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Aniversario

La Casa de las Aguas de Montilla cumple veinte años

El edificio, adquirido en el año 2000 por el Ayuntamiento, celebra dos décadas como sede de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y del Museo Garnelo

Manuel Cabello de Alba, Concepción Portero, Mercedes Mudarra, Antonio Carpio, María Gutiérrez y Manuel Ruiz Luque.

Manuel Cabello de Alba, Concepción Portero, Mercedes Mudarra, Antonio Carpio, María Gutiérrez y Manuel Ruiz Luque. / SALAS PORTERO

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Juan Pablo Bellido

Juan Pablo Bellido

Montilla

La Casa de las Aguas conmemora este martes 16 de junio el vigésimo aniversario de su inauguración oficial, una efeméride que devuelve la mirada hacia aquel palacete decimonónico que, tras su recuperación por parte del Ayuntamiento de Montilla, abrió sus puertas en 2006 como sede de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y del Museo Garnelo, dos de los grandes referentes patrimoniales y culturales de la ciudad.

Veinte años después de aquella jornada, el edificio situado en la Plaza de la Cultura conserva intacta la fuerza simbólica de dos espacios que parecen guardar una parte esencial de la memoria colectiva. La Casa de las Aguas no es solo un inmueble civil notable del centro histórico montillano: es también un lugar en el que conviven la pintura, los libros, la investigación, la arquitectura y una forma muy concreta de entender la cultura como herencia compartida. El palacete, construido en 1845, fue adquirido por el Ayuntamiento de Montilla el 5 de mayo del año 2000. El inmueble, que acogió a la familia del ingeniero militar José María Sánchez-Molero, impulsor del abastecimiento de agua a la población, pasó en 1940 a manos de la condesa de Aguiar, hermana del séptimo Conde de la Cortina, Francisco de Alvear, otro de sus ilustres inquilinos.

La Casa de las Aguas es uno de los edificios de carácter civil más notables de Montilla. Con el característico estilo de las casas señoriales de finales del siglo XIX, el inmueble está ordenado en torno a dos núcleos diferenciados que se comunican mediante un jardín. Por otro lado, el edificio alberga una bodega situada en la planta sótano, con muros de sillería y bóvedas de crucería, así como la capilla-oratorio del antiguo Asilo de los Dolores, una joya arquitectónica que conserva los primeros frescos que pintó José Garnelo junto a su hermana Eloísa en 1886. No obstante, el elemento más característico de la Casa de las Aguas es el patio porticado que da la bienvenida a los visitantes. Está compuesto por una galería de arcos de medio punto sobre columnas toscanas en la planta baja, y sobre columnas jónicas con arquería de medio punto en la principal. Ese patio se ha convertido con el paso de los años en una de las imágenes más reconocibles del edificio. Tras su adquisición por 540.911 euros, el Consistorio invirtió cerca de 700.000 euros en la remodelación del inmueble, una actuación acometida por la cooperativa montillana Construcciones San Francisco Solano bajo la supervisión de la arquitecta María Dolores García Guijo.

Un largo proceso patrimonial y cultural

La inauguración oficial de la Casa de las Aguas, celebrada el 16 de junio de 2006, fue concebida como la culminación de un largo proceso de recuperación patrimonial y cultural. Durante aquella jornada, el entonces alcalde de Montilla, Antonio Carpio, destacó que «la inauguración de la Casa de las Aguas supone, además de la conclusión de una etapa que se inició en 1999 con la adquisición de este edificio, el comienzo de otra más ilusionante, dirigida al disfrute de todos». Para el recordado regidor montillano, «este proyecto ha sido posible por la responsabilidad, la generosidad y la amistad» de los benefactores del museo y de los miembros de la Fundación Ruiz Luque, así como por la apuesta decidida del Consistorio en este proyecto, que definió como «uno de los principales referentes culturales de Andalucía». De igual modo, la entonces delegada de Cultura de la Junta de Andalucía, Mercedes Mudarra, subrayó el valor del nuevo espacio museístico al afirmar que «la Casa de las Aguas es un proyecto ejemplar en el que, además de la recuperación de un edificio histórico, se aúnan una de las bibliotecas más importantes de carácter privado de España, con las obras de uno de los pintores más importantes del siglo XIX y que, a partir de ahora, verdaderamente empezaremos a valorar».

La Casa de las Aguas nació entonces con una simbiosis difícil de repetir. El histórico palacete acoge los más de 30.000 volúmenes de la biblioteca de la Fundación Manuel Ruiz Luque, así como el Museo Garnelo, un espacio expositivo que permitió reunir una obra antes dispersa o integrada en colecciones particulares. En el caso de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque, la Casa de las Aguas dio acomodo al inmenso legado reunido por un incansable bibliófilo que, durante décadas, logró reunir un conjunto de obras de extrema calidad y rareza. Asimismo, la biblioteca conserva una valiosa sección de manuscritos con piezas esenciales para conocer la historia civil y religiosa de muchas ciudades andaluzas. El desaparecido Manuel Cabello de Alba Moyano, miembro del Consejo de Dirección del Museo Garnelo e impulsor del proyecto, manifestó antes de la apertura que «la Casa de las Aguas va a convertirse en un referente muy importante para Andalucía». En relación con la biblioteca de la Fundación Manuel Ruiz Luque, destacó que «se trata de un conjunto de gran valor patrimonial y, teniendo en cuenta la rareza de la mayoría de sus fondos, podría calificarse como biblioteca de último recurso». Y es que Manuel Ruiz Luque, que en 2001 obtuvo la Medalla de Oro de Andalucía, consiguió reunir durante más de medio siglo una biblioteca llamada a situar a Montilla en el mapa de los investigadores.

Retrato de la madre del pintor, de José S. Garnelo.

Retrato de la madre del pintor, de José S. Garnelo. / JOSÉ ANTONIO AGUILAR

Junto a ese universo bibliográfico, el Museo Garnelo convirtió a la Casa de las Aguas en el único espacio dedicado de manera estable al pintor montillano José Garnelo y Alda. En la apertura, el edificio se presentó como sede permanente de 179 obras del artista, una colección que permitió conocer una producción hasta entonces repartida entre propietarios particulares y diferentes ámbitos de conservación. Entre las obras donadas que constituyeron el núcleo fundamental del museo destacó El retrato de la madre del pintor, propiedad de Joaquín Cuello, sobrino del artista. «Garnelo, que fue pintor de la Corona, volcó en este retrato todo el cariño que un hijo puede tener a una madre», señaló Manuel Cabello de Alba. El acuerdo de colaboración con el Ayuntamiento alcanzó también a una extensa documentación formada por cartas y documentos personales del artista, que pasaron a engrosar los fondos de la biblioteca del museo. En ese trabajo de recopilación, análisis y clasificación, Cabello de Alba explicó que «se ha llevado a cabo una pormenorizada labor de recopilación, análisis y clasificación de escritos relacionados con José Garnelo».

La puesta en marcha del Museo Garnelo no fue, sin embargo, una conquista repentina. Habían pasado más de treinta años desde que el arquitecto municipal José Ramón Garnelo López de Vinuesa anunciara su intención de ceder todas sus obras con la idea de fundar un museo sobre el artista montillano en la misma Casa de las Aguas. En 1999, el entonces alcalde de Montilla, Antonio Carpio, firmó un protocolo de intenciones con Joaquín Cuello, sobrino del pintor, y con el propio Manuel Cabello de Alba, mediante el que se formalizaba una cesión de medio centenar de obras para poner en marcha el Museo Garnelo.

Hoy, dos décadas después de su inauguración, la Casa de las Aguas continúa vinculada a la vida cultural de Montilla y continúa siendo un faro para la contemplación de la belleza, así como para el estudio y la investigación de las artes y de las letras.

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