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Al margen

Los justos

'Los Justos'

'Los Justos' / CÓRDOBA

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Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

La primera imagen, desagradable, es el primer plano de una rata circulando por los pasillos de un juzgado. Una metáfora bastante burda y fácil de captar, dados los tiempos de corrupción que vivimos, donde hay quien sabe muy bien cómo aprovecharse de la situación para encontrar oro entre la basura de los bajos fondos. Una vez pillado con las manos en la masa, el corrupto es sometido a un proceso en que un jurado popular ha de decidir su culpabilidad o no. Y ahí es donde empieza el guion que han escrito, a cuatro manos, Jorge A. Lara y Fer Pérez , escritores de exitosas series que ahora dirigen su primer largometraje, muy teatral, pues se sostiene básicamente gracias a los diálogos del texto y a las interpretaciones de sus intérpretes en este drama judicial sin juicio, pero con bastantes deliberaciones y parlamentos mantenidos en un par de espacios: la sala en que son encerrados para deliberar y el hotel donde son recluidos. Es difícil no acordarse de “Doce hombres sin piedad” (1957), el filme clásico de Sidney Lumet, aunque las referencias a la situación económica y social de la actualidad son inevitables en esta producción. Por otro lado, el reparto realiza un trabajo suficientemente digno como para salir más o menos airoso de la situación, teniendo en cuenta lo heterogéneo del conjunto en este filme coral, donde conviven intérpretes de diferente veteranía como Carmen Machi, Pilar Castro, Vito Sanz, Marcelo Subiotto, Bruna Cusí, Anne Gabaraín, Marina Guerola, Hugo Welzel … sin que se registren diferencias, estando el conjunto a la altura y funcionando como un equipo de lo más compacto.

En cuanto al interés que mueve a los miembros de este jurado a pensarse el veredicto y replantearse la culpabilidad del acusado, aparecerá en escena gracias a un sobre con una oferta que recibirá cada uno de ellos y que les exigirá anteponer sus caprichos y necesidades al valor moral de sus decisiones. La unanimidad irá tiñéndose de una sombra que pondrá en cuestión el sentido de la justicia, contagiándose de esa corrupción que se supone debería condenar.

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