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Voces femeninas del cine

Cine en primera persona: tarde de arte, lluvia y verdad con Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke

Tres referentes del cine español han transformado una tarde gris en un encuentro lleno de aprendizaje sobre creación, oficio y vida en un coloquio organizado por la Universidad de Córdoba

Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke dialogan sobre su compromiso con el cine y el arte Centro de arte botí

Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke dialogan sobre su compromiso con el cine y el arte Centro de arte botí / Victor Castro

Córdoba

Córdoba llegaba a la cita empapada, casi a juego con una semana que no está dando tregua, ni parece que vaya a darla, con el mal tiempo. Pero ni la lluvia ni el frío han impedido que el patio del Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí se haya ido llenando poco a poco de estudiantes, profesores, amantes del cine y del arte… y también de algún que otro curioso que, al pasar por la puerta, se encontraba con una escena difícil de ignorar: Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke conversando, en primera fila y sin artificios, sobre su compromiso con el cine y con la creación artística. Una mesa-coloquio organizada por la UCO que ha convertido una tarde gris en un encuentro luminoso.

Ha dado la bienvenida al encuentro el diputado de Cultura, Gabriel Duque, recordando que "nuestro compromiso es promocionar a todos los jóvenes de la provincia de Córdoba". Le ha seguido el rector de la UCO, agradeciendo la colaboración con la Diputación y, muy especialmente, la presencia de las tres invitadas "agradecerles también a estas mujeres el haber venido a Córdoba y haber buscado un hueco en sus agendas para dirigirse a nuestros estudiantes".

Un diálogo directo, sincero y lleno de oficio

La sesión estaba moderada por Alberto Añón, profesor del Grado de Cine y Cultura, que simplemente ha trazado una pequeña introducción y dado el pistoletazo de salida, dejando a las tres protagonistas fluir con el público. Y así ha sido, pronto se ha establecido un diálogo directo, honesto, lleno de oficio. Gracia Querejeta rompía el hielo con uno de los hilos más potentes de la tarde, afirmando que “el cine solo se aprende haciendo cine y a interpretar se aprende solo interpretando”. Animaba así a los estudiantes a no esperar, a lanzarse, “más que nunca hay que aprovechar todo lo que tenemos a mano para practicar, practicar y seguir practicando”. Además, añadía, “no te van a pedir un título, te van a decir que demuestres lo que sabes hacer”, ha afirmado, insistiendo en la importancia de los videobooks, los porfolios y en mostrar sin miedo lo que uno es capaz de crear.

Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke dialogan sobre su compromiso con el cine y el arte Centro de arte Rafael Botí

Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke dialogan sobre su compromiso con el cine y el arte Centro de arte Rafael Botí / Victor Castro Fernández / COR

Las tres coincidían en que vivimos un momento en el que todo está al alcance: un móvil basta para rodar, equivocarse, borrar y volver a empezar. Pero también han reflexionado sobre la inmediatez y las prisas, sobre cómo ahora, a veces se pierde el respeto por el “momento claqueta”, ese segundo solemne en el que antes todo se detenía. Pero no ha sido una crítica amarga, sino equilibrada: sí, admiten que hay sombras, pero la democratización del cine, afirman, es un avance enorme. El cine se ha acercado a la gente y a quienes quieren hacerlo, por eso no volverían a lo de antes.

La conversación ha ido fluyendo como ese “guion plastilina” del que también han hablado: flexible, moldeable, siempre dispuesto a transformarse según lo que exija la historia. Entre reflexiones profundas y risas cómplices, también surgían reivindicaciones, como la de que “la producción es una casa con calor en invierno”, recordando que lo que realmente importa se construye con paciencia, con cariño y con una mirada artística auténtica. También dando su lugar a esos oficios silenciosos que sostienen cualquier rodaje, como la dirección de producción: imprescindible, aunque tantas veces invisible.

Vivencias personales y anécdotas

También había momentos para compartir, como cuando Natalia Verbeke contaba que descubrió su vocación leyendo, "quería ser esos personajes que leía, y descubrí que la manera de acercarme a ellos era la técnica actoral". O como cuando han compartido alguna que otra anécdota, una de las más celebradas, la de cómo fue el padre de Gracia Querejeta quien le recomendó a Maribel Verdú para un papel al que no le encontraba la actriz indicada. Papel que terminó convirtiéndose en su primer Goya con Siete mesas de billar. La risa ha explotado definitivamente cuando Verbeke ha confesado que ella también hizo el casting… solo que no consiguió el papel. Y eso era lo bonito del coloquio, tres trayectorias distintas, entrelazándose con absoluta naturalidad.

Ya hacia el cierre, y para que todo el mundo pudiera aportar, invitaron a quien quisiera preguntar a levantarse y acercarse al micrófono para hacerlo. Algunos se animaron, otros no, pero ellas agradecían a todo aquel que conversaba con ellas y les lanzaba alguna pregunta.

Tres mujeres referentes

Y es que lo que se ha respirado durante esas más de dos horas ha sido mucho más que un coloquio: ha sido un lugar de verdad compartida.
Tres mujeres con carreras sólidas, firmes en sus ideas y enamoradas del arte, abriendo camino ante estudiantes que empiezan a encontrar su propia voz en un mundo audiovisual que hoy avanza hacia la igualdad, aunque arrastre un pasado desigual, dominado en su mayoría por hombres. También han hablado de priorizarse, de saber parar, de cuidarse incluso cuando la pasión aprieta. Así como de algo tan enorme y tan simple como la inspiración, que -como defiende Verdú- nace “en la vida misma”.

El público ha salido con la sensación de haber asistido a algo "honesto y cálido". Satisfecho con esta tarde en la que la lluvia, dentro del Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí, ha dejado que pasara el cine, sus voces femeninas y la pasión por el arte.

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