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Cultura en Córdoba

Del recuerdo de Fosforito al rock garrapatero: Córdoba se rompe la camisa en una Noche Blanca del Flamenco de homenajes, calor y hondura

La ciudad se convierte de nuevo en un gran tablao al aire libren en una cita siempre multitudinaria, inaugurada por Manuel Lombo en Las Tendillas, que apuesta por la mezcla de tradición y vanguardia

Córdoba ‘se rompe la camisa’ en la Noche Blanca

Manuel Murillo

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba lo ha vuelto a hacer. Un año más, y ya van diecisiete, la ciudad se ha vestido de blanco impoluto para vivir una noche ardiente y mágica en la que ha acabado por rendirse a la pasión por el flamenco hasta partirse la camisa, como cantaría el maestro Camarón. Con el testigo del tiempo por bandera, ese juez implacable que recuerda a los que estuvieron, pero ya no están, los escenarios que desde hace casi dos décadas han dado la bienvenida al estío con los más grandes del género se han desplegado de nuevo para deleite de miles de cordobeses y visitantes.

La ola de calor, que recuerda que este domingo la llegada del verano regalará a los vivos el día más largo del año, no ha impedido que el público haya preferido la calle al aire acondicionado y se haya lanzado para acompañar a los artistas hasta el amanecer. La ocasión lo merecía, no solo por la calidad del cartel sino por la obligación implícita de rendir tributo colectivo al maestro Fosforito, cuya esencia se ha hecho presente en esta Noche Blanca del Flamenco en la plaza de San Agustín.

Manuel Lombo inaugura en Las Tendillas la Noche Blanca del Flamenco

Manuel Murillo

Un homenaje a Fosforito dirigido por David Pino

Diez años después del estreno de Nazareno y Olivares, el espectáculo homenaje al cantaor de Puente Genil dirigido por su discípulo y amigo David Pino, su duende ha vuelto a ocupar el tablao para rememorar el legado del califa del cante. Música, danza y voz han guiado a los presentes por los vericuetos que condujeron a Fosforito a lo más alto del flamenco. Sobre la torre de la iglesia, la imagen proyectada del cantaor ante una plaza con algunos huecos libres que se ha ido rellenando poco a poco. Diez artistas, conscientes de la presencia invisible de la última Llave del Cante, se han entregado al sentimiento y al dolor por la ausencia para dar lo mejor de sí, creando momentos de gran intensidad que quedarán para siempre en la memoria de los cordobeses.

Una hora antes de que Enrique Garcés, Bernardo Miranda, Alejandro Hurtado, Yolanda Osuna, Mawe, Jorge del Pino, Lauren Serrano, Miguel Ángel Ramos y Niño de Peñaflor, dirigidos por David Pino, se calzaran los zapatos de Fosforito en San Agustín, Manuel Lombo, vestido de blanco con traje, chaleco y corbata, inauguraba la noche en la plaza de Las Tendillas.

El Lombo, con su voz genuina, cabeza de cartel

El de Dos Hermanas, que pisó la primera Noche Blanca del Flamenco de la mano de Juana Martín, a quien acompañó en sus inicios poniendo voz a sus desfiles, ha crecido como artista en estos años hasta ganarse el honor de ser el cabeza de cartel y ocupar el espacio que antes llenaran genios como José Mercé, Fosforito, Miguel Poveda, Enrique Morente, El Pele, El Lebrijano, Sara Baras o Eva Yerbabuena. De su voz genuina, han brotado esta noche los temas del disco Lombo X Bambino, el homenaje que hizo el artista a una figura rompedora en su tiempo que se saltó muchas líneas rojas del flamenco para crear su propio estilo. Han arropado al artista autoridades locales como la alcaldesa accidental, Cintia Bustos, los concejales Narci Ruiz y Eva Contador, el consejero de Justicia, José Antonio Nieto y la diputada popular Beatriz Jurado, entre otros. En Las Tendillas, más de 600 personas han ocupado las sillas instaladas en la plaza, a las que se han sumado otras tantas de pie hasta cubrir toda la superficie. Aunque la mayoría portaba abanico, una ligera brisa ha hecho más agradable el concierto.

En citas con múltiples escenarios como esta, el problema de los amantes del flamenco radica en organizarse para acudir al mayor número de conciertos posible, pese a la dispersión geográfica. «Se hace lo que se puede», ha confesado Celia, bailaora amateur gaditana que acude siempre que puede a la Noche Blanca en Córdoba, «yo lo que veo es que cada vez está más ordenado todo para que se pueda ir a ver más espectáculos porque al principio coincidían muchos a la misma hora y era imposible». Según Rafael Ferri, "no me pierdo esta noche nunca, pero voy eligiendo los sitios de flamenco más puro". Esta vez, tiene claro que irá a ver a Ezequiel Benítez, "ese hombre tan grande como su arte" y al Canijo de Jerez, antes de regresar a casa. Donde no ha ido esta vez será a la plaza de San Agustín porque "el año pasado fue imposible acceder y no me atrevo". En eso, ha coincidido con otros seguidores del flamenco puro, empeñados en "esquivar las masas en busca del sonido más flamenco", ha confesado Emilio, que también ha renunciado a pasar por el homenaje a Fosforito.

Noche Blanca del Flamenco 2026.

Noche Blanca del Flamenco 2026. / RAMÓN AZAÑÓN

En busca de los quejíos flamencos en el casco histórico

Otros prefieren dejarse llevar por la ciudad en busca del sonido de las palmas, los quejíos flamencos y el rumor del público, que sirven de guía por las callejuelas del casco histórico. «Nosotros venimos cada año sin un plan», aseguran Pilar y Juan, vecinos del Sector Sur, «empezamos siempre en Las Tendillas y a partir de ahí, vamos viendo porque además de ver los espectáculos, hay que parar a tomar algo».

La Noche Blanca dedicada a Fosforito, en imágenes

Público en la Noche Blanca del Flamenco. / Manuel Murillo

Con los termómetros al rojo vivo, las paradas de hidratación no son obligatorias solo en el fútbol, también en la Noche Blanca del Flamenco, que cada año llena las terrazas del centro de Córdoba hasta altas horas de la noche. «Encontrar una mesa está complicado, hay gente por todas partes», confesaba una pareja en busca de una terraza donde sentarse.

María Toledo ocupa el Patio de los Naranjos

Al llegar la medianoche, con el tributo a Fosforito todavía sobre las tablas, la pianista y cantaora flamenca María Toledo ha ocupado el escenario del Patio de los Naranjos, lleno hasta la bandera y con El Pele entre el público. Además de éxitos como Bromeo, La Loca o Me hieres, la artista ha ido desgranando los temas de su disco Vicente entre dos pianos, en el que habla de su visión del flamenco y de una maternidad recién estrenada que le ha hecho celebrar la vida de otra forma. También María ofrece aquí su particular homenaje, en este caso a su hijo y al flamenco entendido no como algo estático sino como un arte en continuo movimiento, en constante renacer. Como ella dice, "no creo que evolucionar signifique traicionar", algo que el público de la Noche Blanca del Flamenco tiene muy claro.

La Noche Blanca dedicada a Fosforito, en imágenes

El Lombo, esta Noche Blanca del Flamenco en concierto. / Manuel Murillo

Después de María Toledo, los caminos del flamenco se bifurcaron y los aficionados tuvieron que elegir entre dos actuaciones de cante y baile. En el Cine Fuenseca, Sara Denez y Ángel Flores, Premio Nacional de Cante Flamenco y Guitarra, respectivamente, del Concurso Nacional de Córdoba 2025. La cordobesa, salióiero al escenario a la hora prevista vestida de blanco, haciendo gala de esa voz desgarradora que la caracteriza para cantar una soleá de Córdoba "y hacer justicia al Premio Nacional", ha dicho. Arropados por centenares de personas, su concierto confirma la importancia de que los ganadores de este premio participen en la noche más grande del flamenco en Córdoba como impulso a las nuevas generaciones que vienen pisando muy fuerte.

A la misma hora, el entorno de La Calahorra se llenaba de arte con el espectáculo de la bailaora jerezana María del Mar Moreno. El primer sorbito de Jerez de una noche cargada del flamenco destilado en estas tierras gaditanas. Tan versátil como el flamenco mismo, María del Mar presentó una propuesta que bebe de sus maestras, desde Angelita Gómez a Mario Maya, aderezada con el saber adquirido junto a las figuras con las que ha compartido escenario y depurada por una personalidad genuina.

La Noche Blanca dedicada a Fosforito, en imágenes

María Toledo, en el Patio de los Naranjos. / Manuel Murillo

Entre Lela Soto y Monia Abdelali

La segunda encrucijada de la noche tuvo lugar a las dos de la madrugada, al coincidir las actuaciones de dos artistazas de perfil muy distinto. Por un lado, la madrileña con raíces jerezanas Lela Soto en la plaza Conde de Priego y por otro, la cantaora tunecina Monia Abdelali, invitada por Casa Árabe, en el Compás de San Francisco. Lela Soto presentó su ópera prima El fuego que llevo dentro, un repertorio que refresca las formas clásicas del cante jondo con letras creadas por Lela y otros representantes de su estirpe, entre ellos, su padre, su tío Sorderita o su prima Manuela.

Monia Abdelali estuvo acompañada por representantes del flamenco y el jazz más actual, como el guitarrista flamenco David Caro, el percusionista Javier Rabadán, la violinista Leslie Jordan y el bajista y Manuel Sierra Chechu. El Monia's Quartet Arab Flamenco Projet presentó al público un espectáculo que investiga los vínculos históricos que unen las tradiciones musicales árabes con el flamenco.

La Noche Blanca dedicada a Fosforito, en imágenes

Músicos acompañan al Lombo en el inicio de la Noche Blanca del Flamenco. / Manuel Murillo

La recta final de la noche

Con el calor más aplacado y el público más selecto, la Noche Blanca se adentrará en la recta final con tres propuestas muy cañeras en tres plazas emblemáticas de Córdoba. La plaza de La Corredera recibirá al onubense Maki y la sevillana criada en Lucena María Artés, para presentar lo mejor de su bachata flamenca, un cóctel personalísimo que mezcla el flamenco con el sonido urbano y latino. Los últimos toques jerezanos de esta Noche Blanca del Flamenco de la noche los pondrán Ezequiel Benítez, en la plaza del Potro, y Los Estanque y El Canijo de Jerez, encargados del broche final en los Jardines del Alcázar.

Según lo previsto, el cantaor jerezano Ezequiel Benítez, Premio Andalucía al Mejor Artista del Año, nominado a los Latin Grammy y el Premio El Taranto al Mejor Recital del Año, llenará a eso de las tres y media de la madrugada la plaza del Potro con su voz potente, capaz de emocionar y contagiar a la vez la pasión por el flamenco más auténtico.

La Noche Blanca dedicada a Fosforito, en imágenes

Uno de los espectáculos de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba. / Manuel Murillo

Nada mejor que una tacita de la hondura flamenca de Ezequiel Benítez antes de adentrarse en el universo de Los Estanques y El Canijo de Jerez. La Noche Blanca del Flamenco se despedirá con sones de psicodelia, flamenco, rock progresivo y garage rock, que demostrarán que el flamenco está más vivo que nunca y es tan ecléctico como la vida misma. Para bien o para mal, no hay una sola forma de entender el flamenco y Córdoba ha vuelto a mostrar el amplio abanico de posibilidades que ofrece este arte declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Bienvenido sea el flamenco y bienvenida la diversidad.

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