ESTRENO DE ESTE ESPECTÁCULO QUE CONMEMORA SU 10º ANIVERSARIO

El descaro sensual invade Córdoba en el estreno de 'The Hole X'

Un flamante Alex O’ Dogherty conduce esta exaltación de la vida con purpurina y estriptis que recuerda al cabaret alemán

The Hole abre su show en Córdoba

A.J.González

En ese refrán que reza lo de más vale pedir perdón que permiso confían ciegamente las almas vividoras que protagonizan The Hole X, la nueva puesta en escena de un espectáculo que celebra su décimo aniversario con el orgullo de haber traído de vuelta la estética flamante del hedonismo.

Las productoras Letsgo, Yllana y el actor Paco León no inventaron nada nuevo cuando quisieron hacer realidad este agujero. Los cabarets se remontan al siglo XIX y todavía quedan reductos por Europa. Pero los aires renovados que Gabriel Chamé, en la dirección; Guillermo Weickert, coreógrafo, y Marc Álvarez, director musical, han traído a esta apuesta hacen que el espectador pronto abandone la imagen mental de Liza Minnelli en un tugurio berlinés para focalizar toda la atención en Vinila Von Bismark, alias La generala; JosseZandoval, El pony loco, y Coral Quiñones y Mónica Riba, Las Supernenas. Un elenco tan mágicamente extraño como hipnótico. Ya lo dice O’Dogherty al inicio: "Dos tetas siguen tirando más que dos carretas" y el público que asistió este jueves al estreno quería ver carne. No en el sentido más literal, que también, sino como quien se deja llevar por la pulsión primitiva del goce.

"Hay una delgada línea entre la vulgaridad y la sensualidad, pero no se cruza si se sabe enseñar con elegancia", aseguró a la prensa Vinila Von Bismark antes del inicio del espectáculo. "Yo añadiría que es hasta familiar, porque han venido familias con niños y no han salido traumatizados», le contestó Alex O’ Dogherty. "Y si no, que aprendan", matizó su compañera.

Un público heterogéneo y mayoritariamente de mediana edad, que agotó las entradas, se extendió por un recinto dividido entre gradas y mesas situadas en una pista por la que pronto se pasearon camareros sirviendo cervezas y copas.

El presentador demostró ser un animal escénico al conquistar al público desde el primer chiste

La generala, en su cometido de sensual autoritaria, se subió al escenario junto a un compañero con poco uniforme y dos jóvenes envueltas el látex, fusta en mano. Empezó el destape. A ritmo de Lonely Boy de The black Keys comenzó el primer baile con todos los integrantes. Luego la aparición estelar de O’Dogherty, un verdadero animal escénico que controló al gusto los chistes y logró meter al espectador en su "cavidad negra", que tiene "bien limpia y desinfectada". Detrás siempre esos labios rojos, la boca abierta y el paso a otro universo. 

Todo fue in crescendo: acróbatas dominando el aire; un cuerpo negro enorme y musculado, El pony, desatado en patines por la pista y más tranquilo al ver una foto de Bertín Osborne. Un bingo que terminó con un concurso de destape entre asistentes y con el ganador completamente desnudo. El premio era un jamón. Teatro, monólogos, risas, un romance entre una rata, sí, una rata real, y O’ Dogherty. Una versión de Rocío Jurado, más música. Apoteosis inexplicable si no se ve. Lo que pasa en el agujero, allí se queda. 

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