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Entrevista

"La Sagrada Familia es un personaje más de la novela"

Jesús Bastante presenta este martes a las 20.00 horas en Córdoba su novela 'El aprendiz de Gaudí', en el Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural del Sur

El periodista y escritor Jesús Bastante.

El periodista y escritor Jesús Bastante. / Víctor Garrido

El periodista y escritor Jesús Bastante llega a Córdoba con su última novela, El aprendiz de Gaudí, una historia de amor, arte y vida en la ciudad ambientada en la Barcelona de finales del XIX. Hablamos con él sobre la inspiración detrás de la obra, la investigación y el vínculo entre Barcelona y Córdoba.

-Jesús, en primer lugar, ¿cómo surge la idea de esta novela?

La historia nace de recuerdos de adolescente, en 1990, cuando Barcelona comenzaba a relanzar la Sagrada Familia. Un amigo me contó historias de chicos que jugaban en las torres, mirando el mar y los atardeceres. Eso me marcó. Con el tiempo, pensé en contar una historia de amor en Barcelona y la Sagrada Familia fue el escenario perfecto. Incluso durante la investigación conocí a un guía que me contó algo muy parecido a lo que me narró aquel amigo… fue como un déjà vu.

-¿Diría entonces que Pau, el protagonista de la historia, se mueve entre la inspiración con la realidad y la ficción propia de una novela?

Si, Pau es ficticio, pero refleja a muchos jóvenes abandonados de la Barcelona del XIX. Encontrar en el arte una vía de salvación es su motor, y a través de él conoce a Rosetta, la sobrina de Gaudí, que sí existió y cuya vida hemos querido mostrar de manera fiel: una niña frágil, con problemas de comunicación, pero con una historia muy intensa.

-La Sagrada Familia ocupa un lugar central en la novela, ¿la considera un personaje más de la misma?

Sí, para mí es un personaje más. Cada columna, cada curva, cada rayo de luz transmite algo distinto. Gaudí era obsesivo, un loco maravilloso… Cada visita que hago al lugar me deja algo nuevo y quería que eso tuviera protagonismo también en la historia. La novela no es solo de amor: también es de belleza, de arte y de ciudad.

-¿Y cómo es el proceso de documentación de una obra así, con tanto contexto histórico?

Han sido tres o cuatro años intensos. Es una novela histórica, así que todo debía encajar con la realidad social y cultural del XIX, sin perder libertad para inventar. Visité la Sagrada Familia varias veces gracias a la ayuda del Cardenal Omella y de la Junta Constructora. La investigación fue apasionante y, a la vez, un desafío: cualquier error histórico se nota rápido, es una etapa que no nos pilla tan lejos.

-Córdoba recibe la novela con una presentación especial este martes en el Centro Cultural José Luis García Palacios. ¿Qué tiene de particular este acto? ¿Cree que los cordobeses pueden conectar de manera especial con la obra?

Es un lugar ideal porque Córdoba y Barcelona comparten historia, arquitectura y cultura. Creo que el público cordobés conectará de manera especial con la historia porque aquí se percibe la belleza de la ciudad en cada rincón, en sus templos y plazas, igual que ocurre en Barcelona con la Sagrada Familia y sus calles modernistas. Además, la historia de Gaudí tiene ecos orientales: cuando empezó a construir la Sagrada Familia, se inspiró en lugares como la Alhambra o la Mezquita de Córdoba. Así que, de algún modo, las dos ciudades dialogan a través del arte y la arquitectura. La presencia de Rosa Aguilar aporta una mirada de fe y compromiso social, y Gabriel Rebollo Puig nos permitirá analizar la belleza de los templos cordobeses en paralelo con la Sagrada Familia.

-Tras todo este trabajo, ¿qué aprendizaje personal se lleva Jesús Bastante de su novela?

Esta novela es lo que yo llamo una "novela matriz" porque habla de varias construcciones a la vez: la construcción de un amor, de una basílica, de una ciudad y de un mundo. Cada una de estas capas me ha enseñado algo distinto.

Por un lado, he comprendido cómo la historia y la sociedad se entrelazan con la vida de las personas: cómo la Barcelona del XIX se transformaba mientras España vivía crisis profundas, y cómo estas tensiones sociales, políticas y culturales influyen en cada decisión, en cada vida. Por otro, me ha permitido ver cómo el arte puede salvar, transformar y unir mundos distintos: el de los marginales y el de los grandes maestros, el de la fe y el de la creación.

-¿Diría que se lleva lecciones que tienen vigencia a día de hoy?

Sin duda. Cuando miras la Barcelona de finales del XIX, ves cosas que nos resultan muy familiares hoy: desigualdad, migraciones, conflictos sociales… Los ricos de la época intentaban convencer a los pobres de que había otros pobres que eran los culpables de su situación. Suena muy parecido a lo que vemos en muchos lugares hoy, ¿no?. La historia se repite de alguna manera, y eso me hace pensar que entender el pasado puede ayudarnos a no cometer los mismos errores. Por eso, más allá del arte, del amor o de la arquitectura, la novela también habla de cómo la sociedad se construye y de lo que aún nos queda por aprender.

-Y si pudiera preguntarle algo a Gaudí…

Le preguntaría cómo combinaba genio y locura. Cuando le dieron el título de arquitecto, decían que no sabían si era un genio o un loco. Yo le preguntaría exactamente eso, me gustaría poder decirle directamente "¿Qué te considerabas? ¿Genio, loco, o ambas cosas a la vez?", aunque le haría mil preguntas más, tener una conversación con él sería algo verdaderamente interesante.

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