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Al margen

'El último mono'

Juan Dávila y Susana Abaitúa protagonizan un filme poco salvable que se presenta como una comedia feminista

Juan Dávila y Susana Abaitúa estrenan una comedia sobre la 'machosfera'.

Juan Dávila y Susana Abaitúa estrenan una comedia sobre la 'machosfera'. / EFE

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Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

Esto no es una recomendación; más bien, lo contrario. Una película que en determinados pasajes llega a producir vergüenza ajena, no me parece demasiado a tener en cuenta a la hora de compartir y valorar. Y es que parece que el verano no es una época propicia para interesantes estrenos; aunque haberlos, haylos… eso sí, no aquí. El hecho de estar ante lo que se supone es una comedia no justifica la insolvencia y el catastrófico resultado del proyecto; sí, se presenta como una comedia feminista; pero, a mi entender, de eso nada. De lo poco salvable, una actriz: Susana Abaitua, la misma intérprete que aparecía como enfermera en La deuda (Daniel Guzmán, 2025) deslumbrando con su trabajo ante una cámara que la quiere también aquí. El director, Joaquín Mazón, un especialista en comedia cuyo trabajo más digno podría ser La vida padre (2022), ha puesto en escena un guion escrito por Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano; pero ni siquiera aún así sale a flote la producción.

Para colmo, el coprotagonista, Juan Dávila, un showman y monologuista que no posee el más mínimo atractivo como actor -porque para ello es necesario crearse un personaje y no basta con recitar el texto y hacer alguna secuencia de desnudo ante la cámara- resulta inverosímil; menos mal que está acompañado por Óscar Lasarte, su escudero y hermano en la ficción.

El esquema argumental, muy trillado, se basa en cómo llegar a unir a dos personajes de lo más distantes que se odian y conseguir emparejarlos en un happy end. Él, un machista empedernido influyente en redes sociales, mientras ella adquiere el papel de feminista aguerrida que se resiste a caer en la trampa que su antagonista le tiende para demostrar ser capaz de enamorarla en un fin de semana ante sus seguidores internautas. Menos mal que, al menos, la cinta no es larga (85 minutos), aunque sí se hace.

El guion, de lo más previsible, está construido a base de golpes cómicos sin gracia que incluso llegan a ser un insulto para la inteligencia del espectador.

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