David Russell acude a su cita con el verano cordobés. Es un reto ofrecer un repertorio atractivo para el público. El concertista siempre tiene unas palabras para la organización del Festival de la Guitarra, dedicando alguna de sus obras.

Empieza el recital con Morceaux de concert de F. Sor. En las distintas variaciones sortea con gran destreza los recursos técnicos con adornos, trinos, floreos, siempre dentro de la musicalidad del tema.

Del compositor D. Scarlatti interpreta dos sonatas, de sus favoritas por estar conectadas con España, una por recordarle a la Semana Santa y otra con el título de fandango, según nos comenta. Las interpreta con un sonido equilibrado, imitando la sonoridad del clave en la articulación y los adornos. 

Con Granada, Malagueña y Asturias de I. Albéniz consigue grandes elogios del publico, haciendo gala de su musicalidad y lirismo.

Comienza la segunda parte con la música de Kuhnau, quien precediera a Bach en Leipzig. Dos suites transcritas (Praeludium, Allemande, Courante, Sarabande y Gigue), son tocadas con rigor en el ritmo y claridad en la pulsación.

La obra menos conocida del repertorio, del compositor Lackenbacher, autor prácticamente desconocido, es una sucesión de variaciones brillantes que requieren de una gran técnica.

Termina el concierto con la Sonatina que le dedicara Jorge Morel, y en su memoria, obra incluida en su disco Aire Latino, laureado con el premio Grammy en la categoría de mejor solista de música clásica.

Como propina, con un trémolo impecable, Un sueño en la floresta de A. Barrios, y una Cantiga de Martin Codax.