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Entrevista

Luis García Montero, director del Instituto Cervantes: "Defender hoy la razón frente a los dogmas como hizo Averroes puede crear enemistades"

El escritor y director del Instituto Cervantes visitó este lunes Córdoba para presentar los actos de la institución con motivo del 900 aniversario del nacimiento del filósofo y médico cordobés

Luis Garcia Montero, director del Instituto Cervantes, ayer en Córdoba.

Luis Garcia Montero, director del Instituto Cervantes, ayer en Córdoba. / Víctor Castro

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

—Averroes defendía la razón frente al fanatismo, ¿dónde hay hoy más fanatismo: en la política, en las redes sociales o en la cultura?

—Él defendió la razón frente a los dogmas en un momento de debate entre la religión y pensamiento científico y filosófico. Si hablamos de fanatismo hoy, tenemos que pensar en los bulos, en las redes sociales, en las identidades cerradas, en los discursos de odio que ponen en duda la convivencia democrática.

—¿La mejor manera de homenajear a Averroes sería entonces defender la razón aunque eso tenga algún coste político o personal?

—Averroes fue muy valiente en su época. Hoy defender la razón frente a los dogmas como hizo él puede crear enemistades. Por eso la elección de Averroes por el entendimiento creo que está muy de actualidad.

—Su intento de entendimiento no le fue muy bien, acabó desterrado por los almohades. ¿Estamos en las mismas?

—Hay países en los que se paga muy cara la disidencia y estoy pensando en el fundamentalismo islámico de un régimen como el iraní o en dictaduras de tipo identitario o ideológico. El pensamiento libre no es fácil en China y ser hispano y reivindicar el amor al español se ha convertido en un peligro en Estados Unidos, donde Trump habla del español como una lengua horrible y se castiga a los niños que defienden el idioma de sus padres y sus abuelos. Con matices, hay dificultades que recuerdan esa tensión que sufrió Averroes.

—¿Qué lección de Averroes aplicaría a la España actual?

—A mí me interesa la palabra entendimiento. Él, que era creyente y participaba en la cultura islámica, en vez de negar su valor, intentó comentar e interpretar el pensamiento de Aristóteles, mirar las reflexiones de Platón, llegar a un acuerdo entre civilizaciones donde se pudiese aprovechar lo mejor del pensamiento clásico. Y como médico, cuando algún dogma que tenía que ver con la religión islámica quería limitar el conocimiento, decía que no se podía asumir.

El pensamiento reaccionario está intentando generar una mirada de neutralidad, como si los dos bandos fuesen igual de culpables

—En una época de polarización política, ¿cree que la literatura española, llena de rifirrafes entre escritores, ofrece un espacio de diálogo?

—Yo creo que la literatura y la cultura son ámbitos vivos. Lo que pasa es que eso resulta difícil cuando hay un pensamiento lleno de prejuicios. Si uno piensa en la cultura contemporánea española, piensa en Jovellanos, que acabó encarcelado por los patriotas del absolutismo, o en Antonio Machado que murió en el exilio. La defensa de un pensamiento libre ha sido muchas veces no solo reprimida por la autoridad, sino combatida por movimientos políticos que estaban contra de la libertad. En los rifirrafes actuales, vemos cómo se mezclan las cosas al recordar la Guerra Civil española, que no fue un asunto de buenos y malos, porque hubo gente malvada en los dos bandos, pero sí un enfrentamiento entre una España legal y democrática y un golpe de Estado de corte fascista y reaccionario. El pensamiento reaccionario está intentando generar una mirada de neutralidad, como si los dos bandos fuesen igual de culpables.

—¿Cuál es, hoy por hoy, la principal misión del Instituto Cervantes que usted dirige?

—Difundir la lengua y la cultura española y la lengua y la cultura en español. Se habla de lengua y cultura española porque en España hay distintas tradiciones y hay un compromiso de extender el español, pero también catalán, euskera y gallego. Se habla de cultura en español porque los españoles somos un idioma de 600 millones y tenemos que convivir y colaborar con todos los países hispanoamericanos que tienen también el español como lengua materna.

En el Instituto Cervantes pierdo dinero, porque mi sueldo es un poquito mayor al de un catedrático de universidad y he dejado de cobrar mis colaboraciones

—Usted ha estado siempre vinculado a la izquierda. ¿Cree que sería director del Instituto Cervantes con un gobierno de derechas?

—Bueno, no sería factible porque, mire, dirigir el Instituto Cervantes para mí significa muchas horas de trabajo. Desde que dirijo el Instituto Cervantes, he dejado de cobrar mis colaboraciones en la prensa y, como firmamos muchos convenios con universidades, he dejado de cobrar mis conferencias para que no haya interferencias. En el Instituto Cervantes pierdo dinero, porque mi sueldo es un poquito mayor al de un catedrático de universidad y he dejado de cobrar mis colaboraciones. Y claro, eso lo hago como un compromiso por la defensa de una sociedad democrática con valores públicos, sanidad pública, educación pública. Si no fuera así, yo no me sacrificaría y volvería a mis clases.

Hay una dinámica de desprestigio de la política muy grave y por eso decimos que algo está politizado de forma peyorativa

—Me refería a si los cargos de la cultura en España están politizados.

—Esa pregunta me da un poquito de miedo, porque valora peyorativamente la palabra política. La política es un gran invento de dignidad para organizar en paz nuestra realidad. Que las cosas sean políticas no es nada peyorativo, pero hay es una dinámica de desprestigio de la política muy grave y por eso decimos que algo está politizado de forma peyorativa. Eso responde a que hay mucha gente que no quiere pagar impuestos, que no cree en la igualdad... y a toda esa gente le interesa sustituir la política por la ley del más fuerte.

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