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Libro del flamenco

El flamenco y la literatura

Grandes escritores han sido inspiración de los artistas flamencos en sus composiciones a lo largo de la historia, tanto para el cante como para la creación de coreografías

Café cantante El Burrero de Sevilla.

Café cantante El Burrero de Sevilla. / CÓRDOBA

Juan Pérez Cubillo

Juan Pérez Cubillo

Córdoba

El flamenco y la literatura tienen elementos en común, en el caso de la anonimia, porque ponen en solfa a veces el orden social establecido. La literatura es anónima en la Edad Media, porque hasta los más tímidos intentos de denuncia se encuentran de frente con el paso de la ley, y también porque el poder de la iglesia es tan grande que piensa el anónimo autor que la inspiración viene de Dios; de ahí que no se atreva a firmar.

El flamenco, además, como en los inicios de la literatura, es esencialmente oral, sencillamente porque la inmensa mayoría no sabía leer ni escribir; como uno de los exponentes de queja por la injusticia social tenemos los tangos de El Piyayo, sucesivamente interpretados, entre otros, por Antonio Mairena, Chato de la Isla y Agujetas. Dice así uno de ellos: «Adiós, patio de la cárcel/rincón de la barbería/que quien no tiene dinero/se afeita con agua fría».

El paso del tiempo suaviza las formas y los cantaores y cantaoras se inspiran esencialmente en autores clásicos, bien entendido que son aquellos escritores tenidos como modelos, independientemente de la cronología. Citamos a algunos de ellos, pues la mujer siempre fue relegada a un segundo plano, cuando no silenciada, como veremos más adelante en este trabajo. Hemos destacado aquí a cinco intérpretes muy singulares (Sordera, Enrique Morente, José Menese, Carmen Linares y Rocío Márquez) y nos referiremos a ellos, mas la parte central será protagonizada por coreógrafos que accedieron a mi petición de colaborar en este propósito. Son, alfabéticamente, Javier Latorre, Manolo Criado, Mercedes de Córdoba y Olga Pericet. Tienen en común su vinculación a Córdoba por nacimiento o el propio deseo. Mi reconocimiento hacia ellos.

Vicente Soto

Comienzo con Vicente Soto ‘Sordera’ (Jerez, 1954), que es el cantaor que ha dedicado buena parte de su discografía a autores y obras literarias; en torno a quince discos, entre 1986 a 2017. Desde Pessoa a Molière y de Bergamín a Caballero Bonald forman parte de su discografía. Destaco aquí algunas de sus composiciones:

  • -‘Entre dos mundos’ (2000). Espectáculo que recoge cantes de ida y vuelta y en el que se adaptan textos de poetas españoles e hispanoamericanos como Rubén Darío, Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Antonio Machado, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez o José Asunción Silva. Fue estrenado en la Casa de América de Madrid y reestrenado en 2013.
  • -‘El Quijote Cantante y Sonante’ (2005). Montaje presentado con motivo del cuarto centenario de la publicación de ‘Don Quijote de la Mancha’ en distintos teatros de España y otros países.
  • -‘Versos jondos’ (2006). Espectáculo estrenado en el Centro Cultural de la Villa de Madrid con textos de Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Manuel Machado, Federico García Lorca, etc.
  • -‘La esencia flamenca del Siglo de Oro’ (2013). Espectáculo en el que se adaptan al flamenco textos de Miguel de Cervantes, Luis de Góngora, Lope de Vega y Francisco de Quevedo. Ha sido estrenado en el Corral de Comedias de Alcalá.
  • -‘Les Fourberies de Scapin’ (1987). Vicente Soto adapta y canta textos de Molière en la obra ‘Les Fourberies’ de Scapin, representada durante tres meses en el Teatro Español de Madrid.
  • -‘Jerez a Caballero Bonald’ (2017). Espectáculo en el que varios artistas flamencos y escritores, como José Mercé, Paco Cepero o Joaquín Sabina rinden homenaje a José Manuel Caballero Bonald. El espectáculo se estrenó el 28 de febrero de 2017 en el marco del Festival Flamenco de Jerez.

Enrique Morente, Carmen Linares y Rocío Márquez

Enrique Morente ha adaptado en su discografía a San Juan de Cruz y Federico García Lorca, con colaboraciones tan insignes como Leonard Cohen o de otras músicas. José Menese dedica a los clásicos de los siglos XVI y XVII un disco memorable, ‘A mis soledades voy, de mis soledades vengo’, que comienza con una toná, la cual inicia con «Amarrado al duro banco de una galera turquesca» del romance de Luis de Góngora. Es una prueba de su propósito, no en balde es el poeta de la renovación literaria al que los poetas de la Generación del 27 le rendirán público homenaje.

El paso del tiempo suaviza las formas y los cantaores se inspiran esencialmente en autores clásicos.

Carmen Linares dedica buena parte de su quehacer como cantaora a los clásicos, al igual que Enrique Morente.

Carmen Linares dedica buena parte de su quehacer como cantaora a los clásicos. García Lorca, sobre todo en las leyendas que el poeta adaptó, ‘Anda jaleo’, ‘El café de Chinitas’... Son también objeto de su afán Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Alberti y Machado en sus proyectos musicales. Su conexión con la poesía es básica en su trayectoria flamenca.

Por su parte, Rocío Márquez interpreta a Juan Ramón Jiménez en un poema simbólico, pues ha sido interpretado como una encendida defensa de la poesía pura sin alharacas, Y es que ‘Así es la rosa’ es un culto a la desnudez expresiva. Es el testimonio de Juan Ramón Jiménez y culto a la expresión de la desnudez, en su aspiración expresada del ‘Dame el nombre exacto de las cosas’.

Y no se puede olvidar tampoco la representación ‘Lorca por Saura’, en la que la artista cordobesa India Martínez fue la protagonista de esta obra dramatizada que llegó a Córdoba cuando ya había fallecido Carlos Saura.

Las coreografías

No ha sido usual reservarle un espacio específico a la manifestación del arte flamenco, pero lo cierto es que hay realizaciones magistrales en que lo literario queda magníficamente plasmado en el escenario en clave coreográfica. Se han seleccionado cuatro producciones de coreógrafos vinculados a Córdoba que me han manifestado cuáles eran su afanes cuando decidieron trasladar al escenario alguna temática de nuestra literatura.

Le pedí a Javier Latorre que me escribiera sobre ‘Rinconete y Cortadillo’, una coreografía que en su día me había producido una gran impresión, pues recoge una España de contrastes entre las hazañas de las tropas y una España oscura donde malvive la población marginal del engaño, la sisa y las pillerías. La obra de Cervantes tiene sus antecedentes en la España del ‘Lazarillo’.

Representación en Palma del Río de 'Rinconcete y Cortadillo', con coreografía de Javier Latorre.

Representación en Palma del Río de 'Rinconcete y Cortadillo', con coreografía de Javier Latorre. / CÓRDOBA

«Un día mi compadre Raúl Comba me habló de un guion que había escrito junto a Mercedes Carrillo sobre ‘Rinconete y Cortadillo’ de Cervantes.

Me había preguntado muchas veces cómo era posible que, en un mundo, entorno o gremio como el flamenco, abarrotado de artistas que podían matarte de risa fuera del escenario, lo que predominara sobre él fuera el drama, la muerte, la sangre... la tragedia.

La comedia apenas había sido «flamenca» salvo en algún fragmento de alguna obra, mas nunca como protagonista exclusiva de un ballet argumental completo. Desde ese momento en que decidimos ir adelante cada paso dado fue una maravillosa aventura, desde la conformación del cuadro creativo (música, vestuario, decorados, etcétera) hasta el ‘casting’, donde no buscábamos solo buenos bailarines y músicos, sino características concretas de cada personaje, tanto físicas como interpretativas. Desde las reuniones creativas previas hasta cada uno de los ensayos, de los que puedo asegurar han sido de los más placenteros y, por supuesto, divertidos de toda mi carrera. ‘Rinconete y Cortadillo’ ha sido una de mis mejores obras y, sin duda, una de las que más me representan personalmente, ya que entiendo que la vida sin humor no es vida».

Asimismo, le pregunté a Manolo Criado qué le había impulsado a realizar la coreografía de ‘Mujeres de Lorca’ y me indicó lo que sigue: «Lorca busca en ellas el que el amor mueve el mundo y el mundo se mueve para que lo encuentren, aunque no sea para ellas. Buscan el llegar hasta el mismo centro de la otra persona para que sea la eternidad. Es por ello que las mujeres de Federico resolverán sus conflictos de manera diferente, algunas buscando en su muerte esa eternidad: ‘Mujeres luchadoras/ Temperamentales/ Y apasionadas’».

Mercedes de Córdoba y Olga Pericet

Mercedes de Córdoba señala sobre ‘A las sin sombrero’ (Proyecto ‘Las olvidadas’) lo siguiente: «Un culto. Una obligación. Un grito contundente de admiración. Un pésame a los verdugos y un abrazo a las víctimas. A su legado. A su alma. Cuerpo y mente. A lo que fueron, son y serán… ¿Alguna vez os ha calado tanto una historia injusta hasta el punto de sentir en tu cuerpo el miedo, la angustia, la rabia y hasta las cicatrices que esta provoca? Esta la sentí así. Dolió como propia. Como hubiese estado dentro de cada una de ellas. Y es que siendo mujer y artista pienso que no es tan extraño. Quizá muchas lo llevemos en el ADN. Por eso os invoco. Os celebro. Os elevo. A vosotras. A ellas. Las del 27… Con o sin sombrero para dejar constancia de lo que no debe pasar».

Asimismo, Mercedes de Córdoba destaca lo que guió el proceso compositivo: «El dolor, la rabia y la impotencia de su poco reconocimiento, hoy día inclusive, fue lo me marcó de lleno y con más fuerza que nunca a dedicarles, qué mínimo, mi respetuoso recuerdo plasmado de la manera que entiendo mi profesión...».

Me ha parecido muy ilustrativo citar literalmente lo que me envió Olga Pericet sobre ‘La Leona’, una obra dedicada a la guitarra ‘La Leona’ del memorable Antonio de Torres (1817-1892), el constructor almeriense conocido popularmente por los músicos como Torres. Olga hace materia literaria y coreográfica al objeto, y fue el escritor de las vanguardias Ramón Gómez de la Serna el que convertiría en literario cualquier objeto de lo cotidiano.

India Martínez, durante la representación del espectáculo 'Lorca por Saura', en 2023 en el Gran Teatro.

India Martínez, durante la representación del espectáculo 'Lorca por Saura', en 2023 en el Gran Teatro. / CÓRDOBA

‘La Materia’ es también un eslabón más de esa cadena de colaboraciones con otros creadores que Pericet teje desde hace años. En ‘La Leona’ contó con la dirección escénica de Carlota Ferrer. En ‘La Materia’ se une al bailarín y coreógrafo Daniel Abreu para codirigir, coreografiar e interpretar una pieza que trasciende todas las etiquetas. Pericet y Abreu -Premios Nacionales de Danza en 2018 y en 2014, respectivamente- juntos por primera vez en escena. Les acompaña la guitarra de José Manuel León, el bajo de Juanfe Pérez y la percusión de Javier Rabadán. Pericet asegura: «Sigo avanzando, desafiando, adentrándome en un mundo lleno de retos y nacimientos. De evolución y transmutación. Mirando desde dentro y desde fuera al instrumento -al animal, al cuerpo- desde su origen y su construcción hasta su equilibrio más depurado. Desde ‘La Fea’, pasando por ‘La Leona’, hasta ‘La Invencible’. Este es mi trabajo más intimista. Un juego de desafíos y complementariedades tejido junto a Daniel Abreu. Un viaje creativo muy físico que busca un flamenco en su hueso, innovador y desnudo. Un flamenco que se dilata. La Materia ha sido un regalo. ‘La Materia’ es madera, vibración, verdad».

Sin duda, el flamenco ha encontrado en la literatura una inspiración a la que recurrir para llevar a las máximas alturas el arte desde hace décadas, influencia que seguro que continuará en el tiempo por venir como se viene observando.

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