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Cultura en Córdoba

Mononeon y Rycardo Moreno marcan un gol al gran público en el Festival de la Guitarra de Córdoba con dos conciertos 'gourmet'

El artista de Memphis impacta con su look y su dominio del bajo mientras el de Lebrija exhibe su propuesta flamenca libre de complejos

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Poco antes de que España saltara al terreno de juego, Mononeon subía esta tarde al escenario del Gran Teatro de Córdoba. A Dywane Thomas Jr se le conoce como Mononeon por su manía de vestir con máscaras, pasamontañas de lana y monos de colores fluorescentes, una imagen inspirada en el movimiento dadaísta que también explica su rechazo a las normas lógicas, su gusto por lo absurdo y el calcetín a rayas que cuelga siempre del mástil de su instrumento. Desde que empezó a apretar el calor, la gran pregunta era si en pleno mes de julio el artista renunciaría a ese look tan abrigadito para tocar en el Festival de la Guitarra de Córdoba. Y la respuesta es que no, salió al escenario con su máscara de goma y gafas de buzo incluidas. Para alguien con una personalidad tan definida, renunciar a su atuendo habría sido probablemente como tocar desnudo.

Mononeon tenía todo en contra, igual que Rycardo Moreno en el Teatro Góngora. Concierto en lunes, más de 40 grados y partido de España a la misma hora. Muchos cordobeses tuvieron que elegir entre festival y Mundial de Fútbol y ya imaginan el resultado. Una lástima. Los que eligieron el balón se perdieron un conciertazo inclasificable, divertido y único de un artista precoz que a sus 35 años ha alcanzado las cotas más altas con su bajo eléctrico, Grammy al mejor álbum de rap incluido, y ha tocado con artistas de la talla de Prince hasta forjar un sonido inclasificable.

La guitarra de Rycardo Moreno sorprende en el Teatro Góngora

La guitarra de Rycardo Moreno sorprende en el Teatro Góngora. / VÍCTOR CASTRO

Empezó molesto, quejándose por el micrófono, lo que puso nervioso al público y al backstage, pero poco a poco entró en calor y dejó brillar sus dotes magistrales. Sus composiciones tienen como eje el groove afroamericano donde se mezcla funky, jazz o soul. Ni el neón ni la extravangacia del músico eclipsaron el impresionante dominio del bajo eléctrico, amarillo y verde, tan expresivo en sus manos, o su voz llena de matices. La banda entera y en especial, el batería, dejaron el pabellón alto ante un público reducido, pero entregado a la causa.

Siendo zurdo, Mononeon toca un bajo para diestros en el que las cuerdas no están invertidas, por lo que los sonidos graves quedan debajo y eso hace que sus notas suenen de un modo muy particular, igual que sus letras, que interpreta con una voz . Originario de Memphis (Tennessee), tierra de leyendas del country, blues, rock y R&B como Aretha Franklin, Tina Turner, Justin Timberlake o Elvis Presley, parece llevar la música corriendo por las venas y verlo es un auténtico espectáculo. Quizás no sea un artista conocido por el público de masas español, pero qué mejor que un festival para meter un gol al gran público y dar a probar productos gourmet a los amantes de la música. En su contra decir, que el aplauso no consiguió arrancar unos bises al final. Eso no gustó.

El bajo en el Festival de la Guitarra

El revolucionario concierto de Mononeon, el segundo que tiene el bajo como protagonista después del recital del domingo a cargo de Stanley Clarke y su banda, formada por cuatro músicos y siete instrumentos, pero ninguna guitarra, o el de Juanfe Pérez que este martes presentará al público su propuesta de diálogo entre el bajo y el flamenco, demuestran que el instrumento de cuatro o cinco cuerdas (según los gustos), lejos de ser un mero acompañante, avanza como un tiro y que cada vez tiene más presencia en este festival.

La guitarra de Rycardo Moreno sorprende en el Teatro Góngora

MonoNeon en el Festival de la Guitarra. / VÍCTOR CASTRO

En el Teatro Góngora, otro revolucionario como Rycardo Moreno, en este caso de la guitarra flamenca, presentó ante el público, también escaso, su sonido basado, como el de Mononeon, en el uso de microtonos que amplían las tonalidades de su instrumento. La guitarra de Moreno no lleva calcetín ni trastes, pero es igualmente rompedora porque investiga sin complejos la raíz del flamenco hasta llegar a un sonido exótico propio, su Flamenco Moreno, que suena a la vez a antiguo y a vanguardia. Nunca está de más probar cosas nuevas.

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