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Reportaje

El álbum de fotos de los Romero de Torres, 150 años en más de 4.000 imágenes

María del Mar Ibáñez, archivera en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba y experta en el pintor, ofrecerá este miércoles a las 20 horas una conferencia en Vimcorsa sobre el legado fotográfico de la familia

Angelita y Rafaelito Romero de Torres durante la visita de la reina María de Rumanía a Córdoba en 1929.

Angelita y Rafaelito Romero de Torres durante la visita de la reina María de Rumanía a Córdoba en 1929. / ARCHIVO PROVINCIAL DE CÓRDOBA

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

El Archivo Histórico Provincial de Córdoba, dependiente de la Junta de Andalucía, conserva desde hace años un auténtico tesoro de papel y cristal. Un legado de incalculable valor que esta tarde se encargará de desentrañar la archivera María del Mar Ibáñez, experta en Julio Romero de Torres, dentro del ciclo en torno a la figura del pintor organizado por el Ayuntamiento de Córdoba en la sala Vimcorsa. Ibáñez compartirá los secretos de uno de los álbumes familiares más extensos que se conservan, formado por más de 4.000 fotografías, 3.000 imágenes positivadas en papel y unos 1.000 negativos en vidrio que han llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación. Observar las imágenes permite viajar en el tiempo y conocer no solo cómo vivía la familia Romero de Torres sino que aporta información de cómo era el contexto cultural, social, histórico y estético de Córdoba y del mundo en el que se movían.

Julio Romero de Torres, de niño.

Julio Romero de Torres, de niño. / ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL

Aunque hay imágenes de todos los miembros de la familia, la cara que más se repite es la de Julio, el más mediático de los hermanos. «Para entender la figura de Julio Romero y su genio artístico hay que pensar que nació en un museo, que el lugar de juego de él y de sus hermanos durante su infancia fue un espacio rodeado de obras de arte y personalidades muy importantes de la cultura», explica Ibáñez, «con un padre que vivía por y para la defensa y preservación del patrimonio». Cuando Rafael Romero de Barros llegó a Córdoba a trabajar como conservador, se instaló con su familia en la casa anexa. «Llegó con un hijo y allí nacieron los otros siete, el clan Romero de Torres del que Julio fue el penúltimo hermano», señala. Junto a esa casa «estaba el Museo de Antigüedades donde no solo se exponían temas de Bellas Artes sino de Arqueología, y al lado, una escuela provincial de Bellas Artes de la que el padre era director».

Julio Romero de Torres, con su hijo de año y medio, en un retrato realizado en un estudio de Córdoba.

Julio Romero de Torres, con su hijo de año y medio, en un retrato realizado en un estudio de Córdoba. / CÓRDOBA

Las fotografías que se conservan en el Archivo Provincial abarcan 150 años de vivencias, de visitas y de viajes. «Las primeras imágenes datan de 1860 aproximadamente aunque algunas son más antiguas», detalla Ibáñez. En ese álbum tan extenso «hay retratos familiares, impresiones fotográficas que la propia escuela compraba para que sirvieran como material didáctico para los alumnos, fotografías dedicadas para los amigos y de los amigos hacia ellos, imágenes de modelos posando, autorretratos, fotografías que compraban en sus viajes por Europa de cuadros y otras obras de arte o de lugares que visitaban que les servían de inspiración a los hermanos y por supuesto, multitud de fotografías de Córdoba, porque todos adoraban la belleza de la ciudad y la retrataron en muchas ocasiones», añade la experta, que asegura que la fotografía fue uno de los principales aliados para el trabajo de los hermanos en general y de Julio en particular.

Fotografía de la bailaora Custodia Romero.

Fotografía de la bailaora Custodia Romero. / ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL

Así, fotografías de damas del cuplé como La Chelito o La Fornarina, actrices reputadas como Musidora, Aurora Redondo, Margarita Xirgú..., bailarinas y bailaoras como Custodia Romero o La Argentina conviven con imágenes familiares y retratos con autoridades. «Las imágenes revelan que eran una piña, una familia joven, divertida, viajera, enamorada del arte y muy bien relacionada en los ambientes artísticos y culturales, además de cicerones naturales de cualquier visita importante que llegara a Córdoba».

Julio Romero de Torres y acompañantes en un viaje a Marruecos.

Julio Romero de Torres y acompañantes en un viaje a Marruecos. / ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL

Grandes aficionados a la fotografía, no serán ellos los autores de todas las imágenes que se conservan. De hecho, «una de las riquezas de este archivo es la multitud de autores», afirma Ibáñez. Hay retratos de nombres locales como Montilla, Santos o Tejada. También hay firmas especializadas como Jean Laurent o el Arxiu Más y extranjeras como Calvache, Ernst Schneide o Paul Berger entre otros muchos. Digitalizadas para facilitar su consulta, no es de extrañar que a diario acudan a ella multitud de personas, desde historiadores del arte a expertos en museología, personas del mundo de la moda, biógrafos de personajes famosos o autores de las tesis doctorales más variadas. Una mina de oro en blanco y negro.

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