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Al margen

Incontrolable

Robert Aramayo en 'Incontrolable'.

Robert Aramayo en 'Incontrolable'.

Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

Historia de superación. Real, pues el personaje protagonista está dramatizado a partir de la peripecia que sufrió alguien con nombre y apellido: John Davidson. Diagnosticado con el síndrome de Tourette, desde la adolescencia, en los ochenta, sufrió las consecuencias de no controlar la verbalización de cualquier barbaridad que fluyera del subconsciente en forma de insultos, gritos, así como espasmos incontrolados, movimientos y acciones que surgieran de su interior, hasta el punto de tener que abandonar su hogar y mudarse a casa de un amigo donde su familia lo acogería y entendería de otra manera, para poder así recuperar su vida.

Producción británica, escrita y dirigida por Kirk Jones, cuya filmografía no es precisamente deslumbrante, aunque aquí sí que ha dado en la diana con una muy correcta y entretenida cinta, que, además de tocar la fibra del espectador, sin caer en exageraciones, no enjuicia ni toma partido, sino que expone. Ayuda mucho la gran interpretación de Robert Aramayo, premiada con el Bafta 2026 al mejor actor, que competía con nombres mucho más conocidos (DiCaprio, Chalamet, Hawke y Michael B. Jordan), pero que con todo merecimiento consiguió llevarse el gato al agua, porque cuando uno asiste a su recital interpretativo no hay manera de escapar a la empatía. También está ahí, interpretando al personaje con menor edad, Scott Ellis Watson, cuyo trabajo no desmerece en absoluto y suma.

Película muy necesaria, que debería ser de obligado visionado para comprender el drama que viven estas personas, así como los familiares. Nos encontramos con un hogar destrozado por el problema que se le viene encima, frente a otro que sabe acoger y darle el sitio justo a quien no encuentra su lugar en la sociedad que rechaza; salvo el tipo que le ofrece un trabajo, interpretado, con la sabiduría que le caracteriza, por Peter Mullan.

I Swear (podría traducirse por Lo juro), sería su título original, se sostiene fundamentalmente gracias a la historia y al trabajo del actor protagónico en este biopic/drama social, con alguna pincelada cómica; aunque cuando uno cae en la cuenta de por qué se ríe, podría echarse a llorar.

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