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Diario Córdoba

Reportaje

Fosforito, (casi) 90 años dedicado al cante

El cantaor cumple hoy nueve décadas lleno de energía y participando aún en actividades relacionadas con el flamenco

Fosforito, que cumple hoy 90 años, en un rincón de su hogar. MANUEL MURILLO

Un 3 de agosto de 1932 venía al mundo en Puente Genil Antonio Fernández Díaz Fosforito, una de las grandes figuras vivas del cante flamenco que, a sus 90 años, aún es capaz de soportar madrugadas de cante, baile y guitarra y, aunque ya solo «tararea», todavía acude a algunas citas para impartir conferencias o contar a las nuevas generaciones del arte jondo cómo es una vida dedicada al flamenco. «Solo son 90, me siento bien y me funciona el coco», dice Fosforito con energía, aunque, confiesa, «ya no estoy para hacer el Camino de Santiago». Y no hace falta, porque en su larga vida han sido muchos los caminos andados: «He recorrido el mundo entero», dice el cantaor, que ha vivido una vida «con altibajos y momentos duros, aunque pesan más los felices».

Con tan solo ocho años ya cantaba en las tabernas de su villa natal y después en Málaga, pero recuerda especialmente el año 1956, cuando se presentó al primer Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, en el que consiguió el primer premio en los dieciocho estilos exigidos en las bases. En dicho certamen recibió el apodo de Fosforito y todo ello supuso un antes y un después en su trayectoria artística. «En 1957 me fui a Oriente Medio, estuve en Turquía, en Persia, en El Cairo…”, recuerda el cantaor, que también ha viajado con su arte a Estados Unidos y numerosos países europeos y de Latinomamérica.

Orgulloso de su trayectoria personal y profesional

«Ya no estoy para viajes ni para cantar, pero hace unos días me dieron un homenaje en Lo Ferro (Cartagena) y estuve allí los nueve días que dura el festival, donde participé en debates y mesas redondas. Voy aguantando el tirón», explica un activo Fosforito, que muy pronto tiene una de las citas que más satisfacciones le da, el Festival de Cante de Puente Genil que lleva su nombre. «Este año va a ser muy bonito porque se recordará el festival flamenco de Granada que auspiciaron en 1922 Lorca y Falla y, como todos los años, estaré en mi pueblo hasta que termine», continúa el artista, que se lamenta de «las altas horas a las que se celebra», aunque los que lo conocen saben que es el último que se levanta de la silla cada noche.

Fosforito, durante una actuación acompañado a la guitarra por Manuel Silveria. CÓRDOBA

En cuanto a si se siente recompensado por toda esta trayectoria, asegura que «sería un ególatra si exigiera más atención de la que he tenido, he sido reconocido en vivo con numerosos y prestigiosos premios que soy incapaz de enumerar». Y si hay algo de lo que se siente especialmente orgulloso es del Centro Flamenco que lleva su nombre y se ubica en la Posada del Potro.

«Es maravilloso tener ese museo en Córdoba, es una sensación que no se puede explicar, difícilmente encuentro palabras para expresar lo que significa para mí», asegura. A nivel personal, y después de vivir tiempos muy difíciles, se siente orgulloso, sobre todo, de «haber sacado adelante a mi familia y de haber podido dar estudios universitarios a mis cuatro hijos». A sus 90 años, también reconoce que este arte ha evolucionado mucho. 

«Ahora los artistas flamencos son diferentes, pero no peores, lo importante siempre es la calidad». Y si tiene algo que lamentar tan solo es que este arte ha recibido el reconocimiento que merece «muy tarde» y que «en el extranjero se valora el flamenco mucho más que dentro de España». Fosforito soplará hoy sus 90 velas en Málaga, donde vive desde hace años, rodeado de su familia y amigos, muchos de ellos artistas flamencos.

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