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Cultura en Córdoba

Creación en vivo: el Día Mundial del Arte llena de pinceles y color las plazas de Córdoba

Artistas como Francisco Escalera, Fran Vera, Luis Celorio, Lucía Gutiérrez, Rosa de Gabriel o la gente de Urban Sketchers, entre otros, salen a la calle para compartir su proceso creativo en un día en el que los niños también han sido protagonistas

Creación en vivo por el Día Mundial del Arte

Manuel Murillo

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba ha celebrado este sábado el Día Mundial del Arte llenando sus plazas de pinceles, colores y artistas exhibiendo ante los curiosos, aficionados y paseantes su proceso creativo. Se ha visto trabajar a Rafael Jiménez, a Mosa One, a Luis Celorio y Sebastián de la Obra, en un ejercicio de generosidad destinado a acercar el arte a todos los públicos y romper las barreras que a veces hacen que el arte que cuelga de las paredes de un meseo o una galería sea de consumo exclusivo para los habituales.

El arte ha salido así al encuentro de la ciudadanía de la mano de autores como los académicos Fran Vera Muñoz y Francisco Escalera. Ambos se han instalado en el Jardín de Orive, donde se han enfrentado a la mirada del otro. "Yo soy muy tímido e introvertido y me cuesta pintar en la calle", ha confesado Escalera, "pero es una forma de mostrar que tu obra no tiene trampa ni cartón, que solo hay pintura y lienzo". Habituado a trabajar con música, por un día ha sustituido esa banda sonora por los comentarios del público arremolinado alrededor. "Ha habido un niño al que su madre se ha tenido que llevar porque se ha quedado embobado un buen rato y me ha recordado a mí de pequeño, de alguna manera el arte también es algo innato", ha asegurado. A su lado, Vera ha coincidido en la importancia de sacar el arte a la calle "para sensibilizar a las futuras generaciones y que sepan sentir desde pequeños, que respiren cómo es la creación en directo". Ambos han acudido a la cita con obras inacabadas para compartir el proceso con la gente, para que todo el mundo conozca de primera mano lo que hay debajo de una pintura expuesta, las mil y una capas, matices y tonalidades que se aplican a lo largo de días, meses o incluso años. "Una obra está acabada cuando ya no tengo ganas de seguir o cuando las pinceladas que pueda añadir no suman, sino que restan", ha explicado Escalera.

En el Teatro Principal y en la plaza Jerónimo Páez, los niños han sido los protagonistas. En el primero, rodeados de los bodegones expuestos en la sala, un nutrido grupo de escolares (menos de los previstos porque muchos no han podido llegar hasta el Centro por los cortes de calles del Rally, según han explicado José Luis Muñoz y Victoria Camuñas), han dado color a unas plantillas inspiradas en cuadros famosos de Klimt, Vang Gogh, Dalí o el famoso Grito de Munch que ha inspirado un emoticono. Según Victoria, "ese ha sido el más elegido porque les es familiar y nos interesaba que conocieran de dónde viene ese emoji, cuál es su origen". Entre los menores presentes, algunas han expresado su intención de dedicarse a la pintura. "Me encanta dibujar y me gustaría ser pintora", han confesado Noelia o Laura, "me paso el día pintando".

La pintura frente a la frustración

Frente al Museo Arqueológico, los alumnos del taller de Loletta García, de siete años en adelante, han disfrutado de lo lindo pintando por primera vez al natural. "Esta es una experiencia fantástica porque no solo aprenden a dibujar sino que les enseña cosas útiles para su día a día, aquí tienen que salir de su zona de confort, adaptarse a las circunstancias, luchar contra los elementos, el calor, la luz, les obliga a concentrarse y a resolver problemas y a mejorar con el lápiz". Para Loletta, "los lápices de un dibujante son como los cuchillos de un chef, tienen que estar afilados para que funcionen correctamente". Ella les anima a "no ponerse límites, a dejarse llevar por la creatividad y a encontrar su propia personalidad, sin intentar copiar el estilo de otros". Para eso, "cuanto más pequeños sean, mejor", asegura, "porque no tienen miedo a expresarse". En su opinión, "pintar es una actividad que te obliga a tomar decisiones todo el tiempo y te ayuda a vencer la frustración porque a menudo no te sale lo que tú imaginas y tienes que insistir y esforzarte". Ella, que es asturiana aunque lleva media vida en Córdoba asegura que sacar el arte a la calle "debería ser costumbre en esta ciudad donde mires donde mires hay un cuadro".

Eso lo saben bien los miembros de Urban Sketchers, que este sábado han acudido a la llamada del Día Mundial del Arte para dejar testimonio con su obra de la plaza de Las Tendillas. "Nosotros salimos a pintar al natural un par de veces a la semana, unas veces somos diez y otras veces treinta", explican Encarna García, Charo Rojas y Fernando Angulo. "Somos gente de muchos perfiles profesionales que disfrutamos de estos encuentros". La clave de los Urban está en tomar bocetos rápidos sobre lo que ven a su alrededor con técnica libre, pero con pincelada rápida, como hacían los que inventaron esta iniciativa, la mayoría arquitectos acostumbrados a tomar apuntes de la calle. "Quien quiera apuntarse, solo tiene que mirar las convocatorias en Facebook o Instagram y venir, después de dos o tres horas, solemos reunirnos a hablar de arte y socializar". En la otra esquina, Rafael Bilcor, albañil y pintor vocacional, ha creado un photocall a base de figuras geométricas andalusíes, que él sitúa como protagonistas, realizadas con grafitti que se instalará en el Teatro Comico a última hora. "El trabajo me da los medios y el arte la libertad", asegura sobre su afición a la pintura, "soy poeta, artista plástico, comisario y grafitero y creo que una iniciativa como esta es necesaria para visibilizar no solo el arte de siempre sino otras formas como el muralismo o el graffiti".

Los residentes de la Fundación Gala también han querido sumarse a la celebración. Ani, de Alhaurín el Grande; Andrea Caro, de Málaga; Nani, de Bonares; Eva Fernández, de Málaga; Daniel Sánchez Palomo de Dos hermanas y Fran Zea, de Córdoba, han sacado sus herramientas artísticas de sus estudios para instalarse en el patio de la entrada y avanzar en sus proyectos a la vista de todos. Alguno ha confesado que prefiere trabajar en la intimidad y otros que están habituados a pintar en la calle, aunque todos han celebrado "la experiencia de comunicar a través del arte".

En la plaza de la Compañía, dos pintoras amigas, Lucía Gutiérrez y Rosa de Gabriel, han compartido escenario al natural, la primera a partir de un retrato en blanco y negro y la segunda desde el collage, que a ella le sirve como forma de calentamiento antes de iniciar una obra. "Las dos trabajamos en soledad, en nuestro espacio cerrado, así que esto supone un reto pero también es una fórmula preciosa para que la gente conozca cómo trabajamos los artistas", han coincidido. Según Lucía, "hay que acercar el arte a la ciudadanía, no se ama lo que no se conoce".

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