Crónica
Sergio Dalma ‘ritorna’ a una Axerquía entregada a la nostalgia
El autor de Galilea vuelve a reunir a su público cordobés en el Teatro de la Axerquía, que se ha levantado para cantar los clásicos italianos reinterpretados por el catalán en una noche de nostalgia y mucha fiesta.

A. J. González
El factor nostalgia está de moda. Pero para Sergio Dalma parece que nunca dejó de estarlo. Solo él sería capaz de romantizar la adultez, durante toda una noche, con las mismas “Galileas” que hace treinta años marcaba las adolescencias de muchos y, sobre todo, muchas. Ahora, a sus 61 años, sigue conquistando a su público sin necesidad de florituras ni fuegos artificiales, demostrando que su voz ajada y genuino carisma son más que suficientes. O, al menos, sí lo han sido para ganarse el corazón de Córdoba y su icónico Teatro de la Axerquía, al que Dalma vuelve por segundo año consecutivo para presentar su nuevo álbum, Ritorno a Via Dalma, cuya gira ya acumula varios sold outs.
No es ningún secreto la estrecha relación del artista catalán con Italia. Ya en sus primeros discos se colaron los títulos y letras del país de la dolce vita, y a lo largo de su inmensa trayectoria no hemos echado en falta versiones de aquellos clásicos italianos, como su famosísimo El jardín prohibido. Sin embargo, en la noche del 13 de junio se respiraba en Córdoba un ambiente distinto. Elevado. Mucho más que un regreso a la nostalgia, fue un “ritorno” a esos años de juventud y fiestas pasadas.
Velada a la italiana
Minutos antes de la apertura de puertas, los más previsores esperaban a entrar y colocarse en sus asientos designados. Algún matrimonio que otro, rezagado, curioseaba en taquilla —y en los verdes alrededores— a la espera de encontrar aún entradas para ellos también. Casi, casi puntuales, y generando bastante inquietud entre los más impacientes seguidores del artista, ocho músicos de Dalma salían al escenario respaldados por unas gigantescas pantallas rojas y negras, entonando los primeros acordes y dando paso al protagonista indiscutible de la noche, que, vestido completamente de blanco, había dejado tras bambalinas el nombre de Josep para convertirse durante unas horas no solo en Sergio, sino en el maestro de ceremonias de este particular cuento de una noche de verano.
Las asientos improvisados en la zona de pista de la Axerquía apenas hicieron falta. Los allí presentes se alzaron inmediatamente en saltos, piropos y brazos arriba hacia el cantante, que inauguró la ansiada noche con una potentísima Yo quiero verte danzar, que la siguió bien de cerca Centro de gravedad. El show, respaldado en todo momento por un dinámico juego de luces e imágenes que no dio respiro, fue avanzando in crescendo al cobijo de un enclave sin igual. Tema a tema y sin pasos en falso, los fans, trasladados hasta allí para la causa desde diferentes rincones de la provincia y la región, coreaban desacomplejados y con los nervios propios de una primera cita los hits del último disco de Sergio Dalma. Himnos de la Carrá, Battiato, Nek, Zucchero y Pausini, entre otros grandes nombres de la canción italiana, fueron dando paso a un universo donde el Aperol fue sustituido por cervezas y Coca-Cola Zero.

La energía y la nostalgia de Sergio Dalma reinan en la Axerquía / AJ González / COR
Reminiscencias de ayer
"Vamos a intentar que no solo sea un viaje por Italia... Sino, más bien, un viaje a través de los recuerdos y las sensaciones". Con esta premisa se presentaba Sergio Dalma ante los asistentes y se abría paso, no sin dificultad entre "guapos" y "guapos" jaleados desde todas partes, en una noche que prometía, y mucho. El público, rendido a sus pies, se dejó envolver por esa voz inclasificable, que durante todo el concierto hizo suyas las tan icónicas Entre tú y mil mares o el Ma Quale Idea, que pareció convencer en el graderío incluso más que la original. Desde luego, todas ellas, hasta el complicado Parole, Parole de Mina, llevaban la marca Dalma en cada pausa y cada giro de voz.
A todos los niveles, se trató de un encuentro intergeneracional, donde no hubo nieto, hijo, padre o abuelo que no se reconociera en las canciones cantadas por el catalán. Allí hubo lugar para casi todo —por sonar, sonó hasta el Bella ciao y el Mamma Maria—, menos para stories impostados y poses neutras. Tan solo felicidad en los rostros, una que se podía tocar desde el escenario y que lo salpicó todo de aplausos, gritos, risas, y también de lágrimas en algunos momentos, como ocurrió durante las emocionantes Y Tú y E Penso a Te.
Confesaba Sergio Dalma meses antes del concierto a este periódico que era incapaz de bajar del escenario sin cantar sus canciones de los inicios. Y no defraudó. Fiel a sus fieles, el eterno galán de la balada romántica puso el broche de oro a este inolvidable reencuentro con un medley donde sonaron grandes éxitos de siempre como Bailar pegados, Yo no te pido la luna o Galilea. Este paseo en góndola culminó con un Teatro de la Axerquía exhausto y entregado al cantante. Toda una velada a la italiana en la que, entre tanta reminiscencia y tanta vuelta al ayer, quedó muy clara una cosa: hay Via Dalma para rato.
- La segunda estrella de la selección española ilumina Las Tendillas en Córdoba
- La alegría tras el triunfo de España en el Mundial recorre toda la provincia de Córdoba
- Así vive la provincia de Córdoba la final del Mundial: pantallas en las plazas y miles de aficionados
- Córdoba estrena aeródromo para la lucha contra incendios con una pista de 1.200 metros
- Del barrio joven al barrio maduro: el Zoco encara una nueva etapa demográfica y comercial
- El cinturón de piscinas para huir del calor de Córdoba: refugios asequibles y menos masificados a menos de media hora de la ciudad
- El mercadillo de la Costa del Sol que conquista a los cordobeses: compras baratas y playa a dos horas de Córdoba
- Detenido tras amenazar con una escopeta de plomillos a un repartidor y atrincherarse en una vivienda de Cañero

