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Reportaje

El Reino de Agartha, la librería independiente de Córdoba que se resiste a cerrar

La propietaria, Maribel Luque, lanza la campaña 'Apadrina una librería' inspirada en un caso de éxito en Burgos para evitar el cierre

La librería cordobesa independiente El Reino de Agartha inicia una campaña para salvarse

La librería cordobesa independiente El Reino de Agartha inicia una campaña para salvarse / Salas (EFE)

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Mercedes Martínez (EFE)

Córdoba

El Reino de Agartha es una de las poca librerías independientes, fuera de cadenas y franquicias, que existen en Córdoba y que, además de vender libros, se ha caracterizado por organizar un sinfín de eventos y, sin embargo, ahora ha tenido que poner en marcha la campaña Apadrina una librería para poder salvarse.

Clubes de lectura, charlas y conversación en varios idiomas, y un sinfín de actos relacionados con la lectura, se han celebrado en las instalaciones de esta librería, aunque no ha sido suficiente para hacer de El Reino de Agartha un proyecto viable.

Por eso, Maribel Luque, su propietaria, ha puesto en marcha una campaña para intentar salvarla, aunque, según ella misma reconoce, "no es fácil pedir ayuda para salvar una librería", una iniciativa para la que se inspiró en la de la Librería Hijos de Santiago Rodríguez de Burgos.

Una de las propietarias de esta librería burgalesa, que consiguió recaudar 60.000 euros para salvarla, se puso en contacto con Maribel Luque cuando conoció que iba a cerrar El Reino de Agartha para brindarle su ayuda y evitar así la desaparición.

La resistencia de la cultura

Esa llamada, según Luque, hizo que se replanteara la situación y llegara a la conclusión de que "tengo que morir con las botas puestas, porque es importante que este tipo de librería se mantenga".

En su opinión, la cultura "tiene que resistir; tiene que resistir la cultura física, el cara a cara, el no comprar a una multinacional que ahí los únicos que ganan" son las grandes empresas.

Porque el tejido cultural de una ciudad "no podemos permitir que se pierda" y eso "no son solamente bares, tabernas o franquicias con café de diseño" sino que son "librerías como la mía, como Luque, o como las que han abierto nuevas en Córdoba".

Hace hincapié en que el tejido cultural de una ciudad son "los club de lectura, los espacios culturales, las librerías de segunda mano o el pequeño comercio, la tienda de botas de un poquito más arriba o la tienda de sombreros de un poco más abajo".

Para Maribel Luque, "eso es lo que hay que mantener" y no comprar a través de plataformas porque "si las ciudades no tienen comercio a pie de calle, no tienen vida".

Un proyecto singular

Maribel Luque decidió emprender esta aventura cuando enviudó y quiso darle un giro a su vida. Abandonó su trabajo de administrativa y se embarcó en El Reino de Agartha, un proyecto que desde el principio, hace cuatro años, distó mucho de ser una librería al uso.

Especializada en historia y cartografía y objetos de decoración relacionados con esta última, cuenta con una zona dedicada a los libros de segunda mano y un icónico sofá amarillo alrededor del que se reúne el club de lectura que capitanea la propia Luque y que, en estos momentos, está leyendo un libro de Carlos Ruiz Zafón.

Durante este tiempo, relata la librera, "entre estanterías, recomendaciones improvisadas, conversaciones infinitas y refugios compartidos en días buenos y malos, esta librería dejó de ser solo un negocio para convertirse en un pequeño hogar para mucha gente".

Sin embargo, el pasado febrero la situación dio un giro y este proyecto se convirtió en económicamente insostenible, "después de haber tenido unas navidades francamente buenas".

Maribel Luque lo achaca, entre otras circunstancias, a la falta de conexión ferroviaria tras el accidente ocurrido en Adamuz el pasado 18 de enero que hizo descender el turismo en la ciudad y también el cambio de modelo de visitante que no invierte en cultura.

Aunque en un principio decidió cerrar la librería, el apoyo de la ciudadanía, de escritores y de donantes anónimos le ha llevado a buscar otra ubicación para relanzar el proyecto, "un poco más diversificado".

Porque El Reino de Agartha, según la percepción de su promotora, "necesita cambiar de piel para poder seguir existiendo".

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