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Reportaje

De la escuela Mateo Inurria de Córdoba a la meca del cómic: "Mi sueño era entrar en Marvel y ya está cumplido"

El joven ilustrador cordobés Rafael Pérez cuenta cómo pasó de dibujar influido por Goku y Dragon Ball a recibir sus primeros encargos en el mercado estadounidense tras pasar por la San Diego Cómic Con de Málaga que se celebra del 1 al 4 de octubre

Rafael Pérez, en uno de sus viajes a Nueva York para coincidir con el personal de Marvel.

Rafael Pérez, en uno de sus viajes a Nueva York para coincidir con el personal de Marvel. / CÓRDOBA

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

La historia de Rafael Pérez, un joven ilustrador cordobés de 26 años, es la demostración de que con esfuerzo, determinación y un poco de suerte es posible cumplir los sueños. Nacido en Iznájar, su madre es cocinera en una residencia de mayores y su padre trabaja en la aceituna, pero tanto él como su hermano tienen alma de artistas. Él cursó el Bachillerato de Artes en Cabra y un grado superior de Ilustración en la Escuela de Arte y Diseño Mateo Inurria de Córdoba, una formación que le ayudó a perfeccionar una habilidad natural con la que ahora se gana la vida dibujando cómics para la industria norteamericana.

Cuenta que descubrió la animación siendo niño gracias a un primo mayor que le mostró los dibujos de Dragon Ball, de Goku, los videojuegos y algunos cómics. "Sobre todo, veíamos anime, ahí me enganché muchísimo al dibujo, él también dibujaba y cuando me enseñaba lo que hacía yo flipaba". Siempre supo crear con ayuda de sus lápices. "En clase, siempre hay uno que toca un instrumento, otro que destaca en el deporte... yo era el que dibujaba bien", recuerda.

El origen, anime y series de One Piece y Naruto con 15 años

Sin embargo, no fue hasta que llegó el momento de decidir qué estudiar cuando se centró en desarrollar su habilidad. "Con 15 o 16 años, empecé a ver anime y series como One Piece o Naruto y volví a dibujar". Sus padres, asegura, siempre le animaron a elegir su propio camino. "Me decían que hiciera lo que quisiera porque ellos me iban a apoyar". Hubo un momento en que se decantó por la fotografía. "Pensaba que tenía más salidas profesionales", confiesa, "pero cuando vi en la web de la Escuela Mateo Inurria que había un ciclo de Ilustración e Imagen me dije que eso era lo que yo quería hacer y me metí". Cuando terminó estuvo a punto de inscribirse en la Escola Joso de Barcelona, "pero era muy caro y lo descarté".

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Rafael Pérez con el primer cómic de DC en el que trabajó. / CÓRDOBA

Al año siguiente, llegó la pandemia y, en pleno encierro, tuvo tiempo para investigar, dibujar y hacer contactos. Las redes sociales e internet le abrieron la puerta al mundo desde casa. "Participé en retos de dibujo y empecé a conocer a más gente del mundo digital como el guionista Javier Marquina, que me propuso probar con un proyecto de cómic histórico con Cascaborra Ediciones, Playa Honda". Necesitaban un dibujante y yo estaba deseando hacer algo en la industria y publicar. Aquel cómic fue su primer trabajo remunerado. "El comienzo fue un poco caótico porque compaginaba el dibujo con el trabajo en la obra, la aceituna y lo que iba saliendo", recuerda.

Rafael ahorró trabajando en la aceituna para acudir a su primer evento en Barcelona

Pero Rafael tenía claro que quería entrar en el mercado americano. "Vivir del cómic en España es muy complicado, muy poca gente lo consigue y los que pueden son autores que ya tienen una trayectoria sólida y una base de seguidores, la mayoría trabaja en el mercado americano, europeo o japonés". Por eso empezó a preparar muestras, páginas de prueba, secuencias de varias páginas de personajes conocidos y moverse por eventos para hacer entrevistas con editores invitados. Su primer evento fue en Barcelona. "Estuve ahorrando mientras trabajaba en la aceituna para pagarme el viaje", asegura. Después de Playa Honda le ofrecieron una historia corta de Star Wars y varias páginas de Star Trek.

El año pasado, tuvo lugar el estreno de la San Diego Cómic Con en Málaga, la primera expansión oficial de San Diego Comic-Con fuera de Estados Unidos, (la segunda será del 1 al 4 de octubre). "Yo no tenía planeado asistir, había oído hablar del evento y Málaga me quedaba relativamente cerca, pero me estaba preparando un porfolio para el Comic Con de Nueva York", explica. Para entonces, ya había ido dos veces a la Gran Manzana y había contactado con un editor de Marvel, así que su trabajo ya sonaba a algunos editores. "Cuando vi que iban a hacer revisiones de porfolio y que el editor jefe de Marvel Comics, C. B. Cebulski, iba a estar en Málaga me dije que tenía que ir sí o sí".

Su estilo, al inicio, estuvo marcado por el dinamismo

Según su testimonio, este mundo funciona un poco así, hay que estar. "La primera vez que fui a Nueva York surgió después de coincidir con un grupo de dibujantes en Barcelona, me hablaron del evento y me animaron a ir", recuerda, "me dijeron que podía solicitar una mesa en el Artist Alley para vender mis cosas". Se puso a ahorrar como un loco y entre lo que vendió y lo que ahorró "el viaje me salió menos caro de lo que había calculado".

Aunque su estilo inicial era más próximo al manga, "por el dinamismo, la línea limpia, la manera de plantear las caras y las escenas", un dibujante granadino, Jorge Jiménez, que había saltado del manga a los superhéroes, le hizo creer que él también podía. Otra granadina, Belén Ortega, que empezó con el manga y dio el salto al mercado europeo y al americano, fue otro ejemplo. "Ver a gente cercana que se dedicaba a esto me impulsó a probar, yo no conocía la industria ni sabía cómo funcionaba".

La entrevista en Málaga fue muy bien. "Quedamos en que el editor iba a mover mi trabajo en la editorial", recuerda. Luego viajó a Nueva York y allí tuvo la primera oportunidad de dibujar con DC. "Marvel y DC son como el Madrid y el Barça dentro del cómic de superhéroes", dice rotundo. Justo después llegó la llamada de Marvel. "Me invitaron al Marvel Art Atelier, un programa intensivo en Disneyland Paris con otros autores". Él fue el artista español seleccionado ese año. "Fue algo increíble, todos los profesores y el editor que me había visto en Málaga estaban allí". Pocos días después de volver a España, le llegó el primer encargo.

Un trabajo de equipo

"Normalmente trabajas desde casa y eres autónomo, Marvel contrata tus servicios para proyectos concretos", expone, "yo hago lápiz y tinta, otra persona se encarga del color y otro pone los bocadillos y el texto, es un trabajo en equipo". Justo hoy, miércoles 23, se publicará ese primer trabajo con Marvel, cuatro páginas de la serie Amazing Spider-Man: Spider-Versity. A España, llegará dentro de unos meses.

Portfolio de Rafael Pérez.

Portfolio de Rafael Pérez. / CÓRDOBA

Hace tiempo que la remuneración de su trabajo como dibujante le permitió dejar los otros trabajos. "Si estás el mercado americano se puede vivir de esto", asegura, "es un trabajo muy intenso, se echan muchas horas y hay etapas en las que solo quieres dormir un poco, tienes una fecha de entrega y te tienes que organizar porque no se puede demorar". Está muy contento de haber alcanzado su meta. "Mi sueño era entrar en Marvel o DC y eso ya está cumplido". De cara al futuro, sueña con "seguir enganchando proyectos y consolidarme, poder dibujar los personajes que más le gustan como Spiderman o Batman, en DC". Ahora mismo, no tiene contrato de exclusividad. "Estoy empezando, tengo un contrato que me permite ir saltando de una editorial a otra". Asegura que disfruta mucho de su trabajo. "Hay momentos que no te crees que te estén pagando por dibujar esos personajes que tantas veces dibujaste por hobbie".

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