Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista

Ana Belén Cañizares, investigadora: “Cada interpretación del tenor Pedro Lavirgen era un espectáculo único”

La figura del tenor cordobés Pedro Lavirgen será protagonista este jueves en el acto que acoge el Conservatorio Profesional de Música Músico Ziryab, un homenaje que reivindica su legado artístico y su proyección internacional. Con motivo de esta cita, hablamos con la investigadora Ana Belén Cañizares Sevilla, autora de una tesis doctoral dedicada a su trayectoria, y que también intervendrá en el homenaje.

Ana Belén Cañizares Sevilla, autora de una tesis doctoral dedicada a la trayectoria del tenor Pedro Lavirgen.

Ana Belén Cañizares Sevilla, autora de una tesis doctoral dedicada a la trayectoria del tenor Pedro Lavirgen. / CÓRDOBA

Córdoba

-Para situar al lector, ¿quién fue Pedro Lavirgen?

A Pedro Lavirgen lo conocemos principalmente en su proyección de artista lírico de prestigio internacional. Hay que tener en cuenta que es un tenor que tuvo una agenda de trabajo a nivel internacional, prácticamente más del 70% de su intervención la hizo en el extranjero. Quizás lo tenemos muy asociado al mundo de la zarzuela, donde también tuvo otra gran faceta como divulgador. A él le correspondió en su momento hacer una defensa de la zarzuela y también de la formación del cantante. No olvidemos que fue catedrático del Conservatorio Superior de Madrid.

-¿Qué hacía especial su voz y su forma de interpretar?

Él consideraba que si la música cantada no tiene vida que pueda pasar a quien la escucha, su valor es nulo. Es decir, hablaba de que hay que respirar, mirar, moverse, que la voz tiene que pasar al cuerpo y encarnar el personaje. Esa entrega hacía que cada interpretación fuera un espectáculo único. Tenía una facilidad enorme de comunicación con el público, y eso lo convertía en un cantante único.

-¿Cómo fue su trayectoria hasta alcanzar ese reconocimiento internacional?

Nace en Bujalance y poco a poco va ingresando en el mundo musical. Es muy curioso porque descubre su vocación a raíz de una enfermedad tras la Guerra Civil, que le obliga a pasar tiempo en el hospital San Rafael de Córdoba, donde empieza a cantar en un coro. Con 17 años ya siente que cantar le mueve el espíritu, él decía que era como un bálsamo para el alma. Después, en Madrid, entra en el coro del Teatro de la Zarzuela y se forma con grandes maestros como Miguel Barrosa. Empieza como barítono, pero trabaja el registro agudo hasta desarrollar esa personalidad vocal tan especial. La zarzuela fue su trampolín, incluso ganó el Premio Nacional de Interpretación Lírica en 1962. Luego da el salto: se marcha a Milán para perfeccionarse y alcanza el éxito absoluto. Estuvo 14 temporadas en Viena y 19 en el Gran Teatro del Liceo, donde incluso recibió la Medalla de Oro.

-¿Qué papel jugó esa proyección internacional?

Hay que pensar que en aquella época la ópera en España estaba muy limitada, no había producciones como hoy. Por eso su carrera se desarrolla sobre todo fuera. Que un cantante repita en teatros como Viena o el Liceo significa que era querido por el público y por la dirección. Tenía capacidad de conmover.

-¿Por qué decidió dedicarle su tesis?

Pues en mi época de bachillerato yo suspendía matemáticas y me iba a casa de una amiga a estudiar, y allí me ponían discos de Pedro Lavirgen. Yo decía: madre mía, qué forma de cantar. No tenía referencias cercanas de un cantante así. Luego lo vi en directo y me impresionó más. Me di cuenta de que era un gran desconocido, que había muy poco escrito sobre él y además se había asociado su figura solo a la zarzuela, incluso con cierto tono despectivo. Eso me llevó a querer investigar y conocer realmente su dimensión.

-¿Qué importancia tiene este homenaje en Córdoba?

Es una necesidad dar a conocer a las nuevas generaciones lo que significa ser un artista. Es la figura más importante que ha dado Córdoba junto a Rafael Orozco a nivel internacional. Lo llamaban el cordobés de la ópera. Que el conservatorio le dedique una sala es una forma de que los jóvenes tengan un referente.

-¿Qué legado deja Pedro Lavirgen?

No solo su voz, sino su manera de entender el canto. Fue un artista muy valorado, su Don José en Carmen es reconocido a nivel mundial. Incluso Montserrat Caballé decía que no había otro igual. Pero, además, era una persona sencilla. Él decía que lo importante era subirse al escenario y cantar, que todo lo demás era secundario.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents