Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Concierto

Víctor Manuel canta, cuenta y emociona en Córdoba

El Gran Teatro se ha llenado para un concierto cercano, entre recuerdos, canciones y alguna que otra reflexión

Víctor Manuel emociona en Córdoba

Víctor Castro

Córdoba

Apareció en escena y ya se llevó el primer aplauso cálido de la noche, incluso antes de cantar. El Gran Teatro de Córdoba, lleno hasta arriba, lo recibió como se recibe a alguien conocido, con cariño y sin reservas. Déjame por dios que coja aire fue la primera en sonar, casi como una forma de abrir la puerta y dejar claro por dónde iba a ir todo: cercanía, pocas vueltas y bastante verdad.

Sin grandes alardes ni necesidad de adornar demasiado, Víctor Manuel fue construyendo un repertorio que se movía con naturalidad entre las canciones de Solo a solas conmigo y esos temas que llevan años instalados en la memoria del público, canciones que han dejado de ser solo suyas para ser de todos.

Conexión con el público

El teatro acompañó desde el primer momento. Había ganas, pero también atención. Sobre el escenario, seis músicos sostuvieron el concierto con elegancia, sin estridencias, dejando que las canciones respiraran. Todo sonaba limpio, en su sitio, sin necesidad de demostrar nada.

Pero si algo marcó la noche fue lo que pasaba entre canción y canción. Víctor Manuel no se limitó a cantar: habló mucho, explicó, recordó y contextualizó. Fue dando pequeñas claves de cada tema, compartiendo anécdotas y conectando los recuerdos con el presente. El concierto acabó siendo casi una conversación larga, de esas que se escuchan sin mirar el reloj.

El público entró en ese juego desde el principio. Cantó cuando tocaba, acompañó con palmas en algunos momentos y, sobre todo, escuchó con atención cuando el tono bajaba. No hizo falta forzar nada: la conexión estaba ahí, natural, sin artificios. "Y bueno aquí estoy, vivo, cantando, con vosotros", dijo en uno de los momentos más tranquilos de la noche, recordando que hacía más de quince años que no pasaba por ese escenario.

Un Víctor Manuel reivindicativo

A lo largo del concierto, también hubo espacio para mirar al presente y la actualidad sin rodeos. En uno de los momentos más directos, cuestionó esa idea de que "da igual votar", defendiendo que este país es "infinitamente mejor de lo que fue" gracias a la democracia. Esa mirada también apareció en La danza del Cuélebre, donde le dio una lectura actual al personaje: el monstruo, explicó, se mira en el espejo y reconoce en él a Donald Trump, contra quien arremetió duramente.

Víctor Manuel llena el Gran Teatro

Víctor Manuel durante el concierto en el Gran Teatro de Córdoba, este sábado. / Víctor Castro

En lo musical, hubo momentos muy reconocibles. La planta 14, por ejemplo, se llevó el aplauso desde los primeros acordes, casi antes de arrancar del todo. Son de esas canciones que no necesitan presentación, como Ay amor o Nada sabe tan dulce con su boca. Pero sin duda, uno de los instantes más especiales llegó con Solo canto por cantar, interpretada junto a su hijo, que es también uno de sus músicos.

El concierto fue avanzando sin prisas, sin necesidad de buscar grandes picos, apoyado en la solidez de las canciones y en la manera de contarlas. No hubo artificios ni momentos forzados, y precisamente por eso funcionó.

Al final, lo que quedó fue una sensación clara: la de haber asistido a algo cercano y bien contado. Un concierto de los que no necesitan impresionar para llegar. Canciones, historias y un público que sigue estando ahí, escuchando, muchos años después.

Tracking Pixel Contents