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Diario Córdoba

FESTIVAL DE LA GUITARRA DE CÓRDOBA

La voz de Guitarricadelafuente conmueve en el Gran Teatro

El cantautor eleva los ideales de juventud y regresa a sus raíces en el álbum debut 'La Cantera'

Guitarricadelafuente, en el Gran Teatro

Guitarricadelafuente, en el Gran Teatro Manuel Murillo

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Guitarricadelafuente, en el Gran Teatro Pilar Montero

De los millones de reproducciones en las redes sociales con Contincinio y en poco tiempo Álvaro Lafuente se convierte en un fenómeno musical. Ni siquiera le hizo falta un disco para reventar los números de escuchas gracias a singles como Nana Triste, con Natalia Lacunza. Tiempo después con las ideas más claras, el pelo igual de rizado y revuelto, Guitarricadelafuente se planta en los escenarios con un primer disco producido nada menos que por Raül Refree (conocido por su mano evidente en la trayectoria de Rosalía), y el Gran Teatro, dentro del Festival de la Guitarra de Córdoba, es la primera parada de la gira.

La Cantera propone un juego de géneros, un coqueteo con la electrónica, libertad, frescura y sobre todo una evocación a los veranos idílicos de juventud en un pueblo perdido de Aragón. "En las Cuevas de Cañart la vida es tan bonita que parece de verdad", canta en Guantanamera. Así que las luces del Gran Teatro se apagaron y sobre el escenario apareció un efebo con aires bohemios rodeado de cuatro jóvenes músicos; Enrique (a la guitarra), Belén (contrabajo), Alex (sintetizadores y bandurrias), Víctor (sampler) y Enrique (guitarra).

Cuando el teatro no había asimilado la atracción sobria de la puesta en escena sonaron Amanita y Flor de Caramelo. Los nuevos temas se intercalaron con la dulzura de Ya mi mama me decía y La Filipina, como homenaje indie a la Virgen del Pilar. Los arreglos electrónicos de Rebozo, su cadencia rhythm and blues funcionó a la perfección con los ecos del teatro. La tan conocida Contincinio ni siquiera despertó los coros del público por miedo a romper la magia, el aliento contenido en las butacas desde donde se contemplaba casi con veneración. Si acaso aplausos fuertes en los cambios de ritmo. Entre los asistentes más jóvenes, solo sonrisas enormes.

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Guitarricadelafuente llena el Gran Teatro Manuel Murillo

Hace falta valor, no hace falta dinero... Cantaron bajito en ABC. Máxima en el pecho para una generación de artistas sin miedo de hacer las cosas a su modo. También es aquella que prefiere hablar a través de su arte, sin concesiones exageradas a la prensa o interacciones forzadas con el público. Con actitud tímida transitó por Desde las alturas transformando un deje flamenco en himno indie. "Es muy místico, ¿no?", comentó una señora desde la platea. Por eso, cundo el efebo cantarín animó al público a sentir la letra en Mil y una noches, ella no fue de las que se levantaron de la butaca al final para aplaudir.

El Gran Teatro se pareció más a una sala de conciertos en La Algarabía, cuando no quedó nadie sentado. La calma volvió en Quién encendió la luz. Falsetes intercalados con un timbre acaramelado derretido en rasgueos de guitarra y mandolina. Un postre de folclore, electrónica y pop irresistible en directo. Incluso fue sobrecogedor el momento de Vidalita del mar, el tema inspirado en Me gustaría darte el mar de Joaquín Carbonel que el de Benicasim cantó a voz desnuda con la guitarra.

Presentó a los músicos, que se desplazaron al frente para acompañar a las palmas con A mi manera. El efebo se despidió con Guantanamera, esa que sitúa en su pueblito de tierna infancia. Pero aun quedaba más. No lo dejaban irse, ni siquiera tras los bises, al coro de "Otra... Otra... Otra" y "Córdoba te quiere". Generoso salió con su guitarra al escenario para interpretar un tema de José Antonio Labordeta fuera del repertorio. Luego la escultura romana volvió al yacimiento de talento y sentimiento de dónde quiera que haya salido en realidad y dejando un vacío, el de la juventud que nunca vuelve.

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