Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Al margen

‘Los domingos’

Alauda Ruiz de Azúa vuelve a demostrar su incuestionable talento a la hora de escribir y dirigir

Blanca Soroa en la película 'Los domingos'.

Blanca Soroa en la película 'Los domingos'. / CÓRDOBA

Manuel Ángel Jiménez

Manuel Ángel Jiménez

Alauda Ruiz de Azúa, la misma que sorprendió muy gratamente con su ópera prima -la muy recomendable Cinco lobitos-, vuelve a demostrar su incuestionable talento a la hora de escribir y dirigir. Y así lo ha confirmado el Jurado de la última edición del Festival de San Sebastián, al otorgar la Concha de Oro a éste, su último trabajo cinematográfico, por ahora. Al igual que trató en su debut en el largometraje, esta cineasta profundiza en las relaciones familiares. Antes construía un relato sobre los vínculos materno filiales; sin embargo, aquí la madre está ausente y parece sobrevolar su recuerdo entre los miembros de esta familia que cada domingo se reúne para una comida que preside la abuela.

El conflicto aparece desde que se inaugura el filme, cuando se pone de manifiesto la intención de la hija mayor, interpretada por la principiante Blanca Soroa -quien no demuestra en ningún momento estar enfrentándose a una experiencia desconocida para ella, la actuación ante una cámara, ganándole la partida-, cuando siente lo que se conoce como «la llamada» y anuncia su propósito de ser monja de clausura a los diecisiete años. Al otro lado del conflicto nos encontramos con su tía, encarnada en Patricia López Arnáiz, alguien que se opone drásticamente, piensa que está siendo manipulada por la madre superiora que hace Nagore Aramburu. El padre, papel que recae en Miguel Garcés, parece más preocupado por cuestiones económicas y por su nueva pareja después de enviudar, que por el futuro de su hija. Y la abuela, Mabel Rivera, es como si no comprendiera nada de lo que está pasando.

Esta cineasta sabe tratar temas profundos con una aparente sencillez, exponiendo lo que otros evaden, tocando la fibra del espectador, invitando a la reflexión, sin tomar partido, ni juzgando a sus personajes, buscando una objetividad que termina encontrando. Y sabe filmar con absoluta corrección, con inteligencia y exquisito gusto, sin buscar el enfrentamiento entre bandos, invitando a la reflexión y el debate tras su visionado.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents