MÚSICA

I like Festival: entre el flamenco y la reivindicación electrónica en La Axerquía

La novena edición del evento acierta al acercarse a las propuestas más renovadoras

Mucho ha influido, para bien o para mal, la pandemia en la celebración de espectáculos como para que la industria no salga transformada de la experiencia. Año nuevo, vida musical nueva. O al menos así lo han asumido festivales de pequeño calado como el Cajasur I Like Festival, que este sábado celebró su novena edición en el Teatro de la Axerquía con más o menos éxito (dependerá de la experiencia del oyente), pero con un asegurado acierto en la elección de artistas.

De por sí supone una responsabilidad la elección de la banda local que se unirá al cabeza de cartel en su representación del panorama musical cordobés. La gracia de este año está en la coherencia de la opción escogida. EFE (Electronic Flamenco Esquejes), primeros en salir a escena, sorprendieron pese a no haber inventado nada nuevo. El periodista y diyei Juan Velasco, junto al video creador Juan López, en este caso amparados por la voz de Paloma, son conscientes de la tendencia actual en la que el folclore y la electrónica maridan como un vino de autor junto a la morcilla de pueblo. Ellos mismos trajeron a la palestra las influencias que acumulan de propuestas similares surgidas desde los años 80. Su proyecto comenzó a gestarse gracias a haber sido uno de los seleccionados en la convocatoria de ayudas de Córdoba, ciudad de las ideas. El hecho de que comiencen a sonar en festivales da muestra de lo prometedor de su sonido; también un signo claro de lo que quiere escuchar el público, siempre ansioso por que lo sorprendan.

Todavía fue más agradecido el directo de los todavía no muy conocidos Penélope. La banda catalana, integrada por Eloi Ros, a la guitarra; Magí Valls, a la producción y por el magnetismo en voz y presencia de Aitana Chanca, lograron un combo casi perfecto de música urbana, pop, trap y flamenco. Desde el uso del autotune en temas con producción más elaborada, como es el caso de Montecarlo, hasta una canción dedicada al mdma. Elecciones decadentes en estética y sonido que, de pronto, se vuelven hermosas en el caso de la canción Penélope Cruz. Una guitarra que puntea unos acordes de flamenco sobre una base electrónica. Pero cuando el oído parece haberse acostumbrado a la propuesta surgen temas como Adán y Eva, más tecno pop, con reminiscencias a esos grupos indies bizarros que aparecen por casualidad durante inmersiones profundas por los abismos de YouTube.

El álbum debut de este trío misterioso, Polvos Mágicos, cautivó por algún motivo a los de Riff Producciones y es de agradecer el que los hayan traído hasta el sur.

Qué decir de Fuel Fandango, gran atractivo antes de la esperada actuación en la noche; la de las tetas al aire, la purpurina, las reivindicaciones feministas y el pop discotequero. La propuesta de la cordobesa Nita y Alejandro Acosta, a priori, no tiene nada que ver con la de Bandini. Pero al recordar los primeros conciertos del dúo, cuando todavía extrañaba en el sur la mezcla de flamenco y electrónica, la que abre camino con su puesta en escena de Tetas tendrá que buscar nuevas formas de impacto en el futuro.

Este encuentro de propuestas, entre el flamenco, la electrónica, las menciones a la decadencia sentimental y la reivindicación del sentir femenino dio como resultado un festival digno de señalar a conciencia en el calendario para esperarlo cada año, en lugar de que aparezca de improviso entre la complicada programación de ocio cordobesa. 

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