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Tablaos flamencos

Ángel Reyes, bailaor y gerente de La Maestría: “La situación de los tablaos flamencos de Córdoba durante años ha sido precaria”

Desde los tablaos flamencos de Córdoba defienden estos lugares como parte de la identidad local, y reclaman una mayor puesta en valor en la ciudad

Tablao flamenco El Pañuelo, en Córdoba.

Tablao flamenco El Pañuelo, en Córdoba. / Manu Blanco

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Raquel Pablo

Raquel Pablo

Córdoba

En los históricos Baños Árabes de Santa María, junto a la Mezquita-Catedral de Córdoba, se encuentra un lugar que rezuma embrujo y duende ya desde las primeras baldosas de sus puertas. Nos referimos al tablao flamenco La Maestría que, pese a sus escasos cinco meses de vida, son ya muchas las décadas que lleva escribiendo sus memorias en pleno corazón de la Judería.

En realidad, esta ilusión en forma de templo del flamenco comenzó a fraguarse en 2019, pero no fue hasta el 28 de marzo de este mismo año cuando, por fin, se materializó. "Confío en que la vida nos ha ido apartando de los muchos espacios que visitamos en su día, buscando dónde comenzar este proyecto, hasta que reapareció el lugar en el que ahora nos encontramos", relata Ángel Reyes, gerente de La Maestría y bailaor flamenco profesional. Y no en vano dice aquello de "reapareció", porque es el mismo sitio que en plena adolescencia le vio dar sus primeros pasos como bailaor solista en su ciudad.

TABLAO FLAMENCO LA MAESTRÍA CÓRDOBA

Tablao flamenco en Córdoba. / CÓRDOBA

Cuna del nuevo flamenco

En apenas medio año, "podemos destacar que estas tablas ya las han pisado el reconocido bailaor Marco Flores o la gran bailaora Adela Campallo, nombres que se encuentran actualmente entre los artistas flamencos más destacados".

El Pañuelo, situado en la céntrica calle San Felipe, lleva funcionando un año y medio, pero también ha albergado entre sus paredes lo mejor del arte jondo actual, que suele recorrer el circuito de tablaos cordobeses que aún resisten en la ciudad, incluidos El Jaleo o El Almíbar.

Falta de apoyo

Aun así, "nos falta creer un poco más en lo nuestro, quererlo, cuidarlo y ponerlo en valor para que ocupe el lugar que merece", insiste Latorre. "En Córdoba falta potenciar más el flamenco y el turismo vinculado a los tablaos, como ocurre en otras ciudades andaluzas, como Sevilla o Granada". En ese sentido, les sorprende encontrar que el turista nacional es cada vez más asiduo, y no solo el internacional.

Para Reyes, sin embargo, los conceptos Córdoba y tablao son dos cosas que, durante mucho tiempo, le han hecho sentir "rabia y frustración". "A veces da un poco de pena ver que muchos cordobeses pasan por la puerta y digan: `No, yo soy de aquí´. Te dan ganas de responder: `¿Y los de aquí no tienen derecho a ver un espectáculo de flamenco?´.

Un tablao debería considerarse como un templo donde se muestre nuestra cultura. "Como quien va a un teatro o al cine, debe existir un respeto hacia los artistas que se suben al escenario". En primer lugar, Reyes insiste en que "habría que cobrar la entrada, igual que sucede en cualquier otro tipo de espectáculo, y no ofrecer `flamenco gratis con tu cena´ mientras hay artistas en pésimas condiciones, sin seguros sociales y con unos sueldos muy bajos".

Como artistas que son, admiten venir con ganas de que esto cambie, "porque considero que la situación de los tablaos flamencos de Córdoba durante muchos años ha sido precaria", apunta Ángel Reyes. "Córdoba ha sido, es y será una tierra muy flamenca y de muy buenos artistas, pero no ha sido la mejor a la hora de cuidarlos".

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