivir de por vida con el estigma de la fase de ascenso de los radio aficionados. Ayer, volvió a sufrir los gritos de una afición que no olvida, pero que tendría que enterrar para siempre el rencor para seguir creciendo, como hace semana tras semana. Y ayer fue un casi lleno en El Arcángel.

FICHAJES EN LA GRADA

En el césped alucinaban los recién llegados y en la grada los que están por venir. Ayer, Berruet y Gracia presenciaron el inicio de lo que se espera que sea la escalada del Córdoba y que hoy serán presentados, junto al marroquí Ramzi, para poner punto y final a un equipo de Primera, que ya cuenta desde hace tiempo con una afición de esa categoría.