El legado de Roma en Córdoba
La riqueza conservada de una civilización en la provincia: Roma en los museos de Córdoba
La huella romana pervive en los numerosos centros de exposición que se reparten por toda la provincia, destacándose así la importancia que tuvo en la historia

Terracotas funerarias que se exponen en el Museo Histórico de Priego. / CÓRDOBA
José Antonio Morena
La provincia de Córdoba, que perteneció primero a la provincia ‘Hispania Ulterior’ y después a la provincia ‘Baetica’, atesora un importante número de yacimientos romanos que se localizan, preferentemente, en el valle del Guadalquivir y la Campiña, aunque también los hay en otras zonas como Los Pedroches, valle del Guadiato y sierras Subbéticas, como consecuencia de seis siglos de presencia y control romano. Cientos de yacimientos, villas y ciudades que alcanzaron notables niveles de desarrollo artístico y urbanístico y, además, la ocupación del territorio conllevó la construcción de numerosas obras de arquitectura civil como calzadas y puentes, necesarias para las comunicaciones y el desarrollo del comercio.
Evidencias de esa presencia romana la encontramos en los numerosos museos históricos y arqueológicos locales que jalonan toda la geografía provincial y aunque los hay de índole privada, la mayoría son de titularidad y gestión municipales y están incluidos dentro de la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba, que cuenta en la actualidad con 32 museos. Entre sus fines destacan la protección y defensa del Patrimonio Histórico Cultural, el fomento de su rehabilitación, investigación y divulgación, recogiéndose además la organización de actividades de índole cultural y museológica relacionadas con los fines propios de los museos locales, fomentando su conocimiento y promocionando las exposiciones e investigaciones sobre sus fondos.
Sin duda, el museo más importante y el que más piezas guarda es el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, que no sólo tiene piezas halladas en la capital o su término municipal, sino también otras muchas procedentes de municipios de la provincia. Pero también se conservan importantes vestigios romanos cordobeses en otras instituciones museísticas, caso del Museo Arqueológico Nacional de Madrid o el Museo Arqueológico de Málaga.
Las evidencias de la presidencia romana están en los numerosos museos locales.
El Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba
Tuvo un origen similar al de otros muchos museos arqueológicos provinciales y al igual que el Museo Arqueológico Nacional de Madrid se creó por Real Decreto de 20 de marzo de 1868. En la actualidad se ubica en la plaza de Jerónimo Páez, donde está el Palacio de los Páez de Castillejo, una casa noble de origen medieval pero transformada en el siglo XVI. Allí estuvo el teatro romano, después viviendas musulmanas y judías, luego palacio renacentista, primer centro telefónico de Córdoba, casa de vecinos, centro de enseñanza y, por último, Museo Arqueológico y Etnológico. Ocupa también varios solares adyacentes y en la actualidad está pendiente de una gran reforma de sus instalaciones y de la propia exposición permanente.
Las colecciones romanas son muy variadas: numismática, escultura, elementos arquitectónicos, mosaicos, epigrafía, objetos de cerámica, vidrio, hueso, metal, etc. Es difícil destacar una o varias piezas de toda la colección romana del museo, pero, sin duda, dos de ellas son la escultura thoracata hallada en la calle Morería, donde estaría situado el foro, y la Afrodita agachada. La primera es una estatua monumental que representa a un personaje masculino, ataviado con una túnica, coraza metálica y capa que se fecha en la primera mitad del siglo I dC. Destaca la decoración de la coraza con motivos vegetales y dos grifos enfrentados y se cree que podría tratarse de una representación de Eneas durante su huida de Troya, o bien de Rómulo, evocando las imágenes del foro de Augusto en Roma. La Afrodita es una copia romana del original griego de Doidalsas de Bitinia, que presenta a la diosa griega de la belleza, el amor y la sensualidad, desnuda y agachada, recibiendo agua en la espalda durante el baño o mirando su reflejo en el agua de un estanque. La colección epigráfica es muy variada y aporta diferentes datos sobre obras públicas, dedicación de esculturas a personajes notables, ordenamiento urbano y social y lápidas funerarias de las que sobresalen las pertenecientes a gladiadores muertos en combate en el anfiteatro.

Uno de los efebos de Pedro Abad, que se muestra en el Museo Arqueológico de Córdoba. / CÓRDOBA
Su carácter de museo provincial implica que conserve no sólo piezas halladas en la capital o su término municipal, sino también de muchos yacimientos de la provincia, e incluso de otras provincias vecinas; piezas romanas destacadas son la escultura marmórea del dios Mitra de Cabra, los efebos de bronce de Pedro Abad, el hermafrodita también broncíneo de Almedinilla, el retrato de mármol de Druso, el joven de Aguilar de la Frontera o el mosaico nilótico de Puente Genil, entre otras muchas.
El Museo Histórico de Almedinilla
Está dedicado, fundamentalmente, a la cultura ibérica y romana, asociado a dos de los yacimientos más importantes del término municipal, el poblado ibérico del Cerro de la Cruz y la villa romana de El Ruedo. Se sitúa al pie de la Sierra de Albayate, ubicado en un paraje natural de interés medioambiental y de singular belleza, en el edificio de Fuente Ribera que antes fue molino harinero, fábrica de tejidos y, por último, almazara de aceite. El propio museo y los yacimientos citados, junto con el centro de recepción de visitantes y exposiciones temporales, forman parte del proyecto municipal de desarrollo territorial llamado Ecomuseo del Río Caicena.
La sala de la cultura romana está dividida en tres zonas, una dedicada a la expresión, otra al sueño y otra a la villa de El Ruedo, cuya excavación proporcionó una multitud de piezas de las que sobresalen las esculturas, tanto en mármol como en bronce. De las primeras destacan las siguientes: el relieve de Perseo y Andrómeda, pieza única en la península ibérica que narra el momento en que Perseo rescata a Andrómeda, atada a una roca para ser sacrificada al monstruo marino, pisoteando al monstruo y liberando a la princesa; otras esculturas singulares son un torso de Attis, una divinidad solar que confería la inmortalidad, un joven desnudo con clámide (posible representación de una Estación), una cabeza de Dionisos y varias ‘Hermae’.

El museo de Almedinilla acoge entre sus piezas una de bronce que representa al dios del sueño ‘Hypnos’. / A.J. GONZÁLEZ
En bronce y a la cera perdida está realizada la pieza que representa al dios del sueño ‘Hypnos’ para los griegos y ‘Somnus’ para los romanos. Está fabricada en varias partes y aparece desnuda, inclinada hacia adelante; muy interesante resulta la cabeza con el pelo recogido mediante una cinta o ‘taenia’ decorada con motivos vegetales de plata damasquinada; su peinado se distribuye en dos mitades, con un moño a la altura de la nuca y en las sienes nacen dos alas desplegadas. ‘Hypnos’ es representado en el momento en que avanza vertiendo el sueño sobre el mundo del cuerno que portaría en su mano derecha, mientras que en la izquierda llevaría la flor de la adormidera que provoca el sueño.El Museo Histórico de Baena
Se encuentra en un edificio del siglo XVIII, la Casa de la Tercia, y se ha convertido en uno de los más importantes gracias a sus tres colecciones únicas: el ‘corpus’ votivo ibérico de Torreparedones, la numismática ibero-romana y la escultura romana de gran formato. Y ello gracias, en gran parte, a las excavaciones del yacimiento de Torreparedones, en cuyo foro se han hallado seis estatuas marmóreas monumentales y también gracias a la colaboración de otros museos como el Arqueológico Nacional de Madrid que ha prestado, en depósito, varias esculturas halladas a comienzos del siglo XX en el Cerro del Minguillar. Del pórtico norte del foro de Torreparedones proceden tres esculturas estantes de mármol acéfalas, dos masculinas, probables representaciones de Augusto o Tiberio y Domiciano o Trajano, y una femenina que sería Livia Drusila. En la curia se hallaron fragmentos de tres estatuas sedentes, que representan a Augusto, Livia Drusila y Calígula/Claudio. Sin duda, la más espectacular es la de César Augusto, que fue objeto de culto en el templo forense. Es la única que se conserva del tipo ‘divus Pater’ en todo el Imperio y representa a ‘divus Augustus’ con la corona radiada y otra hecha de hojas de encina con bellotas, vistiendo la toga, con el brazo izquierdo levantado, sosteniendo el largo cetro (hoy desaparecido) y el derecho sosteniendo otro atributo que tampoco se conserva.
El museo de Baena es uno de los más importantes por sus tres colecciones únicas.
También cabe destacar la sección de epigrafía romana del museo, en su mayoría funerarias, como la de Marco Calpurnio Vernio y su familia, quien desempeñó el cargo de ‘seviro augustal’. Sobresaliente es también una jarrita de bronce cefalomorfa, es decir, con forma de cabeza femenina, con asa, boca trilobulada y pico vertedor. El rostro reproduce una mujer en edad juvenil, de rasgos estilísticos clasicistas: nariz recta, pronunciada, ojos almendrados -grandes- con pupila incisa, arcos supra-orbitales marcados. La cabeza, tocada con una diadema doble (atributo divino), en concreto, dos bandas sogueadas que ciñen la cabellera y va anudada en un moño bajo ondulado. Debió tener una función ritual relacionada con el culto a ‘Dea Salus’ y por el tipo de peinado se fecha en la primera mitad del siglo I dC.
Museo Arqueológico de Cabra
Es de las instituciones museísticas locales más antiguas pues se creó por orden ministerial en 1973, teniendo su sede inicial en las dependencias del Ayuntamiento, pero en 1984 se trasladó al edificio del Banco de España, hoy Casa de la Cultura. Los materiales romanos expuestos proceden de excavaciones practicadas en la villa de la Fuente de las Piedras, también llamada Casa del Mitra, así como de hallazgos fortuitos, recogidas superficiales, donaciones y compras. Así, en una vitrina se exponen piezas relacionadas con la guerra y la agricultura y, en otra, objeto de la vida cotidiana como recipientes de cerámica, objetos de adorno, etc. En cuanto a piezas exentas, hay capiteles, basas, ánforas, varios altares e inscripciones funerarias, una de ellas dedicada a una mujer que vivió cien años. Otro epígrafe notable es un pedestal, que debió estar colocado en un lugar destacado del foro, en el que se lee que un tal Marco Aelio Níger donó una estatua del dios Apolo cuando obtuvo la ciudadanía romana. Pero las piezas romanas más reseñables corresponden, por un lado, al conjunto de mosaicos de la villa del Mitra, caso del mosaico del ‘triclinium’ que contiene diversos motivos geométricos y una escena central figurada con la representación de la ‘pompa triumphalis’ de Dionisoss y, por otro, las esculturas de mármol de Dionisoss y del Eros dormido y la estatua-fuente que representa a un niño con liebre. La figura que se expone del dios Mitra (el dios matando al toro) es una copia del original que se conserva en el Museo Arqueológico de Córdoba. Excepcional es también la reconstrucción, en una de las salas, de un mitreo, un templo o santuario dedicado al culto del dios oriental Mitra, cuya escultura se halló en la villa y donde se ha excavado, recientemente, un mitreo al que pertenecería la citada escultura, algo excepcional pues hasta la fecha sólo se tiene constancia de tres santuarios de este tipo en Tarragona, Lugo y Mérida.

Escultura del Dios Mitra, encontrado en Cabra, y que se expone en el Museo Arqueológico y Etnográfico de Córdoba. / CÓRDOBA
Museo Histórico de Cañete de las Torres
Instalado, inicialmente, en la Casa de la Cultura se trasladó después al castillo, junto con la Oficina de Información Turística. El término municipal de Cañete de las Torres está jalonado de numerosos yacimientos arqueológicos, la mayoría de ellos con restos de época romana. Entre sus fondos cabe destacar varias inscripciones latinas, en mármol y bronce, procedentes de varias villas romanas y un relieve de piedra hallado en Torreparedones. El epígrafe marmóreo corresponde a un pilar hermaico, mientras que la otra inscripción de bronce corresponde a una tabla opistográfica, en cuya cara A figura un tratado de hospitalidad entre dos ciudades de la Bética, la colonia ‘Claritas Iulia Ucubi’ (Espejo) y ‘Baxo’, de ubicación incierta, acuerdo fechado en el año 34 dC, mientras que en la cara B figura un acuerdo de ‘patronatus’, datado en el 247 dC, por el que una corporación de obreros municipales de ‘Colonia Patricia Corduba’ elegía como su patrono a ‘Bellus Licinianus’ (y a sus hijos).
El término de Cañete está jalonado de numerosos yacimientos, la mayoría romanos.
Otra pieza de excepcional importancia, por tratarse de un ‘unicum’, es un sillar decorado procedente de Torreparedones perteneciente a una tumba monumental romana, que presenta en una de sus caras una escena con dos damas vestidas con túnica y manto ceñido con cinturón, que portan (o se pasan de una a otra) un mismo vaso en forma de tulipa, una escena de libación en sí misma como han visto algunos autores o, quizás, la ofrenda de un vaso en el tesoro del templo (el santuario excavado en el extremo meridional del yacimiento); a su lado un elemento arquitectónico formado por basa ática sin plinto, fuste estriado y capitel zoomorfo y arriba una franja decorada con motivos vegetales, a modo de dintel, evocando la fachada de una construcción religiosa que bien pudo ser la del santuario citado.
El Museo Histórico de Fuente Tójar
Se ha nutrido, básicamente, de hallazgos realizados en el gran yacimientos del Cerro de las Cabezas, la antigua ‘Iliturgicola’, donde se han realizado excavaciones arqueológicas que han documentado parte del foro y han proporcionado numeroso material cerámico, esculturas, inscripciones, monedas y varios pedestales con referencias a los emperadores Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Lucio Aelio Vero. En la sala II del museo se pueden ver numerosas piezas de cerámica campaniense, ‘terra sigillata’ (con ‘sigillum’ y grafitos), cerámicas comunes, lucernas, ‘pondus’, terracotas, pequeños bronces, instrumentos médico-quirúrgicos, inscripciones funerarias y honoríficas, así como algunas piezas procedentes del gran complejo industrial de El Lucerito dedicado a la producción de aceite de oliva.
El Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena
Tiene como sede principal el Castillo del Moral y cuenta con una buena colección de piezas romanas: numismática republicana, altoimperial y bajoimperial, material cerámico diverso (de cocina, sigillatas, de paredes finas, lucernas, terracotas antropomorfas, ánforas), amuletos, útiles de hueso, mosaicos, elementos arquitectónicos, escultura y epigrafía.
Destaca una escultura de Eros que representa a un niño de corta edad, adormecido sobre un plinto rocoso, que está cubierto por una piel de león que le sirve de lecho, de manera que la cabeza reposa sobre las fauces entreabiertas del felino, como si de una almohada se tratara; la figura está recostada sobre su lateral izquierdo con la cabeza apoyada en el brazo izquierdo flexionado y bajo éste, el ala izquierda; con la mano derecha sujetaba un objeto que se interpreta como unas adormideras. Se trata de una escultura de un niño alado, un erote, sumergido en un profundo sueño, acompañado por dos atributos que lo caracterizan, la piel hercúlea del león de Nemea, alusión a Hércules, y unas flores, las adormideras que son apropiadas para el sueño del joven, atributo que permitiría identificarlo con el propio ‘Hypnos-Somnus’, el dios del sueño. Este tipo de figuras de niños fueron muy populares en época romana y constituían un motivo usual en el repertorio de esculturas decorativas de ‘Hispania’, posiblemente de una fuente de un patio o jardín y se fechan a fines del siglo II dC o comienzos del siglo III dC.

Escultura de Eros, que representa a un niño de corta edad adormecido. Se encuentra en el museo de Lucena. / CÓRDOBA
El Museo histórico de Montilla
Ubicado inicialmente en la Casa de la Cultura, se encuentra en la actualidad en el antiguo edificio de la fábrica de la luz y guarda entre sus fondos algunos restos romanos. No debe olvidarse que, muy probablemente, bajo el casco histórico permanezcan los vestigios de aquella ‘Munda’ pompeyana que se enfrentó a Julio César en el año 45 aC. Se exponen diversas piezas romanas tales como una estatuilla de bronce o exvoto de la diosa del campo romano Ceres procedente de un larario, instrumental médico-quirúrgico (bisturíes, pinzas, etc.) perteneciente a un ajuar funerario, un miliario procedente de ‘Ategua’ fechable en los reinados de Treboniano Galo y Volusiano, un aplique decorativo de bronce que representa a este animal imaginario (unicornio), una cerradura de bronce, perteneciente a la villa romana de La Lámpara. Además, se puede ver la recreación de un espacio funerario, a modo de columbario, con urnas cerámicas y de piedra en los nichos y también varias tumbas de inhumación con cistas de ladrillos y con cubiertas de tegulas «a la capuchina». Y la lápida funeraria de Achilles que constituye uno de los testimonios más antiguos del cristianismo primitivo de la provincia, datada ya hacia los siglos IV-V dC.
Museo Arqueológico de Montoro
Lleva el nombre de sus creadores Santiago Cano y Consuelo Turrión. Está instalado en la ermita medieval de Santa María de la Mota y en su sección dedicada a la arqueología, conserva un notable conjunto de piezas romanas que permiten acercarse al pasado clásico de la ciudad, la antigua ‘Epora’. Destaca la thoracata militar, datada en el siglo I dC, una pieza excepcional de la que solo se conocen tres testimonios vinculados a Montoro. Uno de los cuales se conserva en el Museo Arqueológico de Málaga y otro (hoy desaparecido), fue reutilizado en el siglo XVIII para la elaboración de pilas de agua bendita. Junto a este singular hallazgo, sobresale la abundante epigrafía romana y una de las lápidas contiene inscripciones funerarias de varias ‘libertas’, cuya misión principal fue el culto imperial en Córdoba. El discurso museográfico se completa con otras piezas, entre las que destaca una cabeza de herma, de notable calidad escultórica, adquirida por el primer director del museo, Santiago Cano López.

Thoracata que se expone en el Museo Arqueológico Municipal de Montoro. / CÓRDOBA
Museo Ulia de Montemayor
Cuenta con un interesante museo gracias a la labor altruista del párroco ya fallecido Pablo Moyano Llamas, que lo instaló en una sala anexa a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Hoy está ubicado en la Casa de la Cultura gracias a un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Montemayor y la Diócesis de Córdoba y cuenta con una renovada museografía y unas piezas que proceden en su gran mayoría del propio casco urbano, solar de la ciudad de ‘Ulia’ y también de varios yacimientos del término como las villas romanas de la Zargadilla o el Cañuelo. Tras la guerra civil entre los partidarios de César y Pompeyo, y la derrota de éste último en ‘Munda’, sería reconocida la fidelidad de la ciudad de ‘Ulia’ (pro-cesariana). Haberse puesto del lado de los vencedores otorgó un ‘status’ de ‘municipium’ a la ciudad y una etapa de esplendor.
De las villas citadas proceden ricos y variados mármoles importados de diferentes puntos del Imperio, sus mosaicos o el suntuoso repertorio escultórico que presentan: una escultura de sátiro, un ‘putto’, un león y una cabeza femenina, conocida como la Venus de Montemayor, que se fechan entre los siglos I-III dC. El león transmite agresividad y fiereza con las fauces entreabiertas dejando ver sus grandes colmillos, una representación natural y fiel a la realidad, pudiendo fecharse en época neroniana o Flavia. La enorme calidad de la obra muestra a un artista experto en el uso del trépano, creando un juego impresionista de bucles y rizos, de claros y oscuros. En la misma sala se expone una vitrina numismática, con bellos ejemplares de ases con divinidad femenina en el anverso y racimo de uvas en el reverso con la leyenda ‘ULIA’ y un conjunto de epígrafes funerarios.
Museo municipal de Palma del Río
La comarca de Palma del Río se ubica en una de las zonas donde la romanización fue más intensa y temprana, justo en la confluencia de dos importantes cursos fluviales, el ‘Singilis’ (Genil) y el ‘Baetis’ (Guadalquivir), que actuaron como vías de comunicación a través de las cuales se dio salida, sobre todo, a uno de los productos más importantes, el aceite de oliva. Se han documentado hasta 170 lugares con evidencias de ocupación humana, entre los siglos II aC y V dC, siendo a partir de la segunda mitad del siglo I dC cuando se produjo una verdadera eclosión poblacional. Son pequeños asentamientos rurales relacionados con la producción y el comercio del aceite, aunque también se van consolidando las ‘villae’ que no sólo se configuran como centros de explotación agrícola. Algunas inscripciones señalan la existencia en el término de Palma del Río (La Saetilla), de un núcleo urbano, mencionado por Plinio, con el nombre de ‘Segida Augurina’. Del cortijo de Madueño procede la lápida funeraria de un tal ‘Maxumus’, a quien la curia de la ciudad de ‘Segida Augurina’ dedicó una estatua, el lugar para el entierro y gastos fúnebres; de este mismo yacimiento procede un sarcófago de plomo ricamente decorado.

Ánforas olearias béticas, procedentes de Palma del Río. / CÓRDOBA
Hay que llamar la atención sobre la presencia en el museo de varias ánforas olearias béticas, tipo Dressel 20, que se fabricaron en alfarerías o ‘figlinae’ situadas en las márgenes de los ríos ‘Singilis’ y ‘Baetis’ para su transporte a Roma y al ejército acuartelado en las fronteras de Europa: ‘Scalensia’ (El Mohino), ‘Belliciana’ (El Remolino), ‘Saxum Ferreum’ (junto a la Ermita de la Virgen de Belén), etc. También suelen presentar un sello con el nombre de la alfarería y ‘tituli picti’, es decir, inscripciones con pintura roja o negra con información sobre el origen, destino, peso del contenido, propietario, etc. Son envases que tienen una capacidad de 25 litros, de cuerpo globular, fondo puntiagudo y cuello corto y estrecho de forma troncocónica, con dos asas enfrentadas, macizas y de sección redonda. Entre los siglos I-III dC se fabricaron millones de ánforas y el volumen de este comercio fue tal que, en Roma, junto al puerto fluvial, se generó un monte artificial, el Testaccio, con los restos de esas ánforas ya que eran envases no retornables.
Museo Histórico de Priego
El término de Priego cuenta con más de un centenar de yacimientos arqueológicos con ocupación romana, lo que prueba la intensidad del doblamiento: Torre Alta, Cañoscorrientes, Cabeza Rasa, etc. y el museo dispone de una sala dedicada a la aportación cultural de Roma (siglos III aC al V dC). Se exponen pequeños bronces, de múltiples funciones, o herramientas, representativas de cada momento. Varias esculturas como un herma, pescador, dama, etc. y un bello capitel jónico constituyen las manifestaciones de la arqueología prieguense más llamativas de este mundo clásico. En el patio se muestran varios pies de prensa de aceite, dos tumbas (de ‘tegulae’ y sarcófago de plomo), un molino de cereal y varios epígrafes latinos de gran valor como el hito que separaba los términos municipales de ‘Cisimbrium’ y ‘Egabrum’ o ‘Ipolcobulcola’.
Hay que destacar un excepcional conjunto de más de 30 piezas de terracotas funerarias, único en Hispania, con bustos femeninos aristocráticos fechado a mediados del siglo II dC. Son pequeñas figuritas de barro cocido, realizadas a molde, que representan una serie de bustos femeninos adornados con varios peinados a los que se les presupone una vinculación con el mundo funerario. Sobresalen dos representaciones divinas, Baco y Minerva. La primera muestra al dios romano del vino, la fertilidad, el éxtasis y el teatro (el equivalente al dios griego Dionisos), de cuerpo entero con cántaro y tirso, mientras que de la terracota de Minerva (la griega Atenea), diosa de la sabiduría, las artes, la estrategia militar, el comercio, la agricultura oleícola y la artesanía, sólo se representa el busto, tocado con el casco de triple cimera y con égida (piel de cabra) y ‘gorgoneion’ (cabeza de Medusa) sobre el pecho.
Museo Histórico de Puente Genil
Alberga una variada colección de materiales romanos, que abarcan desde época altoimperial hasta la Antigüedad Tardía; está ubicado en un edificio religioso erigido en el siglo XVII, el Convento de la Victoria. Se pueden distinguir dos series de piezas: una de carácter civil o social, donde se enmarcarían piezas arquitectónicas y de uso cotidiano, y otra más de carácter funerario. Destacaríamos en cuanto a su carácter más civil, aquellas que formaban parte de ajuares personales (pendientes, broches, espejo de plomo), otros objetos de carácter social, tales como camas de freno, objetos de bronce (llaves, asas de caldero, dedales o amuletos) o una colección de monedas que abarca gran parte del período romano. En cuanto a las piezas de carácter funerario destacan varios epígrafes, tanto en placas como en aras, así como un sarcófago de plomo. Una de esas inscripciones se halló en el cortijo de la Angula (Casariche) y corresponde a un tal Marco Cecilio Severo, fallecido a la edad de 55 años, a quien el ordo del municipio flavio Oningitano decretó en su honor una oración fúnebre, el lugar de la sepultura, las exequias y una estatua pública. ‘Oningi’ es mencionada por Plinio, pero se desconoce su ubicación, aunque debe situarse en alguno de los ‘oppida’ ignotos más próximos, la Villeta de las Mestas (Aguilar de la Frontera) o el Cerro de la Atalaya (Casariche).

Lápida de Marco Cecilio Severo, localizada en Puente Genil. / CÓRDOBA
Museo Histórico de Santaella
Se encuentra en la llamada Casa de las Columnas, una casa señorial del siglo XVIII con fachada monumental flanqueada por columnas toscanas. Cuenta con fondos variados, paleontológicos, arqueológicos y etnográficos. En el patio ya se pueden ver algunos restos romanos, tales como mosaicos, un soporte de prensa de aceite, fustes de columnas y capiteles. En varias vitrinas se presentan cerámicas comunes, ‘terra sigillata’, de paredes finas, vidrios, monedas, pesas y glandes de plomo, ánforas, material médico-quirúrgico, amuletos y objetos de adorno personal, una cama de freno de caballo; también se presenta la reproducción de un columbario. Piezas notables son el grupo escultórico, de cronología ibero-romana, que representa la lucha entre un hombre y un león y un cipo cilíndrico con inscripción, de época augustea, alusiva a un distrito rural hasta ahora desconocido denominado ‘Pagus Venerius’ y a uno de sus maestres.
Museo Arqueológico Nacional de Madrid
Es el principal museo español centrado en la arqueología y surgió en el siglo XIX cuando la reina Isabel II firmó en 1867 el decreto de su creación, siendo uno de sus primeros directores un cordobés natural de Baena, José Amador de los Ríos. Atesora 1.300.000 piezas en sus distintas secciones: Arqueología, Prehistoria, Protohistoria, Hispania Romana, Antigüedad Tardía, Edad Media, Edad Moderna, Historia del Museo, Oriente Próximo, Egipto y Nubia, Grecia y Numismática. Entre ellas se contabiliza un nutrido conjunto procedente de Baena que había sido recuperado por Francisco Valverde y Perales en el yacimiento arqueológico del Cerro del Minguillar (‘Iponoba’), en total 264 piezas, y que fueron adquiridas por el Estado en 1910. Sobresalen siete esculturas romanas de mármol, cinco togados y dos figuras femeninas sedentes, todas pertenecientes a un mismo conjunto escultórico dinástico fechado en época julio-claudia que debió decorar el foro de ‘Iponoba’.
Estarían representados Livia, ‘Dea Roma’, Tiberio, así como Nerón y Druso, los dos hijos mayores de Germánico; las otras dos esculturas corresponderían a magistrados o benefactores de la ciudad. La pieza más espectacular es la statua femenina sedente con retrato de la emperatriz Livia (‘diva Augusta’). Se fecha en la primera mitad del siglo I dC y es de factura provincial, pero dotada de una notable monumentalidad, de tamaño superior al natural; viste ‘chiton’ de escote redondeado y manga corta, abierta y abrochada, ceñido a la cintura con un ‘cingulum’ anudado en el centro; un manto le cubre la cabeza y cae sobre los hombros, la espalda y el brazo izquierdo, recogiéndose por delante sobre las piernas. El brazo izquierdo se dobla por el codo portando en la mano una cornucopia coronada por diferentes frutos como manzanas, higos, uvas, piñas, cereales y ornada con roleos.
Museo Arqueológico de Málaga
Fue clave la incorporación de la colección del anticuario erudito Pedro Leonardo de Villacevallos durante el siglo XVIII, con piezas que no sólo procedían de Córdoba capital, sino también de otros muchos lugares. La mayor parte de las piezas conservadas de dicha colección recalaría en la Málaga floreciente y laboriosa de la segunda mitad del siglo XIX, en las manos de un nuevo coleccionista, el Marqués de Loring y, posteriormente, pasarían a integrar, ya en el siglo XX, los fondos del Museo Arqueológico de Málaga. En este museo, pues, se guardan numerosas piezas cordobesas escultóricas y epigráficas, caso de varias cabezas femeninas de Córdoba capital, cabeza otra diademada de La Rambla, que puede ser Juno, Ceres o una emperatriz divinizada, la cabeza también diademada y velada de Córdoba, otra femenina, velada y diademada de una desconocida, una estatua-fuente dionisíaca, la Venus de Castro del Río, el fragmento de cabeza de Minerva o el del grupo de Ganímedes raptado por el águila, un sarcófago decorado con escenas de Puente Genil y una espectacular thoracata de Montoro. Esta última presenta una interesante decoración en el frente de la coraza con dos Victorias que flanquean un candelabro y bajo ellas las figuras recostadas de ‘Tellus’ y ‘Oceanus’.
Otros museos locales cordobeses y colecciones museográficas que tienen entre sus fondos restos romanos son: el Museo del Cobre de Cerro Muriano, el Museo de Belmez y del Territorio Minero, el Museo Prasa de Torrecampo, el Museo Tierra de Fronteras de Luque y los museos históricos de Doña Mencía, Carcabuey, Villanueva de Córdoba, Juan Bernier de La Carlota, Bujalance, Monturque, Nueva Carteya y Villa del Río.
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