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Crónica

Luz Casal en el Festival de la Guitarra de Córdoba: una noche de amor con la primera dama del rock

Un teatro de la Axerquía marcado por voces femeninas presenta Me voy a permitir en el 45º Festival de la Guitarra, el nuevo y ambicioso proyecto de la artista gallega

Una noche de Luz Casal para el recuerdo

Víctor Castro

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Raquel Pablo

Raquel Pablo

Córdoba

Corría el año 91 cuando Luz Casal prestó su inmensa voz a Marisa Paredes para interpretar la ya inolvidable Piensa en mí, que marcaría la película Tacones Lejanos. Fue ahí cuando, casi sin querer y muy discretamente, la artista gallega pasó a formar parte de ese selecto grupo de chicas Almodóvar, aunque no tanto en términos oficiales como de la memoria colectiva. En esta última, aquel “si tienes un hondo penar, piensa en mí” vestido de rojo y a lágrima viva siempre tendrá un lugar reservado.

Desde entonces, Casal no ha dejado de engrosar una larga lista de éxitos, reconocimientos y letras míticas. Ahora, después de una vida dedicada a la canción, llega al teatro de la Axerquía de Córdoba, como parte del 45 Festival de la Guitarra, para presentar su último trabajo Me voy a permitir, un disco tejido desde la libertad de creación, la honestidad y su manera única de entender la música.

Se trata de una de las muchas -muchísimas- paradas que dan forma a su gira de 2026, con la que está recorriendo casi toda España y parte de Europa y Latinoamérica, dando buena cuenta de su presencia inalterable y su talento, en constante evolución y entrega, tanto dentro como fuera de los escenarios. Sin embargo, el de Córdoba fue un encuentro diferente. Antes incluso del concierto, la propia cantante confesaba a los medios que la guitarra es un instrumento que "le agita el corazón como pocos". Por eso la noche del miércoles 8 de julio fue un show algo más electrizante, más vulnerable, más en familia. Fue, digamos, una reunión de grandes mujeres a las que no les hizo falta hablar en demasía para cantar todo lo que tenían que decir.

A la hora estimada, y de la mano de Nat Simons y Aurora Beltrán, daba comienzo un espectáculo en femenino en el que estas dos referentes generacionales del rock español hicieron las veces de maestras de ceremonia. Sobre el escenario, una propuesta nacida de la complicidad artística y de la reivindicación del papel de la mujer dentro del género. Se abría de este modo una velada que la propia Luz había definido como "una noche de colegas", y ese espíritu de compañerismo quedó instalado desde el primer acorde.

Cuando llegó su turno, Luz Casal tomó posesión de La Axerquía con rotundidad. ¿Qué has hecho conmigo? encabezó un repertorio en el que, pronto, fueron sucediéndose canciones como A cada paso o Volver a comenzar. Desde primera hora, la cantante inundó de carisma y derroche un escenario de lo más despejado, donde nada más que ella y su voz fueron necesarias.

El arranque del show sirvió para sentar las bases de una trayectoria integrada de recuerdos, grandes éxitos y lecturas colectivas, mantenidas con esmero a lo largo de los años pese al tiempo y las modas. Sin embargo, como ya anticipábamos, gran parte del espectáculo estuvo enfocado a su más reciente álbum Me voy a permitir, que Casal puso en pie casi al completo, haciendo cantar a familias enteras que se congregaron en La Axerquía, dispuestas a seguir creando recuerdos compartidos en torno a muchas de las bandas sonoras de sus vidas.

Con la interpretación de Lágrima o Bravo, temas pertenecientes a este último LP, la cantante se reafirmaba de nuevo como una artista inclasificable, capaz de seguir su propio instinto a la hora de crear, sin ataduras y sin corsés, y de hacerlo, por supuesto, desde una elegancia sobre las tablas casi imposible de describir.

Luz Casal emociona a la Axerquía en una noche para el recuerdo

La Axerquía se vuelca con Luz Casal. / Víctor Castro

Llegados a este momento, la noche se tornó más privada y personal, y la luz de La Axerquía adquirió un cariz más emotivo que de costumbre. Comenzaron entonces a sonar las primeras notas de Entre mis recuerdos y No me importa nada, dos composiciones que traspasan fronteras de todo tipo —quién no las ha cantado alguna vez—, y de manera inmediata sendos hits pusieron a entonar a pista y graderío indistintamente. Entre el público hubo más de una lágrima —y más de un kleenex— haciendo acto de presencia, pero ni la emoción (poco o nada) contenida ni el moqueo entre estrofas impidieron que el lado más canalla de Luz Casal se hiciera fuerte con Parece ser o Me voy a permitir.

Pero el pico más álgido de la noche iba perdiendo profundidad. El broche de oro final se acercaba, y eso solo podía significa una cosa. Era el momento de dar paso a temas como Piensa en mí o Te dejé marchar. Sin duda, dos de los momentos más esperados de la noche, y de los más emocionantes. De este modo, aún con la piel de gallina y la voz temblando, nuestra inmortal primera dama del rock concluía la noche dejando muy clara una cosa: Luz Casal siempre formará parte de nuestros recuerdos.

La maestría de Cañizares junto a la Orquesta de Córdoba

La 45ª edición del Festival de la Guitarra vivió este miércoles una de sus citas más destacadas de la mano de la maestría a las cuerdas de Juan Manuel Cañizares. El guitarrista, Premio Nacional de Música, asumió el papel de solista junto a la Orquesta de Córdoba, dirigida por Salvador Vázquez, en un espectáculo que recuperó y redefinió la emblemática obra de Manuel de Falla, coincidiendo, además, con el año en que se conmemora el 150 aniversario del nacimiento del compositor gaditano. Toda una suerte de propuesta.

La velada artística se completaba con otra de las grandes propuestas del festival. En el escenario del Teatro Góngora, Cardamon Trío & Linda Alahmad desplegaron una completa gama de músicas mediterráneas aderezadas con el jazz y un toque árabe, que consiguieron cautivar los sentimientos del público.

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