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Entrevista | Pablo García Casado Poeta. Premio de la Crítica 2026

Pablo García Casado, Premio de la Crítica 2025: «Un poeta debe mirar lo anecdótico como situaciones que explican la vida»

Desde su casa en Santa Rosa, junto a su mujer y sus hijos, y tras un paseo por el Parque Figueroa, el poeta cordobés habla con Diario CÓRDOBA del prestigioso premio con el que la Asociación Española de Críticos Literarios (AECL) ha distinguido su último trabajo, ‘Cada uno es mucha gente’. García Casado reflexiona sobre el papel del poeta en la actualidad, su capacidad para transmitir al público y los desafíos de una vida cada vez más acelerada y que exige estar permanentemente conectados y disponibles.

Pablo García Casado tras publicar ‘Cada uno es mucha gente’.

Pablo García Casado tras publicar ‘Cada uno es mucha gente’. / Víctor Castro

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

-Lo primero enhorabuena por el premio. En redes ha escrito que estaba en una nube, ¿cómo lo ha recibido?

-Bueno, es el premio más importante de poesía que hay en España. Lo concede un puñado de críticos españoles desde los años 50. No tiene dotación económica, y quizá por eso es el más prestigioso. Es un premio muy independiente y que lo hagan, y que piensen en un libro en concreto, después de todos los libros de poesía publicados en España… pues imagínate cómo me he sentido: feliz. La verdad que sí, muy feliz.

-También es un chute de autoestima.

Sí. Son muchos años de escritura. Ha sido un premio que he sentido, digamos, con una sensación un poco más agridulce. Se cumplen diez años de la muerte de mi gran amigo y poeta Eduardo García, que lo ganó en 2009. Y claro, me he acordado mucho de él, me he acordado mucho de la gente que no está. Pero bueno, de alguna manera también es alegría, porque hay muchos poetas que también están haciendo cosas muy buenas y gente en Córdoba que también está funcionando muy bien. También creo que los premios no son solamente individuales, son también colectivos.

-Ha recordado que lleva muchos años escribiendo, ¿cree que también es un reconocimiento a su trayectoria?

-El premio es exclusivamente por el libro. Muchas veces lo que haya hecho uno antes o lo que haya hecho uno después, en este tipo de premios no cuenta nada. Me viene en un momento de madurez, pero creo que me quedan muchos años de escritura y me empuja a seguir en la línea que estoy haciendo: intentando escarbar, buscar nuevas líneas de discurso poético. Haciendo también que la poesía, y que sea una poesía que llegue al público; que siendo rigurosa, piense en el lector y que cree una línea de complicidad entre lector y escritor. Nunca me he subido a una torre de marfil y la poesía debe ser un discurso legible, asumible, y tiene que llegar al corazón.

"La poesía debe tener un discurso legible, asumible y que llegar al corazón"

-¿Cómo se crea esa complicidad con un lector en muchos casos distante con la poesía?

-Cuando uno escribe un poema tiene que pensar en el otro. El otro tiene que hacerlo suyo para llegarle al corazón, las entrañas, la memoria... Tiene que hacer un poema que sea habitable por el otro, que no sea solamente la autobiografía personal y que el poema cuente cosas que el lector pueda sentirse cerca de él y aludido como ser humano. Ese tipo de poemas en los que yo estoy trabajando… La paternidad, el hecho también de ser hijo, la vida contemporánea, la relación con los maestros que hemos tenido. Y en este caso yo siempre me acuerdo de mi maestro Pedro Roso. Él nos decía una cosa muy importante: el verdadero reto del poeta contemporáneo es recuperar al lector. Una parte importante de los poetas actuales es tratar de hacer que la poesía no sea vista como algo ajeno al ser humano. El poema tiene que mirar hacia el otro, tiene que decirle y hablarle.

Un joven Pablo García Casado, en su etapa como director de la Filmoteca en 2013.

Un joven Pablo García Casado, en su etapa como director de la Filmoteca en 2013. / A.J. GONZÁLEZ

-¿Ese es el principal reto que tiene un poeta en 2026?

-Para mí, sí. Hay también otros, pero creo que como poetas tenemos que convertir la poesía en algo civil, de uso diario. Esto en Córdoba lo vemos porque la poesía en Córdoba sí ocupa un lugar central. La poesía no es algo de iluminados que se reúnen en sitios oscuros, sino que la poesía tiene que salir a la calle, a mostrarse. Y creo que lo que hacemos los poetas.

-El título de su trabajo es muy sugerente. ¿Qué significa para usted “Cada uno es mucha gente”? ¿Quién es esa “mucha gente”?

- Es una referencia a Fernando Pessoa y significa dos cosas. La primera es que cuando en un poema se dice “yo”, no se refiere a su biografía, sino que en el fondo un poeta lo que hace es crear voces. Crea personajes que hablan y cuya suma convierte la identidad. Dentro del sujeto contemporáneo, uno es una cosa y también es otra. Uno es padre, pero también va a jugar una pachanga futbolística, va al cine, al trabajo… y también es eso. Y en segundo lugar, creo que el poeta que escribe, lo hace también de alguna manera lo que otros escribieron antes. En mi poesía hay influencia de García Lorca, Cernuda, Pessoa, Eduardo García… mucha gente, muchos autores, pero músicos también, la copla, las películas… todo eso que forma lo que yo llamo la educación sentimental. Uno se nutre de esos materiales ajenos y luego lo devuelve en forma de poema. Lo que construye la identidad es esa suma de cosas. Por eso, cada persona es mucha gente. No somos ese ser monolítico.

"Las redes sociales han venido a entender es que no queremos estar solos. Tenemos pánico a la soledad"

-¿Cómo se habla de la gente común sin convertirla en un decorado o atrezzo?

-Mirando y siendo muy honesto con lo que estás viendo. Escribiendo sobre lo cercano. Le dedico un poema a mi barrio, Santa Rosa, y hablo del Junior, de la frutería de la calle Nogal... Pero hay que pasar de lo anecdótico, de lo anecdótico del Mercadona, de los que juegan en el barrio, de los que juegan en el parque… Todo eso hay que mirarlo como un suceso, como situaciones que expliquen también la vida. A veces el suceso más aparentemente inocuo está contando la vida.

-Y Córdoba es un sitio especial para ello.

-Córdoba ha sido y es un buen territorio para la poesía. Lo ha sido desde nuestro maestro Luis de Góngora y luego con los poetas de Cántico o los de Antorcha de Paja. En Córdoba hay un cierto ecosistema cultural favorable a la poesía, pues eso ha hecho que nacieran poetas. Y parte de esa idea de que Córdoba fuera un ecosistema favorable a la poesía, la tuvo precisamente mi maestro Pedro Roso, que pensaba que desde Córdoba se podía crear, que desde Córdoba se podía mirar al mundo.

García Casado junto a Isabel Bono, el año pasado en la Feria del Libro.

García Casado junto a Isabel Bono, el año pasado en la Feria del Libro. / Chencho Martínez

-Su trabajo también transmite tensión y, trayéndolo a lo cotidiano, ¿por qué estamos constantemente en tensión? Estamos más cansados que nunca

-Sí. Ahí yo creo que lo que llaman la hiperconectividad, que yo también la sufro, el hecho de estar siempre disponible… es algo que, aunque no quiera uno, es un signo de los tiempos. Se mezclan las relaciones humanas con las laborales y esto hace que, de alguna manera, estés permanentemente en tensión, porque tenemos también la necesidad de comunicar. Creo que este mundo nos permite tener muchas más herramientas de comunicación entre nosotros. . Pero a veces esa hiperconectividad, si tú no la controlas y no lo haces con cabeza, puede llegar a destruirte. Pero no creo que estos tiempos sean peores que otros. La crisis, el estrés y todo esto no es algo nuevo. Pero sí que es algo nuevo esa constancia, ese estado constante de comunicación y de disponibilidad.

-¿Y se puede luchar contra eso?

-No, yo creo que tenemos que remar en ese mar. Tenemos que tener las herramientas. Las redes sociales han venido a entender es que no queremos estar solos. Tenemos pánico a la soledad. Ese pánico nos hace estar siempre hiperconectados. Y bueno, la soledad es la gran enfermedad de este tiempo.

-Con el libro ¿busca retratar una época o contar la vida cotidiana? Que lo primero explique lo segundo o al revés...

-Creo que las dos cosas no son incompatibles y que además tiene que ser simultáneo. Me parece que una cosa sin la otra no funciona y se alimentan entre sí. Los poetas relevantes tienen la obligación de contar cómo es el mundo. Nosotros nos parecemos un poco a los periodistas en ese aspecto, pero vosotros miráis la realidad de una manera frontal, nosotros más oblicua, buscamos otros puntos de vista. Somos una especie de raros periodistas.

-¿Por qué opta por este formato casi de microrrelato y no por un poema clásico?

-Primero que por una cuestión técnica y de tensión rítmica, me venía muy bien. También porque para el lector común, que está más acostumbrado a la prosa, lo acepta mejor. Quiero acercarme a toda esa legión de lectores a los que les da miedo el poema. En el fondo tampoco hay tanta diferencia entre la narrativa y la poesía. Es una cuestión también de intensidad. Creo que esa es la única diferencia. La poesía es más intensa, más fragmentaria, no lo cuenta todo, es más elíptica. Y la narrativa tiende a expandirse, tiende a ser algo más amplio.

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