Libro del flamenco
Ayer y hoy del arte flamenco
El flamenco se populariza, sobre todo en el siglo XIX, con raíz en Córdoba, entre otras razones, por la necesidad imperiosa del pueblo de ser autor de sus propias manifestaciones

María Zamorano ‘La Talegona’ fue premiada en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 1965. / CÓRDOBA

Conviene precisar que el presente estudio tiene el único propósito de ser una pretensión de acercarse a distintos momentos sin coqueteos dogmáticos, máxime si se tiene en cuenta que la ausencia de documentación escrita en algunos capítulos dificulta hacer afirmaciones incontrovertidas. El espacio disponible abona la parcelación y el que no aparezcan nombres que alguien pensara, por lo que en algún caso se recurre al Concurso Nacional de Arte Flamenco como contraste. Hay abundante información en los catálogos de los diversos concursos y no es preciso entrar en cuestiones teóricas tras la constancia de que el flamenco es el resultado de la confluencia de cuatro subculturas, la gachó o paya, la gitana, la morisca y la población negra llegada de África o la afrocubana y surge en el siglo XIX como resultado. El flamenco surge, entre otras razones, por la necesidad imperiosa del pueblo de ser el autor de sus propias manifestaciones -tal vez por la tan cacareada teoría de la imitación- y porque no tiene el bagaje cultural y formativo de la clase dominante y se rige por sus intuiciones, así como el propio mapa sentimental.
Hay voluntaria renuncia a disquisiciones teóricas que tanto acaloraron a estudiosos de prestigio; Anselmo González Climent y Ricardo Molina disputaron epistolarmente en torno a estos temas. El resultado fue, entre otras consecuencias, la creación en 1956 del primero Concurso Nacional de Cante Jondo, con distintas denominaciones a lo largo del tiempo y vigente hoy con otra denominación, ya que cuenta con las secciones de baile y guitarra hasta 1965.
Lugares legendarios y personajes
Hay información de antiguo de un barrio emblemático a la otra orilla del Guadalquivir, el Campo de la Verdad, pero hay hechos que son reveladores, como la celebración de un concurso en el Alcázar Viejo, pasado no mucho tiempo del de Cante Jondo de 1922 en Granada y un año más tarde en Las Margaritas. Actualmente, el Campo de la Verdad parece contar en el favor popular como origen de buena parte de las manifestaciones flamencas. Recojo en mi libro ‘De algunos personajes notables en la encrucijada flamenca de Córdoba’ la reunión de cantaores y la cantaora Eva de Dios, en el reportaje de Félix Ruiz Cardador. Son ellos Agustín Fernández; un cantaor enciclopédico, Rafael Mesa ‘El Guerra’, Rafael Montilla ‘Chaparro’, Antonio de Patrocinio, Manuel García Moreno ‘Morenín’, Eva de Dios y Rafael Ordóñez. No parece que pasara desapercibido el Concurso de Arte Jondo de Granada de 1922, ya que en el popular barrio del Alcázar Viejo tuvo lugar un concurso con amplia participación de concursantes y afición. Es recogido por la prensa, de la que José Cruz Gutiérrez se hace eco en su libro ‘La Córdoba flamenca’, además de otras aportaciones, con alguna precisión del gran entendido Andrés Raya Saro, en cuanto a alguno de los participantes a propósito de la confusión entre dos intérpretes de Granada en el mencionado concurso. Dice así a propósito del concurso que tuvo lugar un año más tarde (1923) en el Barrio de Las Margaritas: «Antonio Márquez ‘Niño de Granada’ o El Granaíno (como se le conocía en la prensa cordobesa de los años veinte) no ganó premio alguno en 1923 en el barrio de las Margaritas de Córdoba. Fue Miguel Milena, también conocido como Niño de Granada. Esa noche le acompañó a la guitarra Antonio del Lunar, padre del actual guitarrista Juanito Serrano».
«Antonio Serrano ‘Antonio del Lunar’ fue un guitarrista muy importante en su época y maestro de grandes intérpretes»
«El Campo de la Verdad parece contar en el favor popular como origen de buena parte de las manifestaciones flamencas»
Adamuz
Antonio Serrano ‘Antonio del Lunar’ fue un guitarrista muy importante en su época y maestro de grandes intérpretes, entre los que sobresale con letras de molde su hijo, residente en Estados Unidos, donde se quedó tras unos conciertos iniciales por aquellas tierras. Él formó al iniciador de la dinastía de Los Tomate, a su propio hijo, Juan Serrano, Fernando Ortiz y Rafael Rodríguez ‘Merengue’, los cuales serán con el tiempo grandes formadores de excelentes guitarristas, premiados todos ellos en el concurso nacional.
Adamuz fue referente en el desarrollo del flamenco de la provincia, con la aparición de Francisco Rojas Cortés ‘El Niño del Museo’ (1905-1947), continuador en el cultivo de los cantes de Cayetano Muriel ‘Niño de Cabra’ y gran seguidor de Pepe Marchena, el gran iniciador de la llamada ópera flamenca.
Tomó el nombre de la taberna El Museo, situada junto al Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde actuó junto a Pericón de Cádiz; posteriormente estuvo en el Café de Chinitas y le acompañaron en algunas grabaciones guitarristas tan preciados como Ramón Montoya y Manolo de Badajoz. Francisco Jurado Regalón ‘El Niño de la Magdalena’ nació en Adamuz (1913) y fue así llamado por instalarse en este barrio emblemático de la localidad cordobesa. Alcanzó gran fama entre los aficionados y obtuvo el segundo premio en el segundo Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de 1959 por alegrías, mirabrás y romeras, tras La Perla de Cádiz.

Ricardo Molina, fundador del Concurso de Cante Jondo de 1956, en una foto de Studio Jiménez. / CÓRDOBA
Falleció en 1988, fue acompañado por los guitarristas más emblemáticos del momento y se convirtió en referencia importante en la capital, lugar en que desarrolló su actividad principalmente. Juanito Maravillas, de Villaviciosa, también fue un intérprete muy celebrado.
Lucena y Puente Genil
Lucena y Puente Genil fueron lugares emblemáticos, así como otras localidades de la provincia. Agustín Gómez, gran maestro de la crítica, defendió la alteración en el orden de las localidades, inequívocamente por el papel primordial del cantaor pontano Pedro Lavado en la interpretación y posterior extensión del cante hasta su entrega a la labor en la taberna que regentó y desde la que siguió ejerciendo su magisterio. Mencionamos a dos flamencos presentes en el periodo estudiado. Recordemos que se ciñe a la Córdoba finisecular y primer tercio del siglo XX. Son ellos José Bedmar ‘El Seco’ y Juan García ‘Niño Hierro’, que están en las referencias primeras, como lo está el Niño del Genil, Antonio Sánchez Pastor, nacido en 1887, murió en Barcelona en 1962 y fue padre de los guitarristas Antonio ‘El Malagueñito’ y Adela Sánchez, que lo acompañaron en diversas ocasiones. Tuvo la consideración de reputado intérprete del garrotín y, entre otros palos, la granaína y el fandango.
Hemos de hacer un excurso narrativo, pues parece importante resaltar la figura de Pedro Lavado (de Puente Genil), y muy importante para Puente Genil y Lucena. Llegó a decir en el segundo Concurso Nacional de Cante Jondo en 1959, tras el primer premio por cañas y serranas: «allí había gente muy importante. El 59 es el concurso más importante que ha existido». Antonio Ranchal obtuvo el primer premio por granaínas, medias granaínas, fandangos de Lucena, Huelva y Almería. Hemos de referirnos necesariamente a él y a otro cantaor nacido en Utrera, Curro de Utrera, que acabó convirtiéndose en el más destacado difusor de los cantes de Córdoba.
Paco Díaz 'El de Lucena'
Lucena siempre fue muy emprendedora y el arte flamenco no había de ser menos. El caso de Francisco Díaz, Paco Díaz ‘El de Lucena’ (1859-1898), singular guitarrista. Ha sido tan importante que ha merecido muchos capítulos en diversas publicaciones. Triunfó en diversos conciertos parisinos y murió muy joven a consecuencia de la tuberculosis, no sin antes haber ejercido el magisterio en guitarristas emblemáticos. Paco el de Lucena ofreció el primer concierto de guitarra flamenca en Córdoba el 20 de octubre de 1878 y fue socio como empresario de Silverio Franconetti, en pleno apogeo de los cafés cantantes de Córdoba. La ausencia de documentación contrastada y de grabaciones -los cilindros de cera- fueron anteriores a su muerte, pero su salud estaba ya muy deteriorada. Hay una familia cordobesa, los Onofre, vinculada también al mundo taurino, la cual tiene gran importancia en el asentamiento de la soleá. José Onofre está en el inicio de la dinastía de los Onofre, muy importante, junto con el resto de la familia fundada por Juanero ‘El Feo’; María Zamorano ‘La Talegona’ (1909-1981) consiguió el Premio Cayetano Muriel en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de 1965, fue de origen muy humilde y llegó a participar en una representación de ‘La Celestina’, y con Pepe Lora (1908-1992) fue una figura señera del flamenco, junto con Navajitas. Cayetano Muriel ‘Niño de Cabra’ (1870-1947), que fue un cualificado intérprete, particularmente en los cantes de Lucena.
Julio Romero de Torres le cogió querencia al flamenco y llega a decir: «Si a mí me hubiesen dado a escoger entre la gran personalidad de Leonardo Da Vinci, por el que siento una admiración, tal que lo reputo como el primer pintor de la historia, o la de Juan Breva, no habría vacilado. Yo hubiera sido Juan Breva, es decir, el mejor cantaor que ha habido…».

Antonio Serrano ‘Antonio del Lunar’, guitarrista emblemático del primer tercio del siglo XX, con Fernando Ortiz (derecha) y Juan, su hijo. / CÓRDOBA
Hacia otros tiempos
Antonio Fernández Díaz ’Fosforito’ (1932), nacido en Puente Genil, se convierte en una referencia obligada, ya que domina el panorama. Es un cantaor enciclopédico, por su dominio de todos los registros. Es profusa la información acerca de este cantaor, ganador absoluto del primer Concurso Nacional de Cante Jondo (actualmente Concurso Nacional de Arte Flamenco), que marca la pauta y crea escuela. Vivencias del Concurso Nacional de Arte Flamenco, idea iniciada por Alfredo Asensi, a partir de entrevistas a algunos ganadores y participantes entre 1956 a 2004, con dos CD que las recogen, es un documento de indudable interés en el que tuve el placer de participar en la redacción, junto a Juan Rafael Pérez Díaz y los inestimables consejos de Agustín Gómez. Fue en 2007.
Dijo Fosforito en la guía de audición de 1956, en que fue premio absoluto: «Yo llegué a Córdoba a ganar un premio, porque me hacía falta. Hombre, el premio me sirvió para arrancar de nuevo».
Otros intérpretes de postín en el concurso han sido Luis Pérez Cardoso ‘Luis de Córdoba’, que dijo en 1974 al recoger el Premio El Canario: «Y decidí venir a Córdoba con una gran responsabilidad». Y Manuel Moreno Maya ‘El Pele’, que en 1983 se alzó con los premios de La Serneta y el Pastora Pavón, el cual dijo en su momento: «Me considero el ganador moral del Silverio».
El CD-libro mencionado y mis propias vivencias me han permitido extraer una conclusión: ha habido continuidad en el tiempo en cuanto al cultivo del flamenco y una consciente entrega del testigo, a poco que analicemos el pasado y el futuro. El cante fue analizado en cuanto a la influencia posterior de una serie de intérpretes, aunque en guitarra resulta muy claro, ya que Antonio Serrano se convierte en un epicentro, si consideramos el influjo sobre una magnífica generación de Los Tomate, Rafael Rodríguez, Fernando Ortiz, Fernando Chaleco, Juan Serrano o Merengue de Córdoba..., que a su vez actúan como maestros de una generación ejemplar; a ellos los cito de acuerdo con la cronología. Es el caso de José Antonio Rodríguez, que ha triunfado como concertista, compositor musical, para el cine, arreglista…, Paco Serrano, magnífico intérprete y el primer responsable de los estudios de guitarra flamenca en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba; Manuel Silveria, considerado como el ejemplo más ilustre en guitarra de acompañamiento; Calderito, guitarrista de Juan Valderrama a la temprana edad de quince años y durante mucho tiempo, Vicente Amigo, dedicado a la guitarra en concierto, y de ella es el máximo exponente en la actualidad; Rafael Trenas, de más edad que los anteriores y profesor y formador de artistas que destacan en la actualidad, caso de Rocío Luna…; en baile destacan Mario Maya, ya fallecido, Javier Latorre, gran coreógrafo asentado en Córdoba, Olga Pericet, Valeriano Paños (ambos) han sido sucesivamente Premios Nacionales de Danza, o Joaquín Cortés, por citar solo a algunos nombres.
Concurso Nacional
El Concurso Nacional de Arte Flamenco, fundado con esta denominación en 1965, tuvo desde 1956 hasta el año 1962 la denominación de Cante Jondo. Se convoca cada tres años en las secciones de Cante, Baile y Toque. Era en mayo la convocatoria, hasta que la organización, con cierto consenso, la trasladó a noviembre por la concentración de actividades en la ciudad en mayo y, actualmente, otorga un premio por sección, frente a la diversidad anterior. La convocatoria de 2025 incorpora el premio a los instrumentistas.

El bailarín cordobés Luís del Río, da nombre al Conservatorio Profesional de Danza. / CÓRDOBA
El Festival de la Guitarra fue creado por Paco Peña y ha tenido mucho predicamento en la ciudad con actividades de didácticas destinadas al refuerzo del aprendizaje de músicos de distintos países, además de conciertos. Actualmente la titularidad es del Ayuntamiento de Córdoba.
La Noche Blanca del Flamenco es un espectáculo destinado a proyectar la imagen de la ciudad. Interpreto a partir de diversas conversaciones con personas aficionadas que es un producto turístico, independientemente de la calidad de sus intérpretes; en cambio, gozan de predicamento los ciclos organizados en el Centro Flamenco Fosforito de cante, guitarra, baile y maestrías.
Por otro lado, se observa desde los años ochenta una creciente academización del flamenco.
¿El futuro?
Sucede lo que en tantos otros fenómenos estéticos en que otras instancias pretenden poner orden. Nos imaginamos que es una tendencia a la que es difícil sustraerse, pues conviene ejercer el control. Hay instrumentos para ello, como los conservatorios, que planifican los aprendizajes, con lo que el componente de espontaneidad se pierde.
Se regularizan los estudios, que de alguna manera tienen un modelo de referencia, los grados medio y superior son la referencia para el aprendizaje de la guitarra flamenca, con antecedentes en el grado medio en el caso de danza, desde el gran maestro Luis del Río, que da nombre al Conservatorio Profesional de Danza de Córdoba. El de grado superior está ubicado, extrañamente, en Málaga.
Los estudios de guitarra flamenca contaban con el magisterio anterior entre clásico y flamenco de Manuel Cano, hasta que se asienta como tal a mediados de los noventa. Le acompañan los estudios de flamencología y, más tarde, los de cante. La administración educativa se adelantó en el tiempo con los cursos de iniciación y profundización en la Didáctica del Flamenco en el aula para el profesorado, con la potenciación en el aula de estos contenidos, que se integran en las distintas áreas.
Ello hace que se pueda integrar sin forzamientos, a través de los diversos centros de profesorado (CEP) y proyectos de formación en los distintos centros. El de Córdoba y su asesora artística actual, Nieves Dugo, como lo fue la anterior asesora del área artística son buena parte de ello. La práctica así lo recoge a diario.
Cabe añadir a lo anterior que se crea en la segunda mitad de los noventa la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba, que imparte esta materia para las personas que quieran acercarse.
Alguna peña hace una labor meritoria en este terreno; la del Mirabrás de Fernán Núñez favorece este tipo de situaciones. Nuevos instrumentos se incorporan al flamenco, como el violín de Paco Montalvo, en tanto que el Concurso Nacional languidece por causas fáciles de analizar. Es deseable el análisis.
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